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Dejar de fumar definitivamente

Autor: Manuel Giraudier
Curso:
10/10 (2 opiniones) |1792 alumnos|Fecha publicaciýn: 22/01/2010
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Capýtulo 4:

 Puedes conseguirlo

Hasta aquí, aun no hemos hablado de tu creencia.

Has iniciado la lectura de este método con fe. Con fe en alcanzar el éxito que en este caso es dejar de fumar, éxito que en realidad te mereces y puedes conseguir. Y es esta creencia la que te ha puesto en camino. Es preciso unir a esta fe un desarrollo consciente voluntario para reforzar el subconsciente. Hemos de darnos cuenta del esfuerzo que hay que realizar. Hay dos fuerzas en nosotros. Van a permitirnos transformar de arriba a abajo nuestra vida. Son unas fuerzas capitales, extraordinarias potentes, que toda persona posee y que cuando ha descubierto su existencia, cuando ha aprendido a servirse de ellas son las cotidianas armas del milagro: el pensamiento y la emoción.

El pensamiento que nos llega de las mas altas facultades de nuestra personalidad mental, es para el que se sabe servir de él, un instrumento perfecto de fuerza y precisión. Pero tal pensamiento tiene necesidad de ser animado. No tendría valor si no fuera proyectado por la emoción que le da su fuerza de propulsión, le hace triunfar de los obstáculos.

Dos modos de acción nos ponen en relación con lo exterior: el cerebro que emite nuestro pensamiento consciente y el corazón que, bajo el choque de la emoción, proyecta hacia fuera ese pensamiento con infinita fuerza.

No desafinemos el instrumento maravilloso que nos ha sido concedido. No separemos la potencia mental de la potencia emocional.

Veamos el campo del pensamiento. Este es, como hemos dicho, el elemento de toda nuestra vida mental. Y el pensamiento tiene tendencia a traducirse en actos.

El pensamiento se manifiesta en nosotros bajo dos fórmulas. Espontáneamente recordamos hechos o imágenes que nada nos hacía prever. Es lo que llamaríamos un pensamiento involuntario.

También reunimos en nosotros elementos de imágenes y sensaciones para sacar de ellos un juicio. Pensamientos voluntarios.

Ambos pensamientos nos pueden transformar momentáneamente. Sin embargo necesitamos un conjunto de ellos para crear una nueva orientación de vida. Para llegar a ello daremos el primer paso: se trata de reemplazar cada uno de estos pensamientos por su representación mental que es una forma mucho mas activa y viva.

¿Qué es una representación mental?

Un conjunto de pensamientos que, por una costumbre más o menos larga, más o menos fácil de adquirir, nos presenta a voluntad la imagen tan clara como sea posible de aquello que deseamos ver.

Para comprender mejor el mecanismo psicológico de una representación mental, desarrollemos un ejemplo.

Pretendo representarme los pensamientos, los deseos, los actos del que quiere una cosa determinada. Para nosotros que conocemos el poder de semejante pensamiento, la idea de voluntad no podría separarse de la de una voluntad tenaz, a quien nada se resiste para llegar al fin propuesto. Para representármelo mejor hago un llamamiento a mis recuerdos que muestran y coordinan a mis ojos mil imágenes del mismo orden. Ya no se trata aquí de una sola idea o de una imagen aislada. No. Una idea llama a otra. Una imagen tiene relación con otra imagen. Mi pensamiento relacionando imágenes archivadas , se construye una historia entera, crea o recuerda un personaje, precisamente la del hombre que triunfa

¿Que veo? Me imagino el tipo mas elevado de la persona voluntariosa, de la que quiere conseguir con tenacidad, que no abusa de su poder y cuyos pensamientos son nobles. Quiere alcanzar el éxito sin arrebatárselo a los demás. Quiere alcanzar su éxito.

¿Qué hace esta persona que triunfa  y cuya imagen hemos evocado?

Ha dominado su pasado eliminando o mejor aparcando sus malos recuerdos y vivencias.   Ha puesto proa al futuro sin angustias ni obsesiones. Simplemente trabajando el presente con su mochila al hombro ,dominando sus impulsos, sus cargas genéticas, sus tendencias negativas. Ha llegado a sentirse interiormente libre. Conserva su paz y tranquilidad.

Esta persona ordena sus pensamientos, no los derrocha. Los agrupa en el mejor orden para que le sean útiles. Sabe lo que quiere y a donde va. No sigue el camino de los demás. Sigue el suyo propio. Es audaz, sin embargo a la vez cautelosa. Observa y reflexiona sin descanso.

Esta persona eres tu.

Y así puedes influir sobre tu vida No resistiéndote en circunstancias inevitables, adaptándote, con flexibilidad, y desterrando toda rigidez mental. Esperando cuando debas esperar. Actuando cuando hayas de actuar. Ahora lo estás haciendo.

Piensa que desistir de este empeño en dejar el tabaco, sería un acto de debilidad por tu parte.

No divulgues lo que estás haciendo. Hazlo en silencio. Actúa con la fuerza tranquila que emana de una persona firme y equilibrada. Y con el pensamiento sereno inyecta una afectuosa convicción.

Las otras personas que lo verán después, se sentirán atraídas por ti y desearán tu opinión ¿Cómo conseguiste dejarlo?

Todo esto puede parecer una quimera pero es un hecho indudable que a las personas que así se comportan la vida les sonríe.

¿Quiere decir que no tienen problemas?

No, no existen las personas sin problemas. Lo importante es la actitud que adoptamos ante ellos. Por importantes que parezcan.

Y se ve por todas las cualidades y los hechos que nos presenta el estudio de la persona tenaz, qué diferencia existe entre el pensamiento único y pasajero y la representación mental. Son representaciones mentales las que nos es preciso crearnos para modificar nuestros comportamientos. Debemos revivir en nosotros ejemplos de lo que deseamos conseguir.

Y ello es importante para el que desea des-aprender y re-aprender lo mal aprendido y en este caso concreto des-aprender el hábito adquirido de fumar y re-aprender una nueva forma sana de vivir sin tabaco.

Hemos de visualizar historias y ejemplos que nos ayuden a sentirnos triunfadores, porque somos triunfadores. Tu eres una persona triunfadora. Debemos destruir en nosotros los conceptos fatalistas, ya que nos hacen ver nuestra vida como un vagón circulando por unas vías muertas de las que es imposible salirse.

Hemos visto que tenemos en nosotros dos factores de acción, el corazón y el cerebro. Que nos es necesario pensar y sentir conjuntamente. Nuestro nivel intelectual y moral son como los dos platillos de una balanza que pueden equilibrase. Y mientras esto no suceda nosotros no conseguiremos el éxito que nos merecemos.

Hemos dicho anteriormente que todo pensamiento tiene tendencia a traducirse en actos. Pero añadiríamos que esta tendencia del pensamiento a traducirse en actos se realiza tanto mejor cuantas mas sentimientos despiertan en nosotros. La idea pura no se realiza más que raramente. El sentimiento en cambio da alas al pensamiento. Y es precisamente el sentimiento, el que sale de nosotros mismos, el que es capaz de hacernos ejecutar la acción.

Es evidente que si no experimentásemos ningún sentimiento, la vida sería para nosotros fría y monótona. Sería como si nuestro personaje ADULTO hubiera eliminado a los otros dos, el MAYOR y el PEQUEÑO. Necesitamos de los tres para sentirnos libres.

Sin embargo no hay que dejarse llevar por ningún sentimiento. En esto ha de intervenir el juicio, pues la elección es necesaria. Hay sentimientos y sentimientos. Debemos huir de los que nos empequeñecen y que nos alejarán de conseguir el éxito.

De cara a los demás, los sentimientos de odio, rencor, celos y  envidia.  Y hacia uno mismo, los de terror, miedo, cólera y egoísmo (El egoísmo y la envidia son los padres de todos los males) .

En cambio, nos conviene para alcanzar este éxito que pretendemos, cultivar la alegría, la tolerancia, la confianza en uno mismo, la adaptación, la cooperación, saber discernir, no juzgar, conseguir el desapego, y la introspección

Así pues por una parte hemos de disciplinar nuestro pensamiento para producir actos tales como nuestro perfeccionamiento exigen y por otra generar sentimientos para que estos actos salgan de nosotros proyectados con ímpetu arrollador, ya que nada que valga la pena se hace sin ilusión y amor.

Hemos de unir ambas vertientes. Para llegar a ello habríamos de representar el papel que nos sea útil, el papel que nos hayamos asignado después de una madura reflexión; y tras haberlo estudiado, ponerlo en práctica con el máximo de aplicación consciente, poniendo en él todo el empeño de nuestro corazón.

Debemos desempeñar nuestro papel, un papel distinto para cada uno, pudiendo hacerlo de diversas maneras.

Finalmente cada persona irá perfeccionado su papel hasta que se convierta en su modo de obrar, pensar y ser.

Piensa que quien actúa y se expresa de un modo determinado, acaba por sentir y pensar del mismo modo.

Y ¿cómo has de representar este papel de ex fumador?

Cómo lo hace el artista: Aprendiéndolo e interpretándolo.

Has de interpretar tu papel con la capacidad de actuar desde el escenario y a la vez observarte desde el patio de butacas. Observa como dejas de fumar.

Has de observar la escena desde tu profundidad e interpretar el papel de la persona que consigue lo que pretende.

Has de intentar comprender como interpretan y viven su papel las otras personas, las que fuman y las que no fuman y ser tolerante y flexible con ellas. Sintiéndote bien contigo serás tolerante con los demás.

Diferencia en este gran teatro, lo humano de lo espiritual, lo temporal de lo eterno, lo falso de lo auténtico.

No interpretes tu papel buscando el aplauso final. Trabaja en silencio busca ante todo tu aprobación y tu satisfacción. Busca tu bienestar. Busca tu salud.

Si eres capaz de actuar en cualquier escenario, estás preparado o preparada para alcanzar el éxito que te mereces. Según tu talento emplearás más o menos tiempo pero llegarás a ser lo que quieras ser, lo que quieras alcanzar.

Para conseguirlo la condición primordial es tener confianza en ti. Si no tienes esta confianza los deseos que formules serán estériles por falta de fe.

Es pues necesario fijar en tu mente  la siguiente condición primordial.

“Siento una plena confianza en mi, y  tengo la certeza que   conseguiré dejar de fumar”

Es imprescindible fijarla de manera imborrable. Es necesario que te sientas una persona con fuerza mental suficiente como para conseguir lo que te propongas.  Dejar de fumar.

Yo te garantizo que tu puedes conseguirlo, ya que dispones de una energía capaz de desarrollarse y conseguir el éxito que pretendes. Por que, todos nos merecemos el éxito. Lástima que la mayoría no sepa que es portador en potencia, y que convenientemente desarrollado le puede llevar a conseguir metas insospechadas.

Para fijar en tu mente estos pensamientos, comienza por un procedimiento muy sencillo. Escribe en un papel en mayúsculas: tengo plena confianza en mi y se que puedo conseguir dejar de fumar y colócalo en tu habitación, en donde solo tu lo puedas ver cada día. Por la mañana al levantarte al acostarte. Cada día lo has de ver y leer.

Lleva en tu cartera o billetero discretamente un papel pequeño doblado con esta misma frase. Lee su contenido varias veces al día. A continuación respira profundamente.

Y cada noche, antes de dormir, realiza la sesión de entrenamiento autógeno que te ayudará a mantenerte alejado del tabaco.

Capýtulo siguiente - La tensión nerviosa

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