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Educación cristiana en niños y adolescentes

Autor: ZULLY DOMINGUEZ
Curso:
9,20/10 (5 opiniones) |1289 alumnos|Fecha publicaciýn: 07/05/2010
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Capýtulo 4:

 Factores que inciden en el aprendizaje del niño cristiano

 

Para comprender mejor los factores que inciden en el aprendizaje, vamos a tratar con ellos en seis apartados diferentes, a saber:

a)Motivación

b)Interacción

c)Conocimientos previos

d)Afectividad

e)Métodos empleados

f) Trabajo con videos

a) Motivación La motivación debe ser la primera ocupación del educador al llegar frente al grupo. Hay una motivación ambiental y otra motivación personal. La primera contribuye a formar la segunda. Cuando hablamos de motivación aludimos a la disposición que debe tener todo individuo para aprender. Será mucho más fácil para un estudiante de letras obtener buenos resultados, si tiene el vivo interés de aprobar el examen. Será más entretenido el concierto de un músico que ama su actuación que uno que lo hace por obligación o contrato, pues si lo siente estará más motivado a hacerlo mejor. Así pues el individuo que desea por alguna causa aprender más de la doctrina cristiana, lo hará más rápidamente y aplicará más su corazón, que otro que no tiene esa motivación. Aquí nos referiremos solamente a dos tipos de motivación: la ambiental y la personal. La motivación ambiental es la referida al entorno. Si el niño entra a un ambiente oscuro, lúgubre, tristemente se le podrá grabar la idea de que Dios, el Dios del que le hablaron allí, es luz. Es responsabilidad del educador que el ambiente sea agradable, iluminado, con temperatura adecuada, asientos cómodos y espacio suficiente para moverse. “Muchas veces el local y su atmósfera impiden que el auditorio preste atención” (Spurgeon). Debemos procurar un ambiente físico agradable a la vista, colorido, bien decorado, no con grandes sumas de dinero (de la cual raramente disponemos), pero si con buen gusto y dedicación. También es importante que el niño pueda escuchar bien, sin interrupciones desde el exterior o por ser molestado por el contínuo pasaje de personas en la sala. La motivación personal es quizás la más difícil de lograr, pero sin esa motivación nadie aprenderá verdaderamente. Recurrimos una vez más a Spurgeon quien nos dice: “Para ganar la atención del auditorio es preciso decir algo digno de oírse. Dadles algo notable, algo que valiera la pena de que un hombre se levantara a media noche para oírlo y de anduviera 50 millas con ese objeto.” Con esto entendemos que la principal motivación debe ser el buen pan que le debemos dar a cada uno cada día. En el plan de cada lección debe haber una preparación especial para la motivación concreta de esa lección. Con los niños se utilizan muchos recursos que pueden figurar al comienzo de la lección, como ser: a) Planteo de interrogantes que el niño no pueda responder fácilmente pero sí en el transcurso de la lección. b) El percibir sensaciones distintas y conducirles en su observación. Por ejemplo, si vamos a trabajar sobre la obra de Dios en nuestro cuerpo, lo mejor será despertando su interés sobre su propio cuerpo, tal como sentir el latido del corazón de un niño en reposo y de uno agitado, jugar a ver cuánto tiempo pueden contener la respiración voluntariamente, quién salta más alto o más lejos y reflexionar sobre qué músculos emplea, escuchar sobre y debajo del agua, etc. c) El presentar objetos concretos, extraños o comunes, siempre les inquieta a fin de saber qué haremos con ellos. Útil es en el caso de dar la Biblia como luz, el traer a clase una lámpara, etc.  d) Las láminas bien realizadas, atrayentes, son otro punto de partida para trabajar, o bien pueden ser secuencias que van manteniendo al niño atento al desarrollo que se va dando.

Existen muchas otras propuestas que captarán la atención del niño y que seguramente el educador interesado descubrirá para emplear en el momento oportuno, como ser: admirar la naturaleza, producir un fenómeno químico o físico frente a los niños, preparar una receta de comida para mostrarles las maravillas de la creación, etc.

B) Interacción: Según las corrientes didácticas contemporáneas “…para que la enseñanza sea comprensiva, debería favorecer el desarrollo de procesos reflexivos, el reconocimiento de analogías y contradicciones y permanentemente recurrir al nivel de análisis…” Algunas personas aprenden mejor mirando a otras, otras escuchando, haciendo, etc. Se ha llegado al concepto más o menos unánime que la participación sensorial (o sea la de los sentidos) es básica para el aprendizaje. Se dice en general que el alumno aprende el 5% de lo que oye, el 40% de lo que ve y el 90% de lo que hace. Atendiendo a estos porcentajes, tendremos que poner cuidado pues en cuánto empleamos en “hacer” en nuestras clases con los niños. El “hacer” puede concretarse de distintas maneras: en ejercicio físico, en movimiento, en manualidades, en cantar, en buscar pasajes, en mostrar láminas, en representar personajes, en entregar folletos a otros, en decorar el medio ambiente, etc.

El 40% de lo que se ve, lo retiene, de modo que no está de más mostrarle más de una lámina del mismo tema; también busquemos elementos tridimensionales. Si hablamos de una historia en el mar ¿por qué no hacerla frente al agua, con barcos de juguete o lo que sea alusivo? Si contamos la parábola de los talentos ¿por qué no dramatizarla con tres personajes que tratan de manera distinta con sus monedas? ¿O representar el maná del desierto con espuma plast deshecha a mano por ellos mismos? Según A. Saez “la enseñanza será viva y activa, en la que el niño se exprese libremente, en que pregunte, investigue y en la que el maestro observe, descubra y oriente”.

C) Conocimientos previos: Es la conocida práctica de partir utilizando las ideas previas que los alumnos tienen del tema a tratar. Esto es, asumir que los alumnos ya saben algo como punto de partida. Creo que nada hay que sea totalmente nuevo; de alguna manera el niño ya ha tenido contacto con verdades que nosotros le queremos transmitir. La idea entonces es que para lograr que el niño se meta en el tema, le hagamos participar con sus ideas previas. Si hablamos de la creación por ejemplo, quizás pensemos que eso es nuevo, que el niño no sabe ni en cuántos días ni en qué orden se crearon las cosas, ni si es verdad que descendemos del mono. Sin embargo, siempre hay conocimientos previos. El niño ya conoce el mundo, los seres que lo habitan; podemos pedirle que nos ayude a nombrar los animales que viven en el agua, los que viven en el aire o en la tierra, lo que se observa a simple vista en la noche, las diferencias durante el dia en un mismo lugar, et. Si por el contrario vamos a tratar un milagro de sanidad, él ya conoce otras sanidades realizadas por la mano de los médicos, sólo tendremos que agregar la diferencia entre una sanidad permitida por Dios y una sanidad milagrosa.

D) Afectividad: Unido al tema que venimos tratando sobre la motivación del alumno, está la simpatía o empatía que puede haber entre el alumno y su educador. Está en el educador lograr que el niño tenga una actitud positiva, que le de significado a lo que aprende y a la vez que ese aprendizaje genere el deseo de seguir aprendiendo. Cada día nuestros niños deben irse de la clase con la idea que aprendieron algo nuevo, que crecieron más, que valió la pena haber dejado otros amigos, otros entretenimientos y haber ido hoy a clase. Esta idea de  “avanzar” es muy positiva, al igual que brindarle un ambiente agradable, pues con esto le estamos diciendo “mira, me preocupé por ti, quiero que lo pases bien”. Un vaso de agua fresca, un caramelo, un beso de bienvenida y despedida, una caricia o un abrazo, son premios que quedarán en el corazón de los pequeños y a veces dicen más que mil palabras.

E) Métodos empleados: Tradicionalmente se imponía el método expositivo que, como su denominación lo dice, consiste en exponer una verdad por parte de una persona ante un auditorio. Esto demanda total pasividad por parte del oyente, y como hemos visto, no es una característica de los niños. Actualmente se opta por los métodos interactivos, o sea aquellos que permiten la participación de todas las partes actuantes. Claro está que este método es más difícil de conducir a buen éxito, pero vale la pena intentarlo, y de hecho es el que recomendamos. Debemos tener presente que el alumno aprende de su maestro y de sus pares (compañeros). Por eso cuando en la clase permitimos la intervención de otros niños, y aún preguntas, estamos enriqueciendo invalorablemente el conocimiento y desarrollo de esos chicos. Me parece muy sabia e interesante la afirmación de Spurgeon al decir: “Nuestros pensamientos deben ser bien ordenados según las reglas propias de la arquitectura mental”. Otro concepto del mismo autor para tener presente: “Vuestras enseñanzas doctrinales deben ser claras y terminantes. Para esto es necesario ante todo que sean claras para vosotros mismos”. “Esforzaos en presentar pensamientos tan interesantes como os sea posible”. Todas estas son reflexiones tomadas del libro “Discurso a mis estudiantes” de Spurgeon.

F) El trabajo con videos:Resulta muy atractivo el presentar ante los niños todo el equipo de video (monitor, videocasettera, cinta) y luego muy desilusionante no saber trabajar con ellos. Por supuesto que, como primera medida debemos aprender con firmeza su manejo en todo lo que es el aspecto técnico. Antes de presentar la cinta a los niños, debemos haberla visto nosotros, tomar apuntes sobre los puntos fuertes o lo que queremos destacar, y realizar un esquema para presentarles al final e institucionalizar así el conocimiento. Al proyectar el video al grupo, debemos mantener un ambiente agradable en cuanto a luz, sonido, temperatura, comodidad, tranquilidad, visión directa, altura del monitor, etc. El video siempre se debe mirar la primera vez en tramos, cortando y comentando lo pasado, quizás haciendo referencia o lecturas de pasajes bíblicos y permitiendo siempre el comentario o las preguntas de los alumnos. Dejemos luego discurrir la cinta otro tramo y procedamos de la misma manera. Al finalizar, debemos retroceder la cinta y ahora sí, que la vean y disfruten “de un tirón”. De este modo la historia será interiorizada por los niños y la entenderán mucho mejor. Pruebe este sistema. Si en una clase el tiempo no alcanza, en la sección siguiente pase el video completo y presente el esquema sobre el tema tratado. Quizás puedan copiarlo en un block de apuntes y así conservar las ideas principales de los temas trabajados.

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