La siguiente ciudad en el punto de mira es la prácticamente inexpugnable Antioquía, en la que consiguen entrar gracias a la traición de uno de sus ciudadanos, un fabricante de corazas llamado Firuz, quien les abre las puertas de la ciudad. Cuando se asientan en la ciudad, un ejército proveniente de Mosul, al mando de un hombre llamado Karbuka, comienza un asedio que llevará al ejército cristiano hasta el límite. En junio de 1098 se produce el milagro para los cruzados, otro episodio de engaño. Ibn al-Atir nos desvela el misterio:
"Entre los frany estaba Bohemundo, el jefe de todos, pero también había un fraile sumamente astuto [Pedro Bartolomé] que les aseguró que en el Kusian, un gran edificio de Antioquía, estaba enterrada la lanza del Mesías, la paz sea con Él [la lanza de Longinos, la que le atravesó el costado; Pedro Bartolomé afirmaba que el apóstol San Andrés se le había aparecido en sueños]. Les dijo: `Si la encontráis, venceréis; si no, la muerte es segura´. Previamente había enterrado una lanza en el suelo del Kusian y había borrado todas las huellas. Les ordenó que ayunaran e hicieran penitencia durante tres días; al cuarto, los mandó entrar en el edificio con sus sirvientes y obreros, que cavaron por doquier y hallaron la lanza. Entonces el fraile exclamó: `¡Regocijaos pues la victoria es segura!´ El quinto día salieron por la puerta de la ciudad en grupos pequeños de cinco o seis. Los musulmanes le dijeron a Karbuka: `Deberíamos ponernos junto a la puerta y matar a todos los que salen. ¡Es fácil puesto que están dispersos!´ Pero éste contestó: `¡No! ¡Esperad a que estén todos fuera y mataremos hasta el último!´."
Lo que no esperaba Karbuka es que tras el hallazgo la moral de los soldados cruzados iba a crecer increíblemente, convencidos de que Dios había enviado a su santo para guiar al pueblo a obtener un símbolo mediante el cual el poder divino estuviera presente entre ellos. Salieron fuera de los muros llenos de un frenesí místico y se arrojaron sobre sus enemigos con una fiereza jamás desplegada. Los más excitados por la situación vieron, en su delirio, al mismísimo ejército celestial, con todos los santos allí presentes, combatiendo a su lado. Pero no fue una victoria en toda regla: por diferencias internas, los componentes del ejército musulmán empiezan a desertar y Karbuka ordena la retirada general a sus tropas, que llegan sanas y salvas a Mosul; en palabras de Ibn al-Atir, "sin haber dado un solo golpe con la espada o la lanza ni arrojado una sola flecha".
A finales de noviembre, miles de guerreros francos se dirigen a la ciudad de Maarat, a tres días de marcha de Antioquía. Durante dos semanas sus habitantes resistes aunque no cuentan con un ejército, pero el 11 de diciembre los francos se abren camino, aunque aún no penetran en la ciudad. Los notables de Maarat se ponen en contacto con Bohemundo, que promete a los habitantes que les perdonará la vida si detienen la lucha y se retiran de ciertos edificios. Confiando en su palabra, las familias pasan la noche agrupadas en sus casas. Al alba llegan los cruzados: "Durante tres días pasaron a la gente a cuchillo, matando a más de cien mil personas y cogiendo a muchos prisioneros". Las cifras de Ibn al-Atir son exageradas, pues probablemente no habría tanta gente en la ciudad, pero no lo es la suerte que corrieron las víctimas. Según el testimonio de un cronista franco, Raúl de Caen, "en Maarat, los nuestros cocían a paganos adultos en las cazuelas, ensartaban a los niños en espetones y se los comían asados". Estas atrocidades serán difundidas a lo largo de los siglos en el mundo musulmán, en cuya literatura épica los frany serán descritos invariablemente como antropófagos. Pero para el mundo occidental la versión será distinta: en una carta oficial al Papa que los jefes cruzados hacen al año siguiente, se dice que "un hambre terrible asaltó al ejército en Maarat y lo puso en la cruel necesidad de alimentarse de los cadáveres de los sarracenos". Pero no parecen muy afectados por esa necesidad cruel, ya que el cronista franco Alberto de Aquisgrán dirá con horror "¡A los nuestros no les repugnaba comerse no sólo a los turcos y a los sarracenos que habían matado sino tampoco a los perros!".
Describir todos los asaltos de los cruzados durante el camino a Jerusalén alargaría demasiado el curso, por lo que nos centraremos en los hechos ocurridos alrededor de la conquista de esta ciudad.
Información de los programas con certificado
Este curso aún no tiene ninguna opinión. ¿Quieres ser el primero?
| Cursos | Valoración | Alumnos | Vídeo | |
|---|---|---|---|---|
|
Carnaval de Riosucio: único en el mundo El carnaval de Riosucio es una celebración que se remonta a 450 años y es única por su folclor, su palabra y su símbolo. Surgió por la mezcla religiosa de las tres etnias... [30/04/08] |
|
350 | ||
|
América III. La cultura Olmeca (primera parte) Las culturas madre de América. En esta ocasión estudiaremos la cultura Olmeca, que es una civilización de las primeras de Mesoamércia. Cono... [10/12/08] |
|
703 | ||
|
Santo Tomás De Aquino Breve curso dedicado a la vida y obra del teólogo Santo Tomás De Aquino. El recorrido comenzará con una reseña del contexto histórico de su época (s. IV a. C), una reseña... [31/08/06] |
|
551 | ||
Publicar en
del.icio.us
digg
meneame