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Enfermedad del cáncer I

Autor: omelis Sao Hidalgo
Curso:
10/10 (1 opinión) |578 alumnos|Fecha publicación: 04/11/2010
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Capítulo 12:

 Detección del cáncer de pulmón. Síntomas y pruebas diagnósticas

DETECCIÓN Y SÍNTOMAS

Los síntomas del cáncer de pulmón no suelen aparecer en los primeros estadios sino que surgen cuando ya se ha extendido demasiado como para aumentar las probabilidades de curación. De hecho, desde que se produce la primera célula maligna hasta que una persona consulta por primera vez al médico ante los síntomas de la enfermedad pueden pasar muchos años.

Entre los síntomas más frecuentes están:

- Tos insistente.

- Dolor en el pecho que aumenta al respirar.

- Pérdida de peso y apetito.

- Falta de aliento.

- Respiración jadeante o con silbido.

- Esputos con sangre o coloración rojiza (flemas).

PRUEBAS DIAGNÓSTICAS

Sólo un 15% de este tipo de cáncer se diagnostica en estadios iniciales, esto es debido a que los síntomas no aparecen hasta que la enfermedad está avanzada. Si no hay afectación ganglionar en el momento de la cirugía, el índice de supervivencia a cinco años es de un 50%. Si se consideran globalmente todos los casos, el índice de supervivencia se reduce a un 14%.

Existen diferentes pruebas diagnósticas que visualizan los tumores pulmonares en distintos estadios.

El médico utilizará uno o varios métodos para detectar el cáncer si existe sospecha previa. El historial médico del enfermo es lo primero que se realizará para valorar los antecedentes personales y familiares. El médico preguntará por la existencia de cánceres y otras enfermedades en la familia, por el consumo de tabaco, la exposición ambiental o  profesional a sustancias productoras de cáncer de pulmón y por las posibles enfermedades respiratorias o de otro tipo que padezca el enfermo.

La exploración física se hará teniendo en cuenta los síntomas que refiere el enfermo y, con ella, se podrán obtener datos que pueden ayudar al diagnóstico de cualquier enfermedad.

El análisis de sangre mostrará si hay alguna alteración celular a nivel de otros órganos como por ejemplo el hígado.

Los estudios radiológicos se pueden realizar mediante varias técnicas, si no se visualiza bien con una prueba, o si hay alguna duda en el diagnóstico. Estas pruebas dan información sobre la etapa en la que se encuentra el cáncer. También son útiles para comprobar si el cáncer se ha extendido a otras partes del cuerpo.

Las pruebas que se utilizan son:

- Radiografía de tórax con la que se puede ver alguna masa o mancha en los pulmones y establecer razonablemente la probabilidad de que sea un cáncer. Esta prueba se realiza en dos proyecciones, una de frente y otra de perfil. En más del 95% de los casos de cáncer sus resultados son anormales.

- TAC: Consiste en una emisión de rayos X desde distintas perspectivas y con la que se observa todo el cuerpo. Es una prueba sencilla que suele durar algo más de 15-30 minutos. Esta es más sensible que la radiografía y con ella se detecta mejor el cáncer en etapas iniciales. También sirve para comprobar si existen metástasis en otros órganos: hígado, glándulas suprarrenales, cerebro etc. Es la prueba de imagen más utilizada y rentable en el estudio de esta enfermedad. Sin embargo, algunas veces se requiere completar el estudio del TAC con otras pruebas más sensibles para determinadas localizaciones del cáncer de pulmón: resonancia nuclear magnética (RNM) cerebral o de columna vertebral, ecografía hepática, gammagrafía ósea etc.

- La resonancia magnética se utiliza para tomar imágenes transversales detalladas. Esta técnica emplea los campos magnéticos y los espectros emitidos por el fósforo en los tejidos corporales y los convierte en imagen. Con ella se  puede observar la vascularización del tumor. Son imágenes más precisas con las que se puede observar la propagación del cáncer al cerebro o a la médula espinal. No suele ser demasiado útil para explorar los pulmones.

- La tomografía por emisión de positrones (PET, sus siglas en inglés): consiste en inyectar un radio fármaco combinado con glucosa y éste será captado por las células cancerosas, de existir un cáncer, que consumen más glucosa. El radio fármaco hará que se localicen las zonas donde se encuentre el tumor. En el caso concreto del cáncer de pulmón, se emplea algunas veces para despejar alguna duda sembrada por la TAC, pero no es necesaria la mayoría de las veces.

- Citología del esputo: se analizará el primer esputo o flemas de la mañana con el microscopio para observar si contiene células malignas. Es una prueba sencilla y muy rentable en los cánceres de pulmón localizados en los bronquios.

- La biopsia del tejido se precisará para confirmar el diagnóstico. Esta prueba consiste en tomar una muestra del tejido sospechoso y analizarlo al microscopio. La biopsia puede realizarse mediante la introducción de un tubo, un broncoscopio, por la nariz hasta donde se encuentre la masa en el pulmón. Si por las características del enfermo no se puede realizar este tipo de biopsia, se realizará una pequeña intervención quirúrgica para extraer el tejido. Después de analizarlo, se podrá determinar el tipo de tumor y el estadio y así establecer el tratamiento adecuado. Se pueden realizar biopsias para analizar el tejido de otras zonas, como por ejemplo los ganglios linfáticos, si hay sospecha de metástasis.

- Mediastinos copia y mediastinostomía: La mayor parte de las veces, la TAC se basta para proporcionar la información esencial sobre si los ganglios del mediastino, en el centro del pecho, están o no afectados. Si existen dudas, se recurre a la mediastinos copia. Esta exploración se realiza bajo anestesia general, introduciendo por detrás del esternón, a través de una pequeña incisión realizada en la base del cuello, un tubo dotado de sistema óptico y pinzas de biopsia.

- Análisis de sangre: permite apreciar si algunos valores funcionales u orgánicos están alterados a causa de la enfermedad y ayudan además a de

 Pulmón

El cáncer de pulmón es el cáncer más frecuente en el varón y la primera causa de muerte por cáncer. Está estrechamente relacionado con el consumo de tabaco (en especial, cigarrillos) y es un cáncer de mal pronóstico
Tipos de cáncer de pulmón
Básicamente, el cáncer de pulmón suele ser de uno de cuatro tipos distintos: microcítico (o de células pequeñas), adenocarcinoma, carcinoma epidermoide (o de células escamosas) o carcinoma indiferenciado de células grandes.
Lo más importante es distinguir entre el carcinoma microcítico y los demás grupos (conocidos en conjunto como "no microcítico" o "no de células pequeñas"). La importancia de esta distinción reside en que los tratamientos son totalmente distintos:
El cáncer microcítico de pulmón se trata fundamentalmente con quimioterapia asociada en ocasiones a radioterapia torácica y a radioterapia craneal.
El cáncer no microcítico de pulmón se trata como primera opción, con cirugía. En caso de que no sea posible, el tratamiento se complica porque las posibilidades son muy variadas.
Hacia dónde se extiende el cáncer de pulmón
Básicamente, el cáncer de pulmón (de los dos tipos, microcítico y no microcítico) se puede extender a dos localizaciones: a los ganglios linfáticos y a otros órganos (especialmente hueso, cerebro, glándulas suprarrenales, hígado). Para determinar el mejor tratamiento, hay que conocer con la mayor exactitud posible si se ha extendido mucho.
Pruebas diagnósticas
Para determinar la extensión del tumor, las pruebas a realizar son:
* fibrobroncoscopia (mirar dentro de los bronquios con un aparato). Es absolutamente necesaria para ver cómo se extiende el tumor dentro de las vías respiratorias. Además, en la mayoría de las ocasiones, esta prueba es la que da el diagnóstico definitivo, cosa de gran importancia para estar seguros de que se trata de un tumor y para saber qué tipo de cáncer es.
* TAC (tomografía axial computadorizada o escáner o scanner) del tórax y el abdomen superior. Proporciona información anatómica sobre el tumor y su extensión.
* TAC o la resonancia cerebrales. La presencia de metástasis cerebrales en el cáncer de pulmón es frecuente, especialmente en el cáncer microcítico, lo que obliga a hacer esta prueba en muchas ocasiones como parte del estudio inicial.
* tomografía por emisión de positrones (PET). La aparición de esta prueba representa un avance muy significativo en la precisión de los estudios de extensión en el cáncer de pulmón. Es más precisa que la TAC para saber si están afectados los ganglios y en muchas ocasiones detecta metástasis a distancia que no se conocían con el resto de pruebas. En otros casos, indica que algunas lesiones consideradas metástasis con otras pruebas son benignas. Es una prueba relativamente cara y los especialistas están tardando en incorporarla de forma rutinaria.
* rastreo óseo (para ver si hay extensión a los huesos)
* Análisis de sangre rutinarios.
Tratamiento del cáncer de pulmón no microcítico
La principal opción de tratamiento en el cáncer no microcítico de pulmón es la cirugía. Las razones por las que en muchos casos no puede realizarse pertenecen a dos grupos:
* El tumor no se puede extirpar por estar muy extendido
* El paciente no aguantaría la operación. A su vez, las razones por las que un paciente no toleraría una intervención son de dos tipos: escasa reserva pulmonar u otras (enfermedades importantes con alto riesgo quirúrgico).
Si se descarta la cirugía, las opciones restantes son la radioterapia y la quimioterapia. En casos en que existen metástasis a distancia (enfermedad incurable), la quimioterapia prolonga la supervivencia con buena calidad de vida en pacientes que se encuentran en buen estado general y la radioterapia puede paliar muchos de los síntomas producidos por las metástasis.
Si no se puede operar, pero la enfermedad está limitada al tórax, hay que valorar las siguientes cosas: la situación general del paciente, la edad, la existencia o ausencia de pérdida de peso, entre otros.
Si la enfermedad está muy localizada, pero el paciente no se puede operar por algún otro motivo, la radioterapia (con o sin quimioterapia) es una opción que puede resultar curativa en un número significativo de casos
Si la enfermedad está extendida por el tórax hacia los ganglios del mediastino, las opciones son muy variadas y muy difíciles de resumir: radioterapia, radioterapia y quimioterapia, quimioterapia para intentar que la enfermedad se pueda operar, quimio y radioterapia para intentar la operación después. Muchos de estos tratamientos son muy tóxicos y pueden resultar perjudiciales, especialmente en pacientes que no se encuentran bien, pero en pacientes de buen estado general, estos tratamientos agresivos pueden alcanzar la curación en algunos casos.
Tratamiento del cáncer de pulmón microcítico
Básicamente, hay que distinguir dos grupos de pacientes
1. Los pacientes con enfermedad limitada al tórax
2. Los pacientes en los que la enfermedad se ha extendido fuera del tórax (enfermedad diseminada)
En ambos casos, el tratamiento fundamental es la quimioterapia, que puede ser curativa (aunque es más raro en casos de enfermedad diseminada). No obstante, la radioterapia desempeña un papel muy importante en dos sentidos:
* Radioterapia torácica
* Radioterapia holocraneal profiláctica
La radioterapia torácica se usa en los casos de enfermedad limitada al tórax (recientemente, algún estudio sugiere que se puede usar también en casos de enfermedad diseminada si la quimioterapia ha hecho desaparecer las metástasis de fuera del tórax).
La radioterapia holocraneal profiláctica se usa en pacientes en los que el tratamiento ha hecho desaparecer toda la enfermedad y se basa en que la presencia de metástasis cerebrales es tan frecuente que sería más sencillo eliminar unas pocas células malignas asumiendo que están presentes (aunque no se detecten) que esperar a ver si aparecen, en cuyo caso, serían más difíciles de curar. El momento oportuno de la radioterapia holocraneal profiláctica sería una vez terminada la quimioterapia.


Seguimiento después del tratamiento
Las pruebas a pedir en el seguimiento de un paciente tratado por cáncer de pulmón son variables de acuerdo, fundamentalmente a la siguiente consideración: si la enfermedad reaparece, ¿será posible tratarla de algún modo? o, de otra manera: ¿es posible que detectando la reaparición (recidiva) de la enfermedad muy pronto el resultado de los tratamientos posibles sea mejor que si se detecta la reaparición cuando está más avanzado?
No obstante, existen otro dato a tener en cuenta: el paciente y la familia desean conocer cómo van las cosas aunque caso de ir mal no tengan remedio.
Normalmente, se hacen análisis rutinarios de sangre, radiografía o TAC torácico, y algunas pruebas más de acuerdo con los problemas que se detecten. En caso de dudas, la tomografía por emisión de positrones (PET) puede aclararlas en muchos casos y no es descabellado pensar que se utilice como prueba única de seguimiento terminar las condiciones orgánicas de la persona de cara al tratamiento.

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