12.170 cursos gratis
8.769.567 alumnos
Facebook Twitter YouTube
Busca cursos gratis:

La familia cristiana

Autor: Agustín Fabra
Curso:
10/10 (1 opiniýn) |901 alumnos|Fecha publicaciýn: 22/07/2010
Envýa un mensaje al autor

Capýtulo 7:

 Los lazos de amor en la comunidad familiar

La familia que vive en el horizonte del amor está unida y es solidaria ante cualquier tentación y dificultad del ambiente. Los múltiples lazos de amor la hacen fuerte e indestructible.
1 El amor entre los esposos
Es decisivo para la unidad familiar; sin el amor el matrimonio se reduce a un simple contrato y al interés por los hijos en una convivencia forzada, sin calor ni vida. Los hijos sólo podrán comprender qué es el amor si lo contemplan en el mutuo amor de sus padres.
El amor entre esposos se manifiesta en:
El diálogo sereno, la mutua libertad, la confianza mantenida, la serenidad en el trato, la comprensión, la delicadeza, el perdón recíproco, la fidelidad absoluta.
El amor conyugal se manifiesta también en la responsabilidad conjunta que conlleva un gran respeto por:
Las amistades, las relaciones sociales, la economía doméstica, las diversiones, la paternidad, la educación de los hijos, la vida religiosa común.
Los esposos no son dos, sino una sola carne (Mateo 19:5-6). Por eso todo es común.
2 El amor de los esposos a los hijos
Es indispensable la presencia del padre en el hogar para acompañar a sus hijos en el camino de su maduración humana y cristiana. Los hijos sin el padre carecen de la seguridad, fortaleza y amor masculino, necesarios para su equilibrio y madurez.
Igualmente indispensable es la presencia de la mujer, a quien Dios ha concedido mayor ternura, paciencia, capacidad de sacrificio y dedicación para cuidar y educar a sus hijos. Sin su presencia los hijos son doblemente huérfanos. De hecho la madre tiene una superioridad afectiva en el hogar y con los hijos.
El cuidado y la educación de los hijos es responsabilidad común de los padres. Por ser su descendencia surge un vínculo de amor especial entre padres e hijos, lo que impulsa a procurar a los hijos el mayor bien posible. Pero debe ser un amor profundo y equilibrado que evite preferencias. Y también un amor fuerte que supere la concesión de caprichos.
Sus manifestaciones principales son:
 La acogida y la protección: los hijos deben ser acogidos con amor y protegidos ya desde antes del nacimiento, en su vida prenatal. Y no importa el sexo; hombre y mujer tienen idéntica dignidad personal.
 La alimentación y el vestido: Por justicia y amor los padres deben atender las necesidades materiales de los hijos, sobre todo en los primeros años, mediante una alimentación suficiente, vestidos adecuados y cuidado de la salud.
 La confianza y el diálogo constante: Los padres deben acompañar el crecimiento de sus hijos con su presencia amorosa y el diálogo abierto para iluminar, informar, alentar y corregir. La confianza recíproca es un factor decisivo en la educación y en la vida familiar.
 La educación integral: Los padres tienen el deber y el derecho primario de proveer, en la medida de sus posibilidades, la educación de sus hijos tanto física, como social, cultural, sexual, moral y religiosa. Es preciso educar su personalidad y acompañar su crecimiento humano y cristiano.
 La corrección: Los padres que aman a sus hijos saben corregirlos con paciencia y bondad. Es contraproducente la corrección inoportuna y dura, el autoritarismo cómodo (que mantiene la disciplina pero que no educa), y el desacuerdo entre los cónyuges (por el desconcierto que causa en los hijos).
 El respeto: Los padres deben respetar la intimidad personal de los hijos; su mundo espiritual, que sólo revelarán los propios hijos en un clima de mutua confianza. La obediencia será el fruto de la libertad y de la autoridad, armonizadas en un clima de diálogo comprensivo.
 La elección del estado de vida: Los padres deben iluminar y aconsejar, pero sin coartar injustamente su libertad. No pueden obligar a los hijos a una profesión determinada, a un noviazgo, a un matrimonio o a una vocación si ello no está de acuerdo a la vida cristiana y a la evolución humana de los hijos. Los padres deben ejercer de consejeros prudentes de sus hijos, con desinterés personal, y buscando siempre ante todo su bien espiritual y eterno.
3 El amor de los hijos a sus padres
Dios mismo ha instruido acerca del honor y del respeto a los padres: "Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar" (Éxodo 20:12). Además, el Cuarto Mandamiento canaliza la piedad y el amor responsable de los hijos a sus padres mediante:
 El respeto: Por justicia todo hijo debe reconocer lo que son y lo que han hecho sus padres con él. El respeto impulsa a los hijos a cumplir los deberes que merecen sus progenitores. Aún cuando en ocasiones los
padres puedan cometer errores o revelar defectos, los hijos deben siempre respetarlos.
 La gratitud: "Honra a tu padre con todo tu corazón y no olvides los dolores de tu madre. Recuerda que gracias a ellos has nacido; ¿cómo les pagarás lo que han hecho por ti?" (Eclesiástico 7:27-28). Los hijos deben manifestar su gratitud a sus padres con palabras y gestos: la compañía, el darles confianza, colaborar con ellos, tratarles con delicadeza, preocuparse por ellos, estar prontos para servirles, etc.
 La obediencia: "Hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor, porque esto es justo" (Efesios 6:1). A la autoridad paterna y materna ha de corresponder la adhesión filial a sus consejos y al cumplimiento de sus órdenes. La obediencia tiene determinados límites y condiciones, como que las órdenes de los padres sean basadas en el bien personal y familiar.
 La ayuda: "Hijo, cuya de tu padre en su vejez, y durante su vida no le causes tristeza. Aunque haya perdido la cabeza, sé indulgente con él, no le desprecies, tú que estás en la plenitud de tus fuerzas. La compasión hacia el padre no será olvidada; te servirá para reparar tus pecados" (Eclesiástico 3:12-14). Aunque el hijo esté casado y con sus preocupaciones familiares, no puede abandonar a sus padres, sobre todo en la vejez o en la enfermedad. Debe visitarles, interesarse por ellos, ayudarles económica, anímica y espiritualmente, orar por ellos.

Nuestras novedades en tu e-mail

Escribe tu e-mail:



MailxMail tratarý tus datos para realizar acciones promocionales (výa email y/o telýfono).
En la polýtica de privacidad conocerýs tu derechos y gestionarýs la baja.

Cursos similares a La familia cristiana



  • Výdeo
  • Alumnos
  • Valoraciýn
  • Cursos
1. Consejería cristiana
La Consejería cristiana estudia el comportamiento del hombre y los factores que... [06/08/08]
2.410  
2. Vida y muerte. Perspectiva cristiana
¿Por qué tenemos tanto miedo a la muerte cuando, según las palabras de Jesús ,... [30/07/10]
565  
3. Educación cristiana en niños y adolescentes
¿Quieres una educación cristiana para tus hijos? Aprende con este curso a... [07/05/10]
1.289  

ýQuý es mailxmail.com?|ISSN: 1699-4914|Ayuda
Publicidad|Condiciones legales de mailxmail