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El euro

Autor: Adriana Guevara
Curso:
10/10 (1 opiniýn) |6304 alumnos|Fecha publicaciýn: 27/12/2004
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Capýtulo 51:

 Instrumentos horizontales que benefician al mundo productivo de América Latina (3)

La Comunidad Andina de Naciones, CAN. Las relaciones de la CAN con la UE es necesario tener en cuenta el contexto dentro del cual éstas se han movido durante los últimos años.  El enfoque de la CAN fue hasta 1989 el de un esquema de sustitución de importaciones ampliado, en el que el grupo de países creó una barrera alrededor de sus fronteras, con el objeto de tratar de lograr el desarrollo mediante esquemas de programación industrial que permitían teóricamente desarrollar  procesos  industriales complejos, en un mercado de mayor tamaño.[1]

Sin embargo, este modelo tenía 2 inconvenientes básicos:   por una parte, por  ser un modelo de sustitución de importaciones en un marco más amplio, dificultaba considerablemente la expansión de las economías de estos países a través de la exportación hacia terceros países y,  por ser la consagración del modelo de sustitución de importaciones, llevó a la utilización del sistema de excepciones, como un sistema para impedir el comercio entre los propios países de la CAN.

Por ese entonces, el  énfasis principal estaba en la  programación industrial, que era una especie de planeación a nivel global, cuyo propósito teórico era el de crear procesos de desarrollo industrial complejo.  "Este esquema produjo considerables frustraciones, porque los negociadores no tenían muy en cuenta la viabilidad del desarrollo por ese camino;  su propósito era llenar la matriz de las producciones asignadas a cada país con el mayor número de cruces, frente a su  respectivo país".  [2]

Afortunadamente, el esquema ampliado de sustitución de importaciones fue modificado a partir de la Reunión de Presidentes, en Cartagena en 1989, después  en Galápagos y finalmente en el Acta de Baraona, cuando se pasó a un modelo de integración abierta que crea una base más sólida, en un mercado más amplio, que busca la integración con terceros países.

Dentro de la UE existen básicamente 3 categorías en materia tarifaria:  la de nación más favorecida; la de arancel cero para las antiguas colonias de los países de la UE en distinta regiones, que incluyen el Tratado de Lomé y la asociación con países y departamentos de ultramar situados en el Mar Caribe y el SGP, aplicable a los países en desarrollo.  Dentro de este último, se estableció el SGP Andino, que da un tratamiento especial a los países por razón de su lucha contra la droga.

Desde la creación de la Junta  del Acuerdo de Cartagena el proceso de integración de los países andinos ha sido uno de los aspectos fundamentales dentro de las relaciones andino-europeas y la UE se ha esforzado en fortalecerlo con sus experiencias y análisis.[3]

Las relaciones establecidas entre la UE, primera fuente de inversiones en la región  y la CAN se remontan a 1970, un año después de haberse firmado el Pacto y fueron siempre dinámicas: el acuerdo de cooperación firmado con el Pacto Andino en diciembre de 1983 fue el primero concluido por la UE con una subregión latinoamericana y sigue vigente ahora, después de haber sido  renovado en abril de 1993, en Copenhague.[4]

El acuerdo subraya el compromiso de ambas partes para fortalecer los valores democráticos, respetar los derechos humanos, las libertades individuales y los principios constitucionales.  De la misma manera se resalta el interés por hacer de la integración regional un instrumento para la promoción de un desarrollo armonioso de los pueblos, basados en los principios del progreso social y de la solidaridad entre sus miembros.

Con respecto al tema de la integración, en el Consejo de Cannes de junio de 1995, la UE afirma que "El apoyo a la cooperación y a la integración regional es uno de los componentes importantes de la política de desarrollo de la UE y puede contribuir,  como lo indica el artículo 130 del Tratado de la Unión, a fomentar la inserción progresiva de los países en desarrollo en la economía mundial y a permitir la instauración de un crecimiento verdadero".[5]

Así, a partir de varias señales políticas, el 30 de junio de 1996 las relaciones UE-CAN se ven reforzadas con la firma en Roma de una declaración política en la que se acuerda la celebración de reuniones de alto nivel en Europa cuando se "juzgue conveniente", convocados por el Jefe de Estado  del país que ejerza la presidencia del Consejo Andino y por su homólogo de la UE, además del  Presidente de la Comisión Europea. Igualmente en ocasiones se prevén reuniones periódicas entre los Ministros de Relaciones Exteriores y reuniones esporádicas sectoriales para examinar la ampliación de la cooperación.

De otra parte cabe resaltar que la cooperación europea en la lucha contra la droga es fundamental para el otorgamiento desde 1991 del Sistema de Preferencias  Generalizadas, SGP andino, que permite a más del 85% de bienes industriales y agrícolas ingresar a los países de la UE libres de derechos arancelarios.  Esta innovación, sin precedentes en la política comercial de la UE, ha demostrado ser un valioso instrumento en los esfuerzos  de diversificación de exportaciones.[6]

La Comisión Europea ya tiene una experiencia en materia de cooperación en la lucha contra la droga y hasta ahora, se ha actuado en 3 fases:  la prevención del consumo, la rehabilitación de los consumidores y la erradicación de cultivos ilícitos y programas alternativos.  Ahora se buscan también continuar e intensificar la cooperación específica bi-regional.

Existen 4 características claras en el comercio de la  CAN con la UE.  en primer lugar, es un comercio deficitario; presenta un gran desbalance en la importancia relativa de las ventas y de bienes manufacturados en las compras y, en los últimos años, se observa una pérdida de importancia de la UE frente a los intercambios externos de la CAN.[7]

Para el analista Daniel Mazuera Gómez, en 1993 las exportaciones andinas al mercado de la UE fueron de aproximadamente US$5.100 millones, lo que correspondió al 20% de las ventas del Grupo Andino al mundo; por contraste, en las importaciones totales de la UE la participación andina fue tan sólo del 1%.  En el mismo año los productos básicos andinos representaban el 75% del total en las exportaciones, mientras que los bienes manufacturados el 25%.  El mercado comunitario exporta a la subregión andina un valor de US$5.238 millones, que corresponde en un 100% a productos manufacturados, en su mayoría de alto valor agregado.[8]

Por otro lado, mientras las importaciones totales de la CAN crecieron entre 1990-93 en un 38,5%, las provenientes de la UE lo hicieron en un 30%, es decir, que han perdido terreno frente a otros proveedores, afirma el analista.[9]

De las características anotadas hay 2 que deben ser motivo de especial atención:  el déficit en el comercio y su estructura.  Para estos países, escasos de recursos de cambio externo, es muy preocupante que el comercio mismo no sea equilibrado, en forma tal que se autosostenga y no le represente una carga financiera en su operación global.

Así mismo el analista dice que buscar este equilibrio es un buen elemento clave en el futuro. Ello sin embargo no debe buscarse por el lado de la reducción de las importaciones, ya que la gran mayoría de las importaciones está compuesta por bienes de capital y materias primas indispensables para su crecimiento.  Este equilibrio debe lograrse con un aumento de las exportaciones.  Y en este aspecto se tropieza una importante restricción, mientras la mayoría de los países de la CAN siga exportando productos básicos continuarán sometidos a los grandes vaivenes de estos mercados y a su tendencia secular de reducción de los precios, agravado ello por la competencia generalizada de los productores del Caribe, el Pacífico y el Asia  por los subsidios a los propios productores de la UE.

Así pues, para superar estas restricciones, existen algunas oportunidades claves que deben consolidarse.  La primera de ellas es la existencia de los preferencias andinas, Las cuales mejoran las condiciones competitivas de los miembros de la CAN frente ea los demás países latinoamericanos, pero no frente a los países del Convenio de Lomé o del Este Europeo.  Estas preferencias son una oportunidad importante para nuestros exportadores por su amplitud y por incorporar productos que antes habían sido excluidos.

Para Mazuera la otra gran restricción o amenaza que se cierne sobre el intercambio y que incide seriamente en las posibilidades de la cooperación y la inversión europea en la CAN y, en general en América Latina es la situación de Europa Oriental y Central. Cuatro circunstancias hacen que la Europa desarrollada dirija particular atención hacia esa zona del mundo:  su importancia geopolítica por su condición de países fronterizos; sus similitudes culturales; la necesidad de moderar sus flujos migratorios con el propósito de evitar las complicaciones en sus mercados de trabajo y por último, su mano de obra capacitada y relativamente barata.[10]

El analista piensa que frente a estas amenazas, la CAN cuenta con algunas  fortalezas que son también oportunidades para los países desarrollados.  La primera de ellas es la importancia estratégica mundial de los países andinos para la preservación del medio ambiente.  Es evidente que la conservación de la Cuenca Amazónica, de la Orinoquia, de la Región Chocoana, de los nevados y páramos de la Cordillera de los Andes, no es un problema local.[11]

La segunda, es su gran biodiversidad, base para los desarrollos de la biotecnología y la biomedicina en los años venideros. 

Por otra parte, como lo señalan importantes analistas mundiales de la competitividad, las ventajas en el mundo  de hoy son creadas por el ser humano en cualquier región del globo, dada la posibilidad de comunicación y los avances de la informática.  Hoy la competitividad no se basa sólo en la disposición de recursos físicos determinados.  De manera que nuestros países, con el debido entrenamiento de su fuerza de trabajo, pueden estar en condiciones de producir los variados y sofisticados bienes  que se demandarían en los próximos años, especialmente en el terrenos de la informática, el turismo, el desarrollo tecnológico-industrial y los productos exclusivos y  sofisticados para nichos de mercado determinados.


[1]FESCOL, Fundación Friedrich Ebert de Colombia.  El diálogo UE y América Latina. Santa Fe de Bogotá: Septiembre 1995.

[2]Op. cit

[3]Op. cit

[4]Op. cit

[5]Op. cit

[6]Op. cit

[7]Op. cit

[8]Op. cit

[9]Op. cit

[10]Op. cit

[11]Op. cit

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