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Derecho Civil. Guatemala (1/3)

Autor: Denise Sanchez
Curso:
8,80/10 (5 opiniones) |6697 alumnos|Fecha publicación: 14/10/2009
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Capítulo 24:

 La propiedad intelectual (2/3)

DERECHO AL ANONIMATO O AL SEUDÓNIMO

Todo autor tiene derecho al anonimato, esto es, a mantener ignorado del público su verdadero nombre ocultándolo bajo otro literaria o artísticamente adoptado, o sea el seudónimo, que en lo referente a sus derechos autorales, tiene la misma validez jurídica que el nombre civil propio.

Reconoce la Ley guatemalteca sobre derecho de autor, aunque con cierta ambigüedad, el mismo derecho al seudónimo que al nombre propio al considerar autor de una obra "salvo prueba en contrario, a aquel cuyo nombre o seudónimo conocido esté indicado en ella o en sus reproducciones".

En cambio el Cuerpo legal salvadoreño reconoce admirablemente la naturaleza personal del derecho al nombre literario o artístico al establecer en su artículo 24: "El seudónimo literario o artístico es un derecho exclusivo y personalísimo de la persona natural del autor; su uso se protege por la Ley, sin necesidad de previo registro."

No podrá decirse lo mismo de la Ley de Propiedad Intelectual de Costa Rica cuya referencia a las obras seudónimas se limita a un reconocimiento de los derechos del editor de obras anónimas, seudónimas o póstumas y de la recuperación de éstas del dominio de aquél cuando el autor pruebe legalmente su condición de tal.

Es, en este derecho, el Código portugués de 1966 uno de los que con mayor amplitud y comprensión contempla el derecho al nombre literario o artístico, reglamentando su uso en los artículos 20 al 24, que considero de gran interés transcribir: "Salvo prueba en contrario se considerará autor de una obra intelectual- y podrá ejercitar todos los derechos inherentes a esa cualidad, la persona singular o colectiva cuyo nombre fuere indicado como tal en la obra, conforme al uso universal o que fuere anunciado como tal autor en la recitación, representación, ejecución o cualquier otra forma de utilización de la obra."

"El autor podrá utilizar para la indicación de su calidad, su nombre civil completo o abreviado o las iniciales de éste, un seudónimo o cualquier signo convencional; estas formas de designación del autor se equipararán al nombre civil desde que sean notoriamente conocidas como designación de determinado autor."

"El nombre o el seudónimo que el autor adoptare para este fin y que se llama nombre literario o artístico, así como cualquier otra designación de autor, deberán ser completamente distintos de los anteriormente usados por cualquier otro autor con relación a obras del mismo género, estén o no registrados como tales."

"Si el nombre civil, el seudónimo o cualquier otra designación del autor fueran idénticos a los de otro autor que ya los hubiera usado anteriormente en obras suyas, podrá éste impedir que aquel continúe usándolo, imponiéndole su modificación o sustitución de modo que tienda a evitar la confusión en el público."

"Si el autor fuere pariente de otro ya anteriormente conocido por nombre idéntico, podrá distinguirse de éste añadiendo al nombre civil un aditamento indicativo del parentesco existente."

"No será permitida la utilización por cualquier autor de nombres o seudónimos célebres en la historia de las letras, de las artes o de las ciencias."

"El uso de un nombre literario o artístico o de cualquier otra forma de designación del autor contra los preceptos contenidos en los artículos precedentes, dará derecho a los interesados a pedir, además de la cesación de tal uso, indemnización de daños y perjuicios, sin perjuicio de la acción penal si a ella hubiere lugar."

"El autor, sin embargo, no podrá ser impedido para usar su nombre civil en todo lo que no haga relación a la obra • intelectual."

"Si el autor presentare la obra bajo seudónimo o con cualquier otra forma de designación que no revele su identidad o la publicare en forma anónima, el editor, indicado como tal en la obra, tendrá el deber de defender frente a terceros los derechos del autor, considerándose su representante, salvo prueba en contrario."

"El autor puede, en cualquier momento, revelar su identidad e indicar la paternidad de la obra con su nombre civil. El mismo derecho será reconocido a los herederos o representantes. Si el autor o sus herederos o representantes ejercitaren esa facultad, el editor sólo podrá hacer valer los derechos que se deriven del contrato de edición."

DERECHO DE INÉDITO

Es de generalizado criterio en el conjunto de ordenamientos sobre propiedad intelectual, el reconocimiento del derecho que todo autor tiene sobre su obra no publicada —pues no debe ser exigible la publicación de una obra para que ésta goce de protección—, así como a su derecho a mantenerla inédita.

"Las obras no publicadas de los nacionales de cada Estado contratante gozarán, en cada uno de los demás Estados contratantes, de toda la protección que cada uno de estos Estados conceda a las obras no publicadas de sus nacionales." (Art. II, 2, Convención Universal de Ginebra).

"En cada Estado contratante deben arbitrarse los medios legales para proteger, sin formalidades, las obras no publicadas de los nacionales de los otros Estados contratantes." (Art. III, 4, Convención Universal de Ginebra).

"La obra se reputará creada, independientemente de toda divulgación pública, por el solo hecho de la realización, incluso incompleta de la concepción del autor." (Art. 7 Ley francesa de 1957 sobre derecho de autor).

Tan injusto sería que el autor de una obra no divulgada no gozara de los derechos inherentes a toda propiedad intelectual por el solo hecho de no haber sido difundida entre el público y conocida por éste, como pretender exigir del creativo intelectual el fruto de su ingenio como obligatoria aportación a la colectividad a que pertenece.

DERECHO DE INTEGRIDAD

"El adquirente o editor de una obra no podrá introducir en ella alteraciones de ningún género sin licencia, de su autor, y a falta de éste, de sus herederos o legatarios, siempre que no haya disposición testamentaria en contrario".

La prohibición a que se refiere el párrafo anterior, contemplada por la Ley costarricense en su artículo 19, es extensiva a cualesquiera usuarios de las obras literarias, científicas o artísticas y no únicamente a los adquirentes o editores de la obra. El derecho de integridad o "droit au respect", obedece, como su propia expresión francesa define, a la necesidad de respetar la obra tal y como fuera concebida por su autor. Será necesario por tanto, contar con el consentimiento de éste para poder introducir variaciones o modificaciones de cualquier clase a la obra, del mismo modo que será preceptiva la autorización del autor para poder proceder a sucesivas versiones, adaptaciones, musicalizaciones o dramatizaciones de la obra original.

La reiterada doctrina de la disciplina jurídica autoral, no deja lugar para las dudas al respecto del universal reconocimiento del derecho de integridad.

Establece la Ley austriaca que "cuando se utilice una obra dándola a .la publicidad o se reproduzca con miras a su difusión, quienes tengan derecho a realizar tal utilización o reproducción no podrán aportar ninguna abreviatura, adición ni otra modificación a la obra misma, ni a su título, ni indicación que identifique al autor, a menos que éste lo permita o que la ley lo consienta", y que "el otorgamiento de una autorización para introducir alteraciones que no se hayan definido expresamente no impedirá que el autor se oponga a

toda deformación, mutilación u otra modificación de la obra que pueda perjudicarle gravemente en sus intereses intelectuales", llegando el legislador portugués a prohibir a los sucesores del autor la reproducción de versiones anteriores a su última revisión por él efectuada.

Con lo cual, con base en tales principios y en uso de las atribuciones que también el derecho de retracto le confiere, puede el autor, y sólo él, exigir la más absoluta fidelidad a la obra, así como impedir que las ideas contenidas en la misma queden permanentemente sujetas a ella sin consideración al posible cambio en sus reflexiones como autor o a la evolución de su pensamiento.

El derecho moral de autor protege al creador de la obra contra toda forma de publicación de la misma que no hubiera obtenido su consentimiento, aun cuando tal publicación no dañara su reputación ya que dadas sus ilimitadas facultades sobre su obra, las mismas no deben concretarse a la protección de la obra únicamente cuando ésta fuera publicada en forma distinta a la concebida por el autor o cuando la misma fuera modificada, abreviada o mutilada ya que la propiedad intelectual es una extensión de la propia personalidad y como tal oponible a todos.

El legislador italiano (art. 20 Ley de 1941), consigna el derecho que tiene el autor a oponerse únicamente a aquellas deformaciones que perjudiquen su honra o reputación, criterio que entiendo inapropiado por cuanto sólo el autor tiene la capacidad de variar, en atención a su personal criterio sobre la concepción estética, el contenido de las ideas resultantes de su pensamiento.

"Independientemente de los derechos exclusivos de explotación económica de la obra previstos en las disposiciones contenidas en la sección anterior y aun después de la cesión de los mismos, el autor conservará el derecho de reivindicar la paternidad de la obra y de oponerse a cualquier deformación, mutilación u otra modificación de la misma que pueda redundar en perjuicio de su honor o de su reputación." (Art, 20 Ley de Italia).

DERECHO DE RETRACTO

Es un derecho eminentemente personal puesto que aún después de haber cedido el autor el derecho para la edición de su obra e incluso después de la publicación de la misma, o sea, en todo momento, goza del derecho de rectificación, o de retracto, de aquella. Resulta evidente que, como muy claramente establece la Ley francesa al respecto, en el caso de hacer uso el autor de las atribuciones inherentes al derecho de retracto, deberá indemnizar previamente al cesionario con quien hubiera celebrado contrato de edición, por el perjuicio que la rectificación o el retracto pudieran causarle, obligando asimismo al autor, si éste decidiera publicar nuevamente su obra, al reconocimiento de su antigua obligación contractual  para con el cesionario, en el sentido de otorgarle el privilegio o la opción para la edición de la obra que fuera objeto de la rectificación o del retracto.

Quiere evitar con ello la Ley, que la malicia de algunos autores permita que sus obras puedan cambiar de cesionario bajo el pretexto de la recuperación de las mismas, burlando entonces las obligaciones del contrato de edición.

El ejercicio de este derecho permite al autor exigir la recuperación de su obra para modificarla, corregirla o ampliarla según su criterio, luego de la divulgación de la misma, para sucesivas ediciones.

DERECHO PECUNIARIO

Es la facultad del autor de una obra de utilizarla o autorizar el uso de ella con fines de lucro. Tal utilización puede ser hecha:

a)  bajo forma corpórea, como la reproducción, la exposición o la exhibición; o

b)  bajo forma incorpórea, como la recitación, la ejecución o la representación.

El derecho pecuniario de autor es susceptible de cesión total o en parte, y puede ser transmitido mediante actos "inter-vivos" o por causa de muerte. El autor de una obra literaria, científica o artística, tiene, con base en éste, el derecho de explotarla y disponer de ella a su voluntad.

Dentro del derecho pecuniario de autor están comprendidos el derecho de representación y el derecho de reproducción, de los que dimanan a su vez los de recitación pública, representación dramática, presentación pública, ejecución, difusión, proyección, retransmisión o radiodifusión y edición.

Remitiéndonos a la Ley de Derecho de Autor de la República de El Salvador, veremos que en su art. 8 otorga al derecho pecuniario facultades tales como:

— la de reproducir la obra por cualquier procedimiento;

— la de ejecutarla y representarla en espectáculos públicos;

— la de difundirla por cualquier medio.

PROTECCIÓN TEMPORAL

El derecho pecuniario de autor tiene un plazo de protección muy variable según el país de aplicación de la ley respectiva y que oscila en los países de nuestra Región entre los 80 años (Panamá) y los 25 años (Honduras y Nicaragua), transcurridos los cuales después de la muerte del autor, se produce la caída de la obra en el dominio público. Dicho plazo, para las obras en colaboración, cuenta a partir de la fecha de la muerte del último superviviente.

Con todo, la entrada de una obra en el dominio público, no faculta a la colectividad beneficiaría a variar el contenido de la misma, debiendo estarse, de la manera más estricta, al reconocimiento de las atribuciones del derecho moral imprescriptible, ya comentadas.

Aunque numerosas legislaciones han venido reconociendo la perpetuidad del derecho pecuniario de autor, como fuera el caso de Guatemala que mediante el Decreto de 29 de Octubre de 1879 estableciera la imprescriptibilidad del mismo en obras literarias, o el artículo 735 del Código Civil de 1904 de Nicaragua, tiende la legislación actual —muy a disgusto de los defensores del rango— a una reducción de tal plazo de protección legal, habiéndose llegado mediante la Convención de Ginebra de 1952, a fijar dicho término en 25 años, "post-morten auctoris", aunque en su articulado se deja a facultad de los Estados contratantes el mantenimiento de plazos más extensos de acuerdo con su legislación interna, sin que en ningún caso pueda ser inferior a la vida del autor y 25 años más.

Contrasta esa tendencia a la reducción del plazo de protección, con el criterio del jurista Díaz Ferreira, quien sostiene que "la propiedad literaria debería tener la misma duración y ser transmisible de generación en generación como la propiedad material", principio que sustenta la ley de propiedad intelectual de Costa Rica de 1896, reformada en 1948, que establece en su primer artículo que "la propiedad intelectual tiene el mismo carácter y obedece a las mismas reglas que la propiedad mueble".

El término de 80 años después de la muerte del autor, a que se refiere el artículo 6 de la Ley española sobre propiedad intelectual, y del que parte el legislador costarricense, motivó que "La Association Littéraire mtemationale" elaborara y presentara en 1900 durante su Congreso anual, en París, un proyecto de ley-tipo sobre propiedad intelectual, idea que no prosperó. Es en la actualidad, la Ley de Túnez de 1967, la que viene considerándose como la ley-tipo reguladora de los derechos en favor de los autores.

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