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Capýtulo 7:

 El despertar de la conciencia

Introducción  

Las gentes confunden a la Conciencia con la Inteligencia o con el Intelecto y a la persona muy Inteligente o muy Intelectual, le dan el calificativo de muy Consciente. Nosotros afirmamos que la CONCIENCIA en el hombre es fuera de toda duda y sin temor a engañarnos, una especie muy particular de aprehensión de conocimiento interior totalmente independiente de toda actividad mental. La Facultad de la Conciencia nos permite el Conocimiento de Sí Mismos. Quienes confunden a la Conciencia con las Funciones Psicológicas, pensamientos, sentimientos, impulsos motrices y sensaciones, realmente están muy Inconscientes, Duermen profundamente. La Conciencia nos da Conocimiento Integro de lo que es, de donde está, de lo que realmente se sabe, de lo que ciertamente se ignora. Sólo nosotros podemos saber si somos Conscientes en un momento dado o no. Sólo uno mismo puede saber de su propia Conciencia y si ésta existe en un momento dado o no. El hombre mismo y nadie más que él, puede darse cuenta por un instante, por un momento de que antes de ese instante, antes de ese momento, realmente no era Consciente, tenia su Conciencia muy Dormida, después olvidará esa experiencia o la conservará como un recuerdo, como el recuerdo de una fuerte experiencia.

El Sueño de la Conciencia  

Es muy raro hallar en la vida, alguna persona auto-consciente y despierta. Las gentes sueñan cuando el cuerpo duerme y sueñan cuando el cuerpo está en estado de vigilia. Las gentes manejan carros soñando, trabajan soñando, viven a todas horas soñando.

El hombre que regresa a su casa, después de haber recorrido toda la ciudad, es muy difícil que recuerde, en forma minuciosa, todos sus pensamientos, ideas, incidentes, cosas, etc. Al tratar de recordar, hallará grandes "lagunas" en su memoria que corresponden precisamente, a los estados de sueño más profundos.

Es muy natural que alguien se le olvide el paraguas, o que en el carro deje abandonado algún libro o cartera. Todo eso sucede porque tenemos la Conciencia dormida y soñamos.

Es muy difícil que las gentes acepten que están dormidas; todo el mundo se cree despierto. Si alguien aceptase que tiene su Conciencia dormida, es claro que desde ese momento comenzaría a despertar.

Los pasajeros de cualquier servicio de transporte urbano suelen a veces pasarse de calle -estaban dormidos-, y cuando vinieron a darse cuenta de que se pasaron de calle, les toca regresar a pie unas cuantas cuadras.

Es muy natural que alguien se le olvide el paraguas, o que en el carro deje abandonado algún libro o cartera. Todo eso sucede porque tenemos la Conciencia dormida y soñamos.

Es muy difícil que las gentes acepten que están dormidas; todo el mundo se cree despierto. Si alguien aceptase que tiene su Conciencia dormida, es claro que desde ese momento comenzaría a despertar.

Rara vez en la vida el ser humano está realmente despierto, y cuando lo ha estado siquiera por un momento, como en los casos de infinito terror, se ve por un instante a sí mismo en forma íntegra, esos momentos son inolvidables.

Ser auto-consciente es algo muy difícil, pero se puede llegar a ese estado aprendiendo a vivir alertas y vigilantes de momento en momento.

La Vida del ser humano es una Vida de Sueño, pero él cree que está Despierto y jamás admitiría que está Soñando, que tiene la Conciencia Dormida. Si alguien llegara a Despertar, se sentiría espantosamente avergonzado consigo mismo, comprendería de inmediato su payasada, su ridiculez. Esta Vida es espantosamente ridícula, horriblemente trágica y rara vez sublime. Si un boxeador llegara a Despertar de inmediato en plena pelea, miraría avergonzado a todo el honorable público y huiría del horrible espectáculo, ante el asombro de las Dormidas e Inconscientes multitudes. Cuando el ser humano admite que tiene la Conciencia Dormida, podéis estar seguros de que ya comienza a Despertar.

Raros, muy raros son los momentos en que la Conciencia está despierta; el ser humano trabaja, maneja carros, se casa, se muere, etc., con la Conciencia totalmente Dormida y sólo en momentos muy excepcionales Despierta.

Es claro que en esto suelen haber hoy raras excepciones que tenemos que buscar con la Linterna de Diógenes, esos casos raros están representados por los Hombres Verdaderos: Buddha, Jesús, Hermes, Quetzalcoatl, etc.

Estos fundadores de religiones poseyeron Conciencia Continua, fueron Grandes Iluminados.

La Psicología Revolucionaria y la Antigua Philokalia afirman que mediante grandes Super-Esfuerzos de tipo muy especial se puede Despertar Conciencia y hacerla continua y controlable.

Los cuatro estados de Conciencia

Existen CUATRO ESTADOS DE CONCIENCIA. Estos son: SUEÑO, estado de VIGILIA, AUTO-CONCIENCIA y CONCIENCIA OBJETIVA.

El ser humano, sólo vive en dos de esos estados. Una parte de su vida transcurre en el Sueño (cuando el cuerpo físico duerme) y la otra en el mal llamado estado de Vigilia (cuando el cuerpo físico esta despierto), el cual también es Sueño.

El hombre que duerme y está Soñando, cree que Despierta por el hecho de regresar al estado de Vigilia, pero en realidad durante este estado de Vigilia continúa Soñando (físicamente estamos despiertos, pero nuestra conciencia sueña profundamente).

Esto es semejante al amanecer, se ocultan las estrellas debido a la luz solar pero ellas continúan existiendo aunque los ojos físicos no las perciban.

En la vida normal común y corriente, el ser humano nada sabe de la Auto-Conciencia y mucho menos de la Conciencia Objetiva.

El sueño de la conciencia se produce debido a la IDENTIFICACIÓN con las cosas de la vida (tal como lo vimos en lecciones anteriores). Si nos auto-observamos, vamos a descubrir que nunca vivimos en "Recuerdo de Sí,  concientes del momento que estamos viviendo. Generalmente estamos en el pasado, en el futuro, surgen escenas en nuestra mente, percibimos cosas del mundo exterior y estamos identificados con ellas, así es como se procesa el "sueño de la conciencia".

Hoy estudiaremos 2 técnicas que nos ayudaran a despertar la conciencia aquí y ahora, solo a través de la experiencia descubriremos que en nuestro estado interior, no solo dormimos cuando nuestro cuerpo físico descansa, sino también ahora, cuando nuestro cuerpo esta despierto (estado de vigilia), sólo así podremos vivenciar los estados superiores de conciencia.

Cuando un ser humano despierta su conciencia aquí y ahora, también aprende a captar el cosmos infinito, las dimensiones superiores de la naturaleza. Podremos vivenciar el Mundo Astral o quinta dimensión.

Podemos asegurar que existe un noventa y siete por ciento de sub-conciencia y un tres por ciento de Conciencia. Hablando con otros términos diríamos que en un noventa y siete por ciento, la conciencia está dormida y que tan sólo hay un tres por ciento de Conciencia despierta; normalmente llegan al dos por ciento y hay quienes tan sólo llegan al uno por ciento. Pero si nosotros les decimos a las gentes que tienen la Conciencia dormida, no lo creerían, más bien se ofenderían. Resulta trabajoso, pues, decirle a las gentes que duermen, porque no le creen a uno, creen que están despiertos o creen que uno las está hiriendo, que uno les está ofendiendo.

Es necesario despertar y las Sagradas Escrituras insisten en la necesidad de despertar. Desafortunadamente no enseñan, no dan la clave, no dan la explicación. Es necesario, pues, explicar y eso es lo que estamos haciendo aquí, precisamente: enseñando el camino del despertar...

Ante todo es necesario (primero que todo) convencernos sinceramente de que estamos dormidos; cuando uno acepta que está dormido, es señal o síntoma de que quiere despertar. Esto es muy semejando al loco: ningún loco acepta que está loco, todos los locos creen que están muy bien; cuando un loco acepta que está loco, es señal inequívoca de que está mejorando. Esto lo pueden evidenciar ustedes en los manicomios: no hay loco que acepte que está loco. Observen ustedes en los manicomios, aquellos locos que ya están casi listos para salir del manicomio, aceptan que lo están; esa es precisamente la señal inequívoca de que están mejorando notablemente. Lo mismo sucede con las gentes que tienen la conciencia dormida: no aceptan que están dormidas; pero cuando ya lo aceptan, es una señal inequívoca de que quieren despertar o que comienzan a despertar.

¿Cómo se logra ese despertar? Obviamente, ya sabemos que el fundamento está en la disolución del Ego, eso es incuestionable y es un asunto que ustedes no ignoran. Pero, claro, tenemos que ayudarnos con distintos métodos y procedimientos; todo lo que concluye con el despertar, es útil.

1er Clave - Clave del Discernimiento

Si uno ve, por ejemplo, un hermoso objeto: un traje, o un anillo, un perfume, lo que sea; si lo ve uno en un "aparador" (o como dicen ustedes por allá, en una "vitrina") y si uno se "encanta" con aquel objeto que está viendo allí, lo primero que sucede es que uno cae en la inconsciencia. ¿Por qué? Porque se olvidó de sí mismo. Al ver el OBJETO, hay varios procesos: primero, IDENTIFICACION (se olvida uno de sí mismo y se identifica con el objeto). Dice: "¡Qué hermoso, qué bello, qué bonito es esto; si yo tuviera dinero, me lo compraría!", etc.). Después viene la FASCINACION (queda uno

FASCINADO con el objeto. Si es un bonito traje, dice uno: "¡Qué bueno; el día que tenga dinero me lo compro!; este color está muy bonito", etc., etc.... Y la mujer diría así:

"Este vestido está muy bello, yo me lo compraría". Bueno, total que vendría la fascinación con aquel objeto, con aquella prenda de vestir y luego se entraría en el sueño de la Conciencia...

¿Y qué sucede con la televisión? La televisión, precisamente, viene muy a propósito. Las gentes, frente a la televisión, se olvidan de sí mismas y caen en la fascinación con aquello que están viendo; entonces sueñan "a lo lindo". Desde que se inventó la televisión, se ha perdido la unidad de los hogares, porque, por ejemplo, llega el marido de trabajar y ya no sale la mujer a recibirlo con los brazos abiertos, ya no tiene el hombre esa dicha. ¿Por qué? Porque la señora está viendo televisión; puede el hombre necesitarla y ella está ocupada, está viendo la televisión, está fascinada. Pero bueno, no le echamos la culpa únicamente a las mujeres; no, los hombres también se fascinan con todo lo que ven allí, hasta tal punto que se olvidan de todo lo que está sucediendo en la casa, eso es un ejemplo vívido del sueño de la Conciencia...

Si nosotros despertamos la conciencia ahora, también la despertaremos cuando nuestro cuerpo físico duerme, y podremos ingresar en los mundos paralelos, en la quinta dimensión (llamado por algunos como mundo astral).

Durante el día va usted por la calle, por ejemplo, y de pronto se encuentra con un amigo que hacía muchos años no veía. Hermano, debe hacer allí mismo la reflexión, ¿Será que estoy en Astral?, ¿Será que estoy en el físico?, ¿Andaré fuera de mi cuerpo? Dé un saltito con la intención de flotar. Es claro que si flota es porque está en cuerpo astral.

Que tal si va usted, por ejemplo, por la calle y de pronto se encuentra usted con un amigo que murió de 20 a 30 años atrás. Le advierto que usted mismo se llame al orden, se pregunte a sí mismo: ¿Estaré en astral? Luego dar un saltito, si flota es porque está en cuerpo astral.

Si va usted por la calle, por ejemplo, y de pronto se encuentra usted con una multitud de gente, hermano, un poquito de reflexión, ¿Cómo es posible que no aproveche la ocasión? Ningún trabajo le cuesta a usted preguntarse a sí mismo: ¿Qué hace usted en esa área? Enseguida haga el ensayo, dé el saltito con la intención de flotar, si flota es porque está en astral seguro.

Si usted, por ejemplo, de pronto ve una vitrina que hay en algún almacén. Hágase la pregunta a sí mismo, ¿Estaré en astral? Después que los estudiantes se han hecho la pregunta a sí mismos y al dar un saltito resultaba que estaban en astral, estaban realmente en cuerpo astral, pero andaban inconscientes, creyendo que estaban en carne y hueso.

De manera hermanos que hay que aprender a DISCERNIR, entiéndanlo bien, a DIS-CER-NIR.

En las horas del sueño normal, se vive en los mundos internos con la conciencia dormida. Allí, en los mundos internos, nosotros los HERMANOS MAYORES vemos a los carpinteros en cuerpo astral, en su carpintería, a los vendedores de productos mercantiles en sus almacenes, a los hombres de la rueda manejando sus carros o sus máquinas, etc., etc. Todos están completamente convencidos que están en carne y hueso.

Cuando uno le pregunta a algún amigo de esos... ¿En qué plano se encuentra? ¿Dónde cree que está usted amigo mío? Siempre le contestan a uno que están en carne y hueso. Si uno les dice que están en astral, nunca creen, siempre se burlan.

Si esas gentes despertaran la conciencia en los mundos internos, serían iniciados, serían iluminados, irían a los templos, se transformarían totalmente. Pero como a esta gente nunca se les ocurre hacer este ejercicio que estamos enseñando, viven siempre con la conciencia dormida.

Si tú haces esta práctica durante todo el día, a cada minuto, a cada segundo, en presencia de una persona que hacía mucho tiempo que no veías, en presencia de un objeto curioso, en presencia de una multitud de gente, etc., etc. Si hacéis la pregunta, es claro hermanos que este ejercicio se te graba muy bien en el subconsciente y el resultado es que por la noche resultáis haciéndote la pregunta en el plano astral y claro, al hacértela en el plano, pues entonces despertáis conciencia... ¿Entendido?

Es que lo que uno hace en el día se repite en la noche durante el sueño. Si tú te acostumbras a hacer este ejercicio durante el día, pues es claro que durante la noche resultas haciéndolo durante el sueño y al hacerlo durante el sueño, pues despiertas conciencia y al despertar conciencia, quedas iluminado. Entonces puedes visitar los templos de la Logia Blanca, entonces puedes invocar a los ángeles. El alma se ocupa durante las horas del sueño en los mismos oficios y ocupaciones del día.

Fuera del cuerpo los comerciantes compran y venden en sus almacenes, sin darse cuenta de que están fuera del cuerpo.

Durante las horas del sueño vemos a las almas de las modistas, de los mecánicos, de los tenderos, de los vendedores ambulantes, etc., dedicados a los mismos oficios y menesteres del día.

Esas almas andan dormidas, convencidas, seguras de que se encuentran en carne y hueso. Cuando alguien les dice que están fuera del cuerpo, entonces no creen y se burlan.

Si esas almas se dieran cuenta de que están fuera del cuerpo, entonces podrían transportarse a cualquier rincón del mundo en pocos instantes.

Así la esposa que sufre por el hombre que ama y que está ausente; la novia que está sufriendo por su novio amado, puede visitarlo sin ser vista. La madre que tiene el hijo ausente puede visitar a su hijo, y darse cuenta de su vida.

Lo importante es conocer la clave, el secreto para darse cuenta de que está fuera del cuerpo físico.

Esa clave es la del discernimiento. Durante el día debemos hacernos esta pregunta: ¿Estaré en el cuerpo? ¿Estaré fuera del cuerpo? Brinque usted entonces, dé un pequeño saltito con la intención de flotar en el espacio, y si flota es porque usted está fuera del cuerpo. Entonces suspendido en los espacios, diríjase a donde su corazón lo lleve.

Esta pregunta deberá hacérsela usted en presencia de cualquier cosa curiosa. Supongamos que va usted caminando por la calle y se encuentra con un amigo que hacía tiempo no veía, entonces hágase la pregunta: ¿Estaré en el cuerpo o fuera de él?. Dé un pequeño saltito con la intención de flotar, y si flota es porque su cuerpo está dormido en la cama y usted está fuera de él. Diríjase entonces a donde su corazón lo lleve, a donde el ser ausente, a donde el hijo lejano, a donde el ser amado.

Esta pregunta deberá usted hacérsela durante el día, en presencia de cualquier cosa curiosa. Un tumulto, un objeto raro, el encuentro con un fallecido, el encuentro con un amigo lejano, en fin, en presencia de cualquier detallito insignificante.

Esta clave del discernimiento se debe practicar durante el día, a cada paso, a cada instante, para que se grave bien en nuestra alma, y actúe durante el sueño.

Todo lo que uno hace durante el día lo hace también durante el sueño, y si durante el día se acostumbra a esta práctica, durante la noche resultará usted haciéndola en horas del sueño cuando su alma esté fuera del cuerpo.

Y entonces, al hacerse la pregunta, dará el saltito tal como lo ha hecho durante el día, y despertará su conciencia y flotará en los espacios y podrá visitar a los seres lejanos, al hijo ausente, a la madre de la cual no ha tenido noticias, etc.

El alma durante las horas del sueño, está fuera del cuerpo, lo importante es que el alma se de cuenta de que anda fuera del cuerpo para poder visitar cualquier sitio lejano. Esta es la clave del discernimiento.

Debemos romper con la identificación. Si estamos comiendo y pensando en negocios, es claro que estamos soñando. Si estamos manejando un automóvil y estamos pensando en la novia, es lógico que no estemos despiertos, estamos soñando. Si estamos trabajando y estamos recordando al compadre o a la comadre, al amigo o al hermano, etcétera, es claro que estamos soñando.

La gente que vive soñando en el mundo físico, vive también soñando en los mundos internos durante aquellas horas en que el cuerpo físico está durmiendo.

Se necesita dejar de soñar en los mundos internos. Cuando dejamos de soñar en el mundo físico, despertamos aquí y ahora y ese despertar aparece en los mundos internos.

Buscad primero la iluminación que todo lo demás se os dará por añadidura.

Quien está iluminado ve el camino, quien no está iluminado no puede ver el camino y fácilmente puede extraviarse en la senda y caer en el abismo.

Son terribles el esfuerzo y la vigilancia que se necesitan de segundo en segundo, de instante en instante, para no caer en enso­ñaciones. Basta un minuto de descuido y ya la mente está soñando al acordarse de algo, al pensar en algo distinto al trabajo o al hecho que estamos viviendo en el momento.

 Cuando en el mundo físico aprendemos a estar despiertos de instante en instante, en los mundos internos, durante las horas del sueño del cuerpo físico y también después de la muerte, vivi­mos despiertos y auto-conscientes de instante en instante.

 Es doloroso saber que la conciencia de todos los seres huma­nos duerme y sueña profundamente, no solamente durante aque­llas horas dé reposo del cuerpo físico, sino también durante ese es­tado, irónicamente llamado de vigilia.

Los hombres pueden conversar con los ángeles durante el sueño. Toda mujer, todo niño, todo anciano, puede conversar con los ángeles durante el sueño.

Fuera del cuerpo podemos invocar a los ángeles y estos concurren a nuestro llamado para enseñarnos la palabra de Dios.

2da Clave - Clave SOL

Ante todo es indispensable comprender, mis caros hermanos, que la conciencia de los seres humanos está dormida. Desgraciadamente, las gentes no quieren entender que están dormidos, todos creen que están despiertos, mas duermen. Las gentes manejan carros soñando, hacen negocios soñando, andan por las calles, convencidos de que están despiertos, pero duermen profundamente, sueñan...

Podemos asegurar que existe un noventa y siete por ciento de sub-conciencia y un tres por ciento de Conciencia. Hablando con otros términos diríamos que en un noventa y siete por ciento, la conciencia está dormida y que tan sólo hay un tres por ciento de Conciencia despierta; normalmente llegan al dos por ciento y hay quienes tan sólo llegan al uno por ciento. Pero si nosotros le decimos a las gentes que tienen la Conciencia dormida, no lo creerían, más bien se ofenderían. Resulta trabajoso, pues, decirle a las gentes que duermen, porque no le creen a uno, creen que están despiertos o creen que uno las está hiriendo, que uno les está ofendiendo.

Es necesario despertar y las Sagradas Escrituras insisten en la necesidad de despertar. Desafortunadamente no enseñan, no dan la clave, no dan la explicación. Es necesario, pues, explicar y eso es lo que estamos haciendo aquí, precisamente: enseñando el camino del despertar...

Ante todo es necesario (primero que todo) convencernos sinceramente de que estamos dormidos; cuando uno acepta que está dormido, es señal o síntoma de que quiere despertar.

Vamos a  aprender otra técnica, pero es necesario que pongan mucha atención. Es necesario dividir la atención en tres partes; primera: SUJETO; segunda: OBJETO u OBJETOS (hablando en forma pluralizada) y tercera: LUGAR.

Hay que saber poner atención sin identificación. Cuando ponemos atención en algo o en alguien, y nos olvidamos de Sí Mismos, el resultado es la fascinación y el sueño de la Conciencia

La atención dividida en tres partes: Sujeto, Objeto y Lugar, es de hecho atención consciente.

Hay que despertar, amigos, y aprender a vivir alertas, de momento en momento. Es impostergable dividir siempre la atención en tres partes: primera, Sujeto; segunda, Objeto; tercera, Lugar.

Sujeto: no olvidarnos de Sí Mismos, auto-vigilarnos en cada segundo, en cada momento; esto implica el estado de alerta, en relación con nuestros pensamientos, gestos, acciones, emociones, hábitos, palabras, etc.

Objeto: minuciosa observación de todos aquellos objetos o representaciones que por medio de los sentidos, llegan a la mente. No debemos jamás identificarnos con las cosas, porque así es como cae uno en la fascinación y el sueño de la Conciencia.

Lugar: observación diaria de nuestra casa, de nuestra recámara, como si fuera algo nuevo. Preguntarnos diariamente a sí mismos: ¿por qué he llegado yo aquí, a este lugar, a este mercado, a esta oficina?, etc., etc., etc.

SUJETO: no olvidarse de sí mismo. Cuando uno se olvida de sí mismo, comete en la vida muy graves errores. Por ejemplo, si nos olvidamos de sí mismos ante una copa de vino, ¿qué sucedería? Que no solamente nos tomamos la copa, sino que podemos tomarnos muchas más y emborracharnos; de manera, pues, que sería grave olvidarse uno de sí mismo ante una copa de vino. Si nos olvidamos de sí mismos ante una persona de sexo opuesto, ¿qué sucedería? Podríamos llegar a la fornicación, ¿verdad?, o al adulterio. De manera, pues, que no debemos olvidarnos de sí mismos jamás...

Si nos olvidamos de sí mismos, por ejemplo ante un insultador, seguro que terminamos también insultando hasta dándonos golpes con el insultador. Es pues indispensable no olvidarse uno jamás de sí mismo; mas es muy fácil olvidarse uno de sí mismo. Ouspensky, por ejemplo, se propuso una noche andar despierto por las calles de San Petersburgo (digo "andar despierto" para diferenciar esto de ANDAR DORMIDO, que es lo que hacen todas las gentes comunes y corrientes). Anduvo y anduvo aquel hombre, auto-vigilándose, auto-observándose, controlando la mente y los sentidos. Ese hombre caminó por todas partes, de pronto quiso preparar sus cigarros (él fumaba). Vio una cigarrillería y entró, para hacer preparar, no unos cigarros simplemente, sino unos tabacos. Cuando salió de allí fumando, ya no se acordó del ejercicio que estaba practicando. Anduvo por muchas calles de San Petersburgo, hasta que llegó a su recámara. Al entrar en su recámara, se acordó otra vez de sí mismo; entonces con dolor se dio cuenta de que se le había olvidado el ejercicio y que su Conciencia se había dormido al entrar en la cigarrillería. Después de eso, anduvo por muchas partes, como un verdadero sonámbulo, entró en sueño...

Vean ustedes cuán difícil es no olvidarse uno de sí mismo. Pero al decir "no olvidarse de sí mismo", quiero referirme a estar uno vigilando los sentidos de la mente, porque si uno no controla los sentidos de la mente, uno cae en el sueño de la Conciencia. Debe uno auto-observar sus sentimientos, sus impulsos internos y externos, sus instintos, sus hábitos, etc., etc., etc.

OBJETO: El segundo aspecto o la segunda fase del despertar de la Conciencia, es el OBJETO u OBJETOS. Debemos tomar conciencia de nuestras acciones. Nos preguntamos: ¿Qué estamos haciendo?, tomar conciencia de nuestros actos es fundamental: si estamos desayunando, hagámoslo con plena conciencia, si manejamos un carro, manejemos, si estudiamos, estudiemos. Tomemos conciencia,  vivir en Recuerdo de Sí es lo importante.

LUGAR : Uno tiene que observar todo lugar en forma detenida, aún el lugar, la de la casa, la recámara, mirarla todos los días como algo nuevo, en forma diferente, distinta. Donde quiera que uno llegue, lo primero que debe decirse es: "Bueno, ¿por qué estoy yo aquí, qué tengo yo que ver en este lugar?" Eso es indispensable, si se quiere despertar Conciencia.

Me viene a la memoria, en estos momentos, una experiencia vivida muy interesante. Hace muchísimos años, sucede que llegué a una casa, atravesé un hermoso jardín, traspasé el umbral de una sala y por último penetré en un Despacho donde había un "Bufete" de Abogados. Ante el "Bufete" encontré a una señora muy amable; ella me atendió... De pronto, platicando con ella, vi sobre el escritorio dos mariposas de vidrio (muy hermosas las mariposas). Lo que más me asombró fue que aquellas mariposas tenían vida propia, movían sus alas (¡y que eran de vidrio!) y movían sus cabecitas, y sobre sus cabecitas, sus antenas. Eran de vidrio y sin embargo respiraban como todas las demás mariposas (¡y eran de vidrio y de múltiples colores!). Entonces me dije a mí mismo: "¿Cómo es posible que estas mariposas de vidrio hagan todo esto, que tengan vida propia? Obviamente, fenómenos de esta clase solamente pueden suceder en el MUNDO ASTRAL, porque en el mundo físico esto es completamente imposible. Miré a mi alrededor y me dije a mí mismo: "¿Qué hago yo en este lugar, en este Despacho de Abogados?". Y observando otros objetos pude ver, a la derecha, en el rincón de la derecha de aquel Despacho, un "Candil", o sea un Candelabro de siete brazos, y en el lado izquierdo otro Candelabro, también de siete brazos. Aquella señora platicaba amablemente conmigo. Resolví pedirle permiso a la señora para retirarme un momento (fingí ir por ahí, al baño). En fin, salí por ahí. Claro, ella cortésmente me dio permiso para salir de allí. Ya afuera, dije: "Voy a hacer un experimento" (di un saltito con la intención de flotar en el medio ambiente circundante y ciertamente, quedé flotando en el ambiente). Entonces me dije a mí mismo: "Estoy en Cuerpo Astral". Regresé otra vez, penetré en aquel Despacho, me senté en el "Bufete". La señora allí me estaba aguardando y le dije: "Señora, quiero que usted sepa que en este momento nos encontramos en Cuerpo Astral; recuerde muy bien, señora, que usted se acostó a dormir hace unas cuantas horas y el Cuerpo suyo, en estos momentos, está durmiendo, reposando entre el lecho, entre la cama". Yo aguardaba alguna respuesta inteligente de aquella señora, pero lo que vi en ella fueron ojos de sonámbula. Obviamente, tenía la conciencia completamente dormida, no entendió "ni papa" de todo lo que yo le estaba diciendo. Bueno, en vista de eso, del estado de sueño tan profundo en que estaba aquella señora, ¿qué hice? Salir, despedirme de ella. Salí del Despacho aquel, levanté el vuelo y fui flotando con mi Cuerpo Astral. Por el camino hallé a un hombre que hacía mucho tiempo había muerto; llevaba un fardo pesado sobre sus espaldas (se veía que había sido cargador de bultos pesados en algún mercado). El infeliz aquél había desencarnado hacía mucho tiempo, pero él creía que todavía estaba vivo. Me acerqué a él y le dije: "Amigo, ¿qué es lo que está pasando? ¿Por qué cargas ese bulto tan pesado sobre tus espaldas? La respuesta fue: "Estoy trabajando, estoy trabajando". "Pero, ¿qué es lo que usted dice, amigo mío, qué es lo que está diciendo? ¿No se da cuenta de que ya murió y que ese fardo que usted lleva sobre sus espaldas no es más que una forma mental, creada por usted mismo?" No lo comprendió; me miró con ojos de sonámbulo, no entendió "ni jota" de lo que yo le estaba diciendo. Floté alrededor de él y sobre su cabeza, para ver si en esa forma tal vez entendiera, mas todo fue inútil: no comprendió nada, estaba dormido; el infeliz no había hecho nada en vida para despertar Conciencia y continuaba dormido, con la Conciencia dormida.

Pasaron los años, muchos tal vez: unos, calculo que treinta años, cuarenta (muchos años pasaron).

Recuerdo también que hace unos cuarenta años, me sucedió un caso muy interesante. Me vi en una sala; allí un grupo de personas platicábamos sobre asuntos esotéricos, etc., pero como quiera que, primero, yo no acostumbro a olvidarme de mí mismo; segundo, me encanta observar en detalle todo lo que veo: objetos, cosas, y tercero, no permanezco en ningún lugar en forma inconsciente, sino que observo en detalle y me pregunto a mí mismo "¿por qué estoy aquí, qué estoy haciendo aquí?", es claro que en aquella ocasión entraron en actividad esos tres aspectos de la división de la atención. Primero me dije a mí mismo: "Bueno, ¿qué hago yo aquí?" No me olvidé y miré el lugar. "¿Qué estoy haciendo?" Miré a las personas, vi a las personas que estaban a mi alrededor, "¿por qué estoy platicando con ellas?" Todo parecía como si fuera físico, material, y en fin, nada acusaba que estuviésemos en el Mundo Astral. Los objetos, pues, francamente eran normales, pero no me olvidé de mí mismo; al ver el lugar me decía a mí mismo: "¿por qué tengo que estar aquí en este lugar?". "Y ¿por qué esta reunión, si yo no me he puesto citas con nadie?" "¿Por qué estoy aquí, en esta sala?". Aquello lucía tan físico, tan material que parecía que mis interrogantes y mis preguntas estuvieran de más; no habían allí detalles que acusaran que yo estuviera en el Mundo Astral, pero instintivamente siempre he dividido la atención en tres partes: objeto, sujeto y lugar. ¿Qué hice? Pedí permiso también, fingí salir por ahí y realmente salí; les fingí a ellos que pasaría tal vez al baño, o que tal vez saldría por allí a inhalar un poco de aire fresco. Ya estando afuera de la sala, en el patio, di un saltito alargado con la intención de flotar y ciertamente floté en el ambiente circundante. Después que floté, convencido de estar en Cuerpo Astral regresé a la sala, ocupé mi sitio, me senté en la silla donde antes estuve sentado y me dirigí a todos los concurrentes: "Amigos, dije, tengo que informarles a todos los aquí presentes que nos encontramos en Cuerpo Astral". Todos se miraron, como extrañados (y algunos de ellos en el cuerpo físico, estudiábamos esoterismo, el ocultismo, etc.). No me comprendieron; se miraron a sí mismos y uno de ellos me dijo: "¡No estamos en el mundo físico; estás loco! ¿De dónde estás sacando eso de que estamos en Astral?" Les dije: "Sí, estamos en Astral", pero como ninguno me quiso creer, salí de aquella sala y después de salir, me dirigí hacia determinado lugar con el propósito de hacer investigaciones esotéricas, etc., y luego regresé, ciertamente, al cuerpo físico. Pero vean ustedes cómo desperté: mediante la división de la atención en tres partes (objeto, sujeto, lugar).

Ejemplo práctico de la Clave S.O.L.:

Hay que dividir la atención en tres aspectos:

     SUJETO      OBJETO       LUGAR

Tenemos que dividir la atención en tres aspectos, necesitamos comprender la honda significación del momento en que estamos accionando; ejemplo: Observad cuidadosamente a un cineasta; se encuentra dormido en su asiento, todo lo ignora, se ignora a sí mismo, está hueco, parece un sonámbulo, sueña con la película, se ha olvidado de sí mismo, cayó en el sueño profundo de la fantasía, ignora de que existe, de quien es él.

La atención consciente excluye eso que se llama identificación. Cuando nos identificamos con las personas, con las cosas, con las ideas, viene la fascinación y esa última produce sueño en la conciencia.

Tenemos que preguntarnos interiormente: ¿Quien Soy? (Sujeto); debe de preguntarse conscientemente, saber que existe, tocarse, sentirse. Seguidamente, objeto: Hay que darse cuenta de lo que se está haciendo, pues así no caemos en el error de dormir la conciencia: deberá preguntarse la razón de la acción ejemplo: ¿Qué estaré haciendo? Esto deberá hacerse mentalmente.

Ahora viene el tercer aspecto, que es el lugar: Es de vital importancia preguntarse el lugar donde se está, deberá de observe las cosas que lo rodeen, los colores de los objetos.

El ser humano fascinado, no se acuerda de sí mismo. Nosotros debemos autorecordarnos a nosotros mismos de instante en instante. Necesitamos autorecordarnos en presencia de toda representación que pueda fascinarnos.

Detengámonos ante toda representación preguntándonos ¿Quién soy? ¿Que estaré haciendo? ¿Dónde estoy? y luego preguntarse: ¿Estaré en el plano físico o estaré fuera de mi cuerpo?... Es lógico que si la gente vive dormida día y  noche, no puede conocer el estado astral, no puede diferenciar la tercera dimensión de la cuarta dimensión, o sea el mundo de los sueños; nunca podrá saber mientras no practique el despertar de la conciencia. Dividiendo la atención en los tres aspectos lograremos entrar conscientemente al mundo de los sueños, allí encontraremos la respuesta que siempre necesitábamos para llenar el vacío interior.

Aquí tenemos un ejemplo más claro del primer aspecto:

SUJETO

Maria Luz Fajardo se hace la pregunta del SUJETO. Y para darse cuenta de que existe en cualquiera de las dimensiones se observa detenidamente y se toca su cuerpo con el propósito de sentirse segura y de no caer en la fascinación.

Todos los errores que comete el ser humano en la vida, se deben a que se olvida de sí mismo, se identifica, se fascina y cae en el sueño.

El segundo aspecto: OBJETO.

María Luz, se pregunta a sí misma cuál es su objetivo, qué está haciendo. Toda persona que quiera practicar los tres aspectos, deberá de preguntarse conscientemente, ejemplo: si está trabajando, dirá: estoy trabajando; si está comiendo dirá: estoy comiendo, etc...

Esto nos da una razón más clara para asegurarnos de lo que vamos a hacer, y no equivocarnos.

Hay que hacerse la pregunta mentalmente con relación al tercer aspecto de la división de la atención que corresponde al LUGAR.

Tenemos que ser conscientes al preguntarnos, ¿Dónde estamos? Porque muchas veces estamos en una playa y nuestro pensamiento lo tenemos en problemas del trabajo: por lo tanto no nos damos cuenta de dónde estamos.

Es necesario preguntarnos los tres aspectos y luego saltar a todo instante, para así no fascinarnos de las cosas y saber si estamos en el cuerpo físico o en el cuerpo de los sueños, pues sucede que todo lo que hacemos durante el día, se repite durante la noche cuando soñamos, y al saltar en cuerpo físico no sucede  nada  irregular, pero sí' cuando lo hagamos en el cuerpo de los sueños: al saltar en cuerpo de los sueños o astral quedamos levitando en el espacio y entonces así vamos comprobando que además del cuerpo físico tenemos el cuerpo de los sueños, astral o del alma, con el cual al tener seguridad de nuestra existencia, podemos averiguar todo lo espiritual comprobablemente .

Si hay problema en hacer el saltito, por la mirada de las personas que desconocen la Enseñanza, hay otra manera más disimulada de comprobar nuestro estado.

La otra forma como debe la persona de practicar es halándose un dedo con la intención de estirarlo. Es obvio, que si no se estira al intentarlo, es porque estamos en cuerpo físico, pero al acostumbrarnos a practicar constantemente, cada vez que haya algo raro ante nuestros ojos, debemos de comprobarlo halándonos un dedo. Cuando estemos en astral y lo hagamos también, ya que todo se repite en el  mundo de los sueños, veremos como se estirará nuestro dedo ante nuestro asombro, lograremos comprobar que estamos en cuerpo astral.

Es importante comprender que en el mundo astral, existen otras leyes que aquí en este mundo no existen. Nosotros sabemos que en este mundo físico, encontramos la LEY DE GRAVEDAD (la cual nos mantiene hacia el centro de la Tierra), y la LEY DE COHESIÓN MOLECULAR (la cuál mantiene nuestras moléculas unidas). Estas leyes en el mundo astral, no son tan estrictas, es por ello que si nosotros damos un saltito, podremos florar, y si tiramos de uno de nuestros dedos, este se estirara, ya que la ley de cohesión molecular no se manifiesta como en este mundo. Todo esto nos permitirá tomar conciencia de en que DIMENSIÓN NOS ENCONTRAMOS.

Cuando el estudiante comprueba que está fuera de su cuerpo físico, se encuentra en capacidad de conocer en su plenitud los misterios de la vida y de la muerte.

Puede tener contactos directos con los Venerables Maestros de la Logia Blanca, los cuales le darán las llaves de todos los conocimientos secretos de la humanidad y de hecho será un habitante del cosmos infinito.

El estudiante gnóstico debe ser infinitamente paciente y tenaz. Nada se nos da regalado. Todo cuesta, estos estudios no son para los inconstantes, ni para las personas de poca voluntad. Estos estudios exigen fe infinita.  Las  personas escépticas no deben venir a nuestros estudios porque la ciencia oculta es muy exigente. Los escépticos fracasan totalmente. Los incrédulos no logran entrar "AL CAMINO DE LA VERDAD".

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