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Capítulo 8:

 Los sectores productivos

Los sectores productivosLos sectores productivos

EL SECTOR AGRARIO

Uno de los principales cambios estructurales de las economías cuando crecen es la pérdida de peso del sector agrario (en el momento en que aumenta la renta se produce este cambio estructural). A pesar de esto, el sector agrario es importante para el propio crecimiento (sobre todo en las primeras etapas de la industrialización) ya que financia al resto de los sectores mediante su acumulación de ahorro, suministra mano de obra barata a la industria y a los servicios, asegura la oferta de alimentos y es un sector demandante de productos industriales y de servicios.

Hasta mediados del siglo XX, la economía española era básicamente agrícola, donde la mayor parte de su producción y de sus empleados pertenecían a dicho sector.

Problemas que caracterizaban a la agricultura española: baja productividad debida a las malas condiciones geográficas y climáticas y a la escasa innovación tecnológica, baja renta de los agricultores que impedía formar un mercado capaz de aumentar la demanda de los sectores industrial y de servicios, problemas en la propiedad de la tierra con reclamaciones de expropiaciones y desamortizaciones. Sin embargo, en los años 1940 y 1950 estos problemas desaparecieron debido a un cambio profundo en la estructura agraria española. Este cambio se debió al proceso de desarrollo e industrialización de la economía española que tuvo lugar en esos años. Es un proceso que tienen todos los países que se desarrollan y que supone el paso de una agricultura tradicional a una agricultura moderna.

En comparación con Europa, el paso de la agricultura tradicional a la moderna se produjo más tarde pero de forma más rápida. No obstante, el peso de la agricultura en España es mayor que en Europa, habiendo aprovechado sus ventajas competitivas comerciales a partir de la entrada en la Unión Europea en 1986, exportando cada vez más productos agrícolas a Europa. La adhesión a la Unión Europea ha sido beneficiosa, en términos generales, para la agricultura española.

- Características actuales de la agricultura española según tres elementos:

1) Producción y renta.

La producción final agraria ha crecido mucho en las últimas décadas pero el consumo intermedio creció aun más, por lo que el crecimiento del valor añadido agrario ha sido menos intenso.

Por otro lado, la renta agraria (que sirve para retribuir a los diferentes factores que intervienen en el proceso productivo) ha disminuido mucho en ese periodo, debido a los siguientes factores:

- Aumenta la dependencia en consumos intermedios (o inputs) de otros sectores y, a su vez, estos inputs son cada vez más caros que los productos que venden los agricultores.

- Se capitalizan los agricultores, lo que hace aumentar las amortizaciones en mayor medida que la producción final agraria.

- El índice de Precios al Consumo (IPC) ha aumentado más que el precio de venta de la producción final agraria.

También hay otros dos que lo han aumentado renta real agraria, aunque no han podido contrarrestar el efecto de los anteriores:

- Las subvenciones que reciben los agricultores españoles desde la entrada en la Unión Europea.

- La disminución de la ocupación agraria, que ha hecho que la renta real por empleado (su salario real) haya aumentado, aunque el salario de los agricultores es inferior al de los trabajadores del resto de los sectores económicos.

2) Especialización productiva y comercial.

El aumento de la demanda de productos agrícolas derivado del aumento de la renta per cápita de los españoles hizo que la oferta agrícola española se adaptara perfectamente a esa demanda, especializándose en la producción de carne, leche, frutas y hortalizas. Esta especialización, sin embargo, tuvo como efecto negativo la excesiva dependencia de las importaciones de soja y maíz (necesarios para fabricar piensos y alimentar a la ganadería), aunque a la vez aumentó la producción de otros cereales destinados a lo mismo, como la cebada.

La incorporación de España a la Unión Europea supuso un nuevo proceso de especialización, esta vez influido por la política agrícola común y las limitaciones que imponía a determinadas producciones como la leche y los cereales. Por el contrarío, siguió aumentando la especialización en la producción de carne; frutas y hortalizas. Esta especialización está muy relacionada con el comercio exterior. El saldo comercial (exportaciones menos importaciones) de la agricultura española pasó más tarde a ser deficitario, aunque en las dos últimas décadas ha alcanzado una situación de equilibrio. Esta evolución refleja una creciente competitividad del sector agrario español, sobre todo desde la entrada en la Unión Europea.

3) La eficiencia productiva.

La eficiencia productiva consiste en determinar en qué medida la agricultura española es capaz de ofrecer productos a un menor coste y con mayor calidad. Esta eficiencia se puede medir a través de la productividad aparente del trabajo. La productividad aparente del trabajo es la cantidad de producción que es capaz de originar cada trabajador agrario.

Existen dos formas de incrementar la productividad del trabajo mediante el uso de tecnologías:

- Incrementando la productividad de la tierra a través de las tecnologías químico-biológicas (abonos, semillas...).

- Mejorando el rendimiento que obtiene el trabajador de la tierra mediante la utilización de tecnologías mecánicas (o sea, capitalizando la agricultura).

En España la productividad del trabajo ha aumentado mucho en las últimas décadas, y este aumento se ha basado en las tecnologías químico-biológicas y en las tecnologías mecánicas, a pesar de que muchas explotaciones españolas tienen una superficie muy pequeña (las tecnologías mecánicas son más difíciles de aplicar en superficies pequeñas). Esto es debido a:

- El descenso del empleo agrícola: al emigrar la mano de obra agrícola a la industria, ésta disminuye y, por tanto, aumenta su precio respecto al de la maquinaria, por lo que la utilización de maquinaria se vuelve muy rentable.

- El alquiler de la maquinaria: si se tiene una superficie pequeña no es rentable comprar una máquina, pero sí se pueden alquilar las máquinas, establecer cooperativas entre varias explotaciones que compran una máquina y reparten su uso entre ellas, o utilizar productos mecánicos adaptados a pequeñas superficies.

En comparación con la Unión Europea, la productividad del trabajo española es muy pequeña, sobre todo porque la productividad de la tierra es muy inferior a la europea, debido a la menor utilización de las tecnologías químico-biológicas. No obstante, este hecho tiene un elemento positivo, la menor agresividad con el medio natural de las explotaciones agrícolas y ganaderas.

- La Política Agraria Común (PAC) nació al mismo tiempo que la Comunidad Económica Europea. Sus principales objetivos son aumentar la productividad, garantizar el nivel de vida de los agricultores, estabilizar los mercados y asegurar el aprovisionamiento de la población. Y en 1992 se aprobó una reforma de la PAC, con los siguientes objetivos:

- Aumentar los precios de garantía para acercarlos a los precios mundiales, con lo que se mejora la competitividad de las producciones europeas y se reducen los roces con los países pobres del resto del mundo.

- Sustituir las ayudas basadas en la producción por ayudas basadas en las hectáreas o en las cabezas de ganado.

- Desincentivar la utilización de tecnologías químico-biológicas para mejorar el medio ambiente y disminuir la producción.

- Mantener un número de agricultores suficiente en el campo, con el objetivo de proteger el medio ambiente y el entorno rural. Para ello se da renta a los agricultores, pero no basada en el nivel de producción, sino favoreciendo otros tipos de actividades no productivas como el turismo rural, la artesanía o la transformación alimenticia.

EL SECTOR INDUSTRIAL

El sector industrial es el sector básico para el desarrollo económico de los países, debido a que es el sector donde más crece la productividad del trabajo al poder incorporar más fácilmente las nuevas tecnologías, además de ser el más expuesto a la competencia internacional. No obstante, en las sociedades más maduras y desarrolladas, el papel del sector industrial pierde peso al pasar a depender cada vez más de los otros sectores. Esta es la situación en la que ha desembocado la economía española durante las dos últimas décadas.

Las principales características de las industrias avanzadas, en contraposición con las industrias tradicionales, son:

1) Son menos intensivas en trabajo y más intensivas en capital, tecnología y capital humano, ya que requieren que sus trabajadores sean muy cualificados para utilizar esta tecnología. Esto hace que sus trabajadores tengan una mayor productividad y que obtengan mayor valor añadido por sus productos.

2) La dimensión de sus establecimientos es mayor.

3) Producen productos no estandarizados, es decir, que admiten una mayor diferenciación en tipo, calidad o característica de los productos.

4) Trabajan en mercados muy competitivos y globalizados, es decir, están más expuestas a la competencia internacional.

5) Suelen estar más penetradas por el capital extranjero.

6) Se enfrentan a un mercado más dinámico, porque sus características anteriores les hacen ser sectores muy atractivos.

En la industria española todavía tienen demasiado peso las industrias tradicionales. España se ha especializado en las industrias tradicionales porque tiene una serie de características que favorecen a esas industrias:

- Son empresas de pequeña dimensión.

- Utilizan más mano de obra y más recursos naturales, que en España son más abundantes y, por tanto, más baratos.

- El mayor atraso económico respecto a Europa hace que el capital físico, humano y tecnológico sean menos abundantes (más caros) que en Europa.

- Utilizan tecnologías estandarizadas.

- Las industrias avanzadas están más controladas por el capital extranjero.

Están surgiendo países que comienzan a competir con nuestra industria tradicional aprovechando sus menores salarios u otras características (ej: el Este de Europa, el Norte de África o Asia), lo que puede suponer un problema en el futuro para las industrias tradicionales en España.

- Evolución del sector:

1960-75 - La industria fue el sector clave del desarrollo económico español, ya que tiraba del resto de los sectores. Pero había un excesivo proteccionismo frente a la competencia exterior e interior y el crecimiento industrial se basó excesivamente en la demanda interior.

1975-85 - Su característica principal fue la crisis económica e industrial, donde se cerraron muchas industrias. Como la industria dependía en exceso de la demanda interna, los años de mayor depresión (1980-84) coincidieron con la fase más aguda de la crisis industrial.

1985-2003 - El sector industrial dejó de ser el factor clave de la economía española, siendo sustituido por el sector servicios. Las tasas de crecimiento del sector industrial en estos años ya no son tan altas, pero su avance se produce en un marco mucho más competitivo, sobre todo tras la entrada en la Unión Europea. Aumentaron mucho las exportaciones industriales y las importaciones de maquinaria e inputs intermedios.

Desde 1960 hasta la actualidad, la industria española se ha mostrado muy competitiva respecto a la europea. Siempre ha crecido más que la media europea, aunque la crisis industrial del período 1975-85 fue más grave en España. La industria española muestra una gran capacidad competitiva con respecto a la europea, que se refleja en el aumento incesante de las exportaciones españolas respecto a las europeas.

- Eficiencia productiva

Para medir la eficiencia con que las empresas españolas fabrican sus productos, utilizaremos la productividad del trabajo. Esta productividad aumentará más cuanto más competitivos sean los mercados, y provocará una reducción de los costes de producción y de los precios de los productos, a la vez que permite aumentar la retribución de los trabajadores y, por tanto, la renta de los consumidores del país.

El crecimiento industrial en España se ha basado casi por completo en el aumento de la productividad del trabajo, ya que el número de trabajadores en la actualidad es casi el mismo que en 1960 y la producción ha aumentado mucho (por lo que la productividad del trabajo, que es el aumento de la producción entre el número de trabajadores, también ha aumentado).

Este aumento de productividad se ha basado en:

- La capitalización de las instalaciones.

- El aumento de la tecnología.

- El aumento de la calificación de los trabajadores (capital humano).

- La especialización industrial desde las industrias tradicionales a las avanzadas.

- La mejora en la calidad y el precio de los productos.

- La política industrial

La evolución, desde 1940 hasta la actualidad, es de una política industrial cada vez menos intervencionista.

En la autarquía (1938-63) se aplicó una política de gran intervención y regulación industrial.

La política industrial de 1960, tras el Plan de Estabilización de 1959, fue más liberal. Aun así, el Estado siguió practicando una política de fomento directo de las industrias privadas.

En 1975 comenzó la crisis industrial. La aparición de déficit público junto a la inestabilidad política del periodo hizo que la intervención del Estado en el sector industrial se redujera mucho.

En 1980 el gobierno inició la política de reconversión industrial que consistía en la reestructuración técnica de las grandes empresas de algunos sectores, aunque en la práctica el único resultado conseguido fue el de reducir el número de trabajadores en estos sectores en crisis. Tras la entrada en la Unión Europea, la política industrial española se ha vuelto aun menos intensa.

Algunos de los elementos más negativos de la política industrial en estos últimos años han sido:

- Falta de apoyo a las pequeñas y medianas empresas (PYMES).

- La política tecnológica: la carencia de tecnología en la economía española y en la industria.

- Escaso fomento de la competencia en el sector servicios, cuya escasa eficiencia influye mucho (negativamente) en la eficiencia de las industrias.

EL SECTOR SERVICIOS

El sector servicios es, en la actualidad, el más importante de las economías avanzadas, con mayores cifras de empleo y producción que los otros dos sectores.

- Clasificación de los servicios:

- De mercado y no comercializados: las Administraciones Públicas son un sector muy importante en la economía, y proporcionan servicios que no se pagan (defensa) o cuyo precio no está relacionado con sus costes de producción (educación), son servicios no comercializados. Los servicios de mercado son aquellos que se compran y se venden en los mercados.

- De consumo final y de consumo intermedio: los servicios intermedios son aquellos que las empresas externalizan (contabilidad, contratación de trabajadores, limpieza...). Las empresas pueden externalizar estos servicios o internalizarlos; en este último caso, estos servicios no computarían como servicios, sino dentro del sector al que pertenezca la empresa.

- Estancados y servicios progresivos: los servicios estancados necesitan mucha mano de obra porque les es difícil incorporar tecnología (ej: correos). Por el contrario, los servicios progresivos pueden introducir nuevas tecnología más fácilmente (ej: telecomunicaciones y transportes).

Es muy difícil medir y comparar la calidad de los diferentes servicios, ya que muchas veces depende de las valoraciones subjetivas de los consumidores. Por ello muchas veces no se puede saber si el aumento de los precios es debido al aumento de la calidad o a otros factores.

- Evolución general de los servicios en España:

El sector servicios tiene más dificultades que el resto para introducir capital y tecnología en su producción. Por tanto, sus trabajadores tienen una productividad mucho menor. Pero sus salarios no pueden disminuir a la misma velocidad que disminuye su productividad relativa, ya que los salarios tienden a homogeneizarse entre toda la población. Si la gente sigue demandando ese servicios, para aumentar su producción la empresa debe aumentar el empleo (ya que tiene dificultad en introducir máquinas), y los salarios por encima de la productividad para atraer a trabajadores a los servicios. Ante esta situación, a la empresa sólo le quedan dos opciones: trasladar esa reducción de productividad a los precios (aumentándolos) o disminuir la calidad del producto. Un ejemplo es el servicio de correos, que depende de la mano de obra al ser difícil introducir maquinaria, y cuyo precio ha aumentado a la vez que ha disminuido su calidad.

La evolución anterior tiene límites, es decir, llegará un momento en que los precios no podrán subir más (o la calidad disminuir), en función de dos elementos:

1) En un momento determinado pueden surgir nuevas tecnologías aplicables a los servicios que permitan mejorar su productividad. Se han introducido nuevas tecnologías que permiten clasificar las cartas más rápidamente, aunque la distribución de las cartas en los buzones sigue dependiendo de trabajadores a pie.

2) El progreso técnico no se produce en el propio sector servicios, sino en otros sectores sustitutivos. Así, si correos pierde calidad, el progreso técnico hace aparecer otras formas de comunicación (teléfono, correo electrónico...) que sustituyen al correo tradicional. Otro ejemplo es el de la música, que depende de la mano de obra cuando es en directo, pero que se abarata cuando lo que se consume es un disco. En definitiva, la expansión del precio de los servicios tiene un límite, ya que si suben los precios los consumidores preferirán demandar otros productos alternativos más baratos o de mejor calidad.

- Especialización productiva y comercial:

La economía española se ha especializado en cuatro grupos de servicios (servicios comercializados):

a) La distribución comercial: es uno de los sectores que tiene más volumen de producción, pero presenta problemas de aumento de precio y disminución de productividad, que indican la necesidad de introducir mejoras tecnológicas y organizativas que abaraten el servicio. Un obstáculo a esta introducción es el marco institucional que regula en exceso el sector, junto al escaso tamaño de sus empresas.

b) Hostelería: también ha tenido una notable expansión, relacionada con la importancia del turismo. Es una actividad muy intensa en empleo y también, como en la distribución comercial, tiene problemas de baja productividad del trabajo debido al pequeño tamaño de las empresas.

c) Transporte y comunicaciones: este sector ha incorporado bastantes avances tecnológicos, por lo que ha mejorado su productividad y ha permitido abaratar su producción. En Europa, este sector posee una gran importancia estratégica para articular los mercados europeos.

d) Otros servicios: en ellos se incluyen la sanidad y la educación privadas, los servicios inmobiliarios, los servicios bancarios, y los servicios a empresas. En España, comparado con Europa, estos servicios tienen todavía una escasa madurez que será necesario mejorar (a excepción de los servicios informáticos).

- Eficiencia productiva:

Al igual que en los otros sectores, la eficiencia de los servicios se mide a través de la productividad del trabajo. De forma general, la productividad del sector servicios en España es muy pobre, debido a que el aumento de la producción se ha basado en un incremento de la mano de obra.

Los sectores productivos

Esta baja productividad provoca un aumento de los precios. Esto es un problema, porque aumenta la inflación y porque unos servicios poco eficientes afectan negativamente al desarrollo del resto de sectores económicos. Pero esta inflación de los servicios no se debe sólo a su baja productividad, sino también por la escasa competencia interna y externa de numerosos servicios en España. Así, tras la entrada en la Unión Europea (1986), el sector industrial se vio sometido a un incremento de la competencia que no tuvo el sector servicios, por lo que la diferencia de precios entre ambos sectores se incrementó. A la vez que aumentaban los precios, las empresas de servicios en España aumentaban en mayor medida sus beneficios, mostrando que tenían un gran poder de mercado. Ante esta situación, es difícil que estas empresas tengan incentivos para superar sus ineficiencias productivas. Sólo en los últimos años se han establecido medidas liberalizadoras que intentan corregir este problema, aunque salvo en las telecomunicaciones, apenas se han notado mejoras.

- Política sectorial:

El sector servicios ha estado históricamente muy regulado en España. Desde 1920, con la dictadura de Primo de Rivera, se han establecido numerosas limitaciones a la entrada de nuevas empresas, concesiones administrativas y normas reguladoras poco transparentes, que han afectado al comportamiento empresarial y que suponen un elevado coste para el conjunto de la sociedad (precios elevados, baja calidad, escasa variedad, retraso en la modernización tecnológica). Estas regulaciones se justificaban por la existencia de supuestos "fallos del mercado" (monopolios naturales, rendimientos decrecientes, externalidades e información imperfecta), pero en muchas ocasiones se imponían para favorecer a determinados empresarios y grupos de interés. El régimen de Franco incrementó la intensidad de todas estas regulaciones.

En los años 1960-70 empezaron a surgir estudios teóricos que denunciaban estas situaciones de reducción de la competencia mediante las regulaciones públicas. Y en 1980 estas ideas a favor de la desregulación del sector servicios comenzaron a aplicarse en la práctica política, empezando en los Estados Unidos y el Reino Unido. Estas prácticas pronto se extendieron al resto de países desarrollados, donde hoy están plenamente aceptadas.

La desregulación económica consiste en disminuir las regulaciones existentes y en crear nuevas regulaciones que aseguren la competencia en el mercado, ya que las empresas que previamente tenían privilegios, y que parten de una mejor posición que las nuevas entrantes, se van a resistir a perder esos privilegios e intentarán realizar acciones anticompetitivas.

En el sector industrial, la política de liberalización se consiguió eliminando los aranceles, ya que la competencia internacional bastó para disciplinar los mercados nacionales. Esto es lo que ocurrió en España tras la entrada en la Unión Europea (1986). Pero en el sector servicios la solución no es tan fácil, ya que son más difíciles de comercializar.

Algunas medidas que mejoran la competencia en los servicios son: favorecer la movilidad de los productores y consumidores, introducir la libertad de establecimiento de empresas extranjeras, o los avances en las nuevas tecnologías que favorezcan la movilidad y la competencia (ej: el uso de Internet en los servicios bancarios).

En España, al igual que en el resto de Europa, la desregulación de los servicios comienza en 1990, aunque con mayor intensidad en la segunda mitad de la década. El proceso empezó con la privatización de las empresas públicas, y se ha desarrollado de forma muy gradual y desigual en los diferentes sectores.

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