Sobre el curso: Esperanto- 22/09/2004
Hace muchos años, unos cincuenta -¡casi nada!-, empecé a aprender el esperanto con mi padre, que era Maestro y se carteaba con numerosas escuelas del mundo: de Pekin, Rusia, Corea y otros países más que no recuerdo ahora. Nos lo enseñaba en nuestra Escuela de Los Castros en La Coruña, y yo lo había olvidado, porque nunca más tuve la oportunidad de seguir estudiándolo. Ahora lo tengo todo recogido y, poco a poco, voy recordando la materia. Os animo a que continuéis en el afán de propagar este curso, porque siempre ha quedado como una idea revolucionaria y renovadora, pero no se le ha prestado ni dedicado suficiente atención. Me alegro mucho de vuestra inicitaiva y os felicito por ello. Un cordial saludo de José-Domingo Vales Vía.
¡Ah!, y gracias por el curso. Está bien enfocado en el orden pedagógico y no se hace pesado.