12.169 cursos gratis
8.789.365 alumnos
Facebook Twitter YouTube
Busca cursos gratis:

Educar a los hijos. Psicología

Autor: Herder Editorial
Curso:
9/10 (1 opiniýn) |301 alumnos|Fecha publicaciýn: 18/07/2011
Envýa un mensaje al autor

Capýtulo 2:

 Educación. Niños (2/3)

Si los padres tratan a sus hijos como si fueran inválidos y toman siempre las decisiones en su lugar, incluso en cuanto a lo que, a su parecer, deberían hacer en su tiempo libre, los niños se comportarán de una manera totalmente acorde a esta actitud. Muchos de ellos se aburren si sus padres no les planifican las actividades a lo largo del día. Otros poseen un gran número de cosas que nunca llegan a utilizar: bicicletas, consolas, ordenadores, etcétera, pues se les ha prohibido su uso para castigarlos. He sido testigo de algunos desafíos por parte de estos chicos que saben que sus padres no tienen más recursos en cuanto a castigos porque ya les han quitado to­dos los objetos que les importaban.

Desafortunadamente, a los padres a menudo les resulta muy difícil mantenerse firmes en relación con estas sancio­nes, justo por su severidad, y acaban levantándolos, con lo que demuestran a su hijo que «es igual lo que diga, si luego no lo cumple».

En otro de sus trabajos, El miedo a la libertad, Fromm distingue entre «autoridad evidente» y «autoridad anónima». La primera se ejerce directa y explícitamente. La persona investida de autoridad dice de manera abierta al que está so­metido a ella: «Debes hacer tal cosa. Si no la haces, las con­secuencias serán éstas». Hoy en día, los padres y maestros pretenden que los niños les obedezcan por el mero hecho de que, supuestamente, los adultos saben mejor qué les convie­ne, así como que hagan con gusto aquello que les mandan. Cuando un niño no obedece, la sanción consiste en hacerle sentir que no está «ajustado», que está enfermo o que le pasa algo, ya que no actúa como la mayoría de los chicos de su edad y conforme a lo que se espera de él.

La autoridad evidente emplea la fuerza física. La autoridad anónima, la presión psicológica.

Enviar a un niño al psicólogo (con intención de ayudarlo) supone transmitirle el mensaje de que algo no funciona bien en él desde el punto de vista psicológico; y tampoco a los padres les resulta fácil asimilar y admitir que su hijo, al que supuestamente le han dado todo, de modo que no le ha faltado nunca nada, tal vez se sienta mal en el plano emocional.

No siempre es cierto que la intervención de un profesio­nal al inicio de un problema contribuye a su resolución. Des­de luego, no estoy en contra de las consultas psicológicas, sino que abogo por un procedimiento en el cual, antes de someter a un niño a un examen por parte del profesional correspon­diente, se intente primero valorar si no se puede conseguir ya un cambio en la situación problemática a través de la modi­ficación de determinadas condiciones en la vida de las perso­nas que atienden habitualmente al niño. De este modo, se evitarían «etiquetas diagnósticas», que a veces incluso pueden llegar a perpetuar determinadas actitudes que se «esperan» de una persona que sufre la «enfermedad» diagnosticada, proceso a través del cual la profecía se cumple: he aquí la creación del caso.

A veces, a estos niños que, de cierta manera, son tratados con tanto mimo y cuidado, cuando no cumplen las expecta­tivas que padres y profesores han depositado en ellos se les acaba avergonzando públicamente y tratando de forma hu­millante «para ver si así reaccionan». Sin embargo, el resul­tado suele ser desastroso. La humillación y la vergüenza son emociones terribles, que a todos nos afectan tan profunda­mente que seríamos capaces de hacer cualquier cosa con tal de no sentirlas. Gran parte de las mentiras que los niños se inventan no son sino intentos de protegerse ante estas emo­ciones tan devastadoras.

El objetivo de este libro es ayudar a entender cómo se producen determinadas dificultades de la vida diaria y cómo, aun con la mejor intención, a veces contribuimos a complicar las cosas, justamente mediante aquello que hacemos en nues­tros intentos de solucionarlas.

El relato en forma de cuentos pretende facilitar la lectu­ra. Todas las viñetas tienen algo en común: a partir de un pequeño incidente que resulta o puede resultar desagradable, temible o molesto para alguno de los protagonistas, éste y las personas de su entorno inician una serie de acciones que, en vez de solucionar el problema, acaban complicándolo.

Capýtulo siguiente - Educación. Niños (3/3)
Capýtulo anterior - Educación. Niños (1/3)

Nuestras novedades en tu e-mail

Escribe tu e-mail:



MailxMail tratarý tus datos para realizar acciones promocionales (výa email y/o telýfono).
En la polýtica de privacidad conocerýs tu derechos y gestionarýs la baja.

Cursos similares a Educar a los hijos. Psicología



  • Výdeo
  • Alumnos
  • Valoraciýn
  • Cursos
1. Educar a los niños de padres divorciados
El divorcio es una causa de disolución del matrimonio. En la mayoría de los países,... [04/03/08]
1.865  
2. Educación de los hijos
Este curso intenta transmitir unas pautas para educar a los hijos y que sean útiles... [09/03/05]
5.415  
3. Ser padres. Educar buenos hijos
Criar niños felices En este curso hablaremos del potencial de felicidad que cada... [22/09/11]
107  

ýQuý es mailxmail.com?|ISSN: 1699-4914|Ayuda
Publicidad|Condiciones legales de mailxmail