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Capítulo 7:

 Los empresarios y la empresa en españa


En todas las empresas hay un factor fundamental, el empresario, que es el encargado de crear la empresa y hacerla funcionar. Las empresas y los empresarios son un factor básico para el crecimiento del país.

EL PAPEL DE LOS EMPRESARIOS EN EL CRECIMIENTO ECONÓMICO ESPAÑOL

Para Joseph Schumpeter, el empresario es aquella persona innovadora capaz de ver nuevas oportunidades, arriesgar, cambiar la inercia de una economía, y a través de todo lo anterior, crear una nueva empresa. Sin embargo, junto a este empresario innovador existen otras formas de empresario o persona que ayuda a crear o a hacer funcionar una empresa:
- Empresario innovador: el que crea una empresa innovadora.
- Inventor: persona capaz de crear un invento que se puede aplicar a la producción de bienes y servicios.
- Propietario: persona o entidad que tiene los fondos necesarios para crear y mantener una empresa.
- Gerente o directivo: persona encargada de hacer funcionar diariamente a una empresa, mediante la combinación adecuada de los factores de producción.
Las anteriores funciones pueden coincidir  en una sola persona o corresponder a personas diferentes.

La función empresarial, es decir, las actividades que hacen los empresarios de crear y mantener en funcionamiento una empresa, se realizan en un entorno concreto. Y este entorno o marco institucional influirá en la función empresarial. Así, se pueden establecer dos elementos en torno a esta cuestión:
1. La motivación individual del empresario.
Una persona se hace empresario básicamente para ganar mucho dinero. Se trata de una motivación individual que busca el propio interés, concretamente la forma de ganar más dinero, además de otros elementos como obtener mayor poder o mayor consideración social.
2. Su efecto sobre el bienestar colectivo.
El efecto que la actuación de los empresarios tiene en la sociedad, es decir, el resultado que provoca su búsqueda del propio interés en el bienestar colectivo es, en unos casos positivo y en otros negativo para la sociedad.

La motivación empresarial es la misma en todos los países, lo que cambia es el efecto de la actuación empresarial en la sociedad, debido al entorno o marco institucional donde operan los empresarios.
De forma resumida se podrían dar dos casos extremos:
- Un marco institucional que ofrece incentivos para que los empresarios compitan entre ellos para aumentar la producción de bienes y servicios y ofrecerlos de buena calidad y a bajo precio. En este caso, los efectos de la actuación empresarial para la sociedad son positivos.
- Aquellas sociedades cuyas instituciones crean incentivos para que los empresarios obtengan ganancias a través de prácticas no beneficiosas para la sociedad, es decir, no a través de producir bienes y servicios abundantes, buenos y baratos. Estas prácticas son el monopolio, la obtención de favores políticos, la especulación, el proteccionismo, la corrupción política. En estos casos, muchos economistas consideran que estos empresarios actúan en "mercados políticos", donde sólo tienen en cuenta la actuación del Estado, en vez de actuar en "mercados económicos", donde lo que prima es la producción competitiva de bienes y servicios.

Evolución económica de España:
1) El franquismo.
Durante el franquismo, el marco institucional favoreció actuaciones empresariales que perjudicaban a la sociedad. Se trataba de un marco institucional muy regulado y orientado a la protección empresarial, tanto exterior (aranceles) como interior (ausencia de competencia).

En esta situación, tanto los consumidores como los propios empresarios ( los que necesitaban inputs intermedios) sólo podían comprar los escasos y deficientes productos que les ofrecían los empresarios nacionales. Estos empresarios no se preocupaban por la calidad de sus productos o por introducir mejoras tecnológicas u organizativas, ya que tenían el mercado interior asegurado.

Este ambiente incentivaba la corrupción, porque el Estado era el encargado de conceder los escasos permisos de divisas e importaciones. Muchos empresarios no tenían más remedio que ser corruptos para poder conseguir lo que necesitaban para mantener en funcionamiento su empresa, porque no lo podían obtener ni en el mercado ni por medios legales.

2) La democracia.
Con las reformas introducidas por los Pactos de la Moncloa en 1977, y reforzadas con la entrada en la Unión Europea en 1986, la competencia aumentó, entraron empresas extranjeras en España, y disminuyeron las regulaciones e intervenciones en la economía.

Estos cambios han hecho que el empresario, para obtener beneficios, tenga que preocuparse por producir más con menores costes, aumentando su eficiencia y su competitividad. También ha cambiado la visión del empresario por parte de la sociedad, que ya no le considera un corrupto o un tramposo. Tenemos un marco institucional plenamente europeo donde los empresarios pueden desarrollar una labor beneficiosa para la sociedad en un mercado donde prima la competencia y la eficiencia.

CARACTERÍSTICAS DE LAS EMPRESAS ESPAÑOLAS EN FUNCIÓN DE CINCO ASPECTOS

- Dimensión (estructura empresarial).
La principal característica de la estructura empresarial española (también en el resto de Europa) es el predominio de las pequeñas y medianas empresas (PYMES). Además, existe una escasez de grandes empresas multinacionales españolas, excepto en los sectores energético, financiero y algunos servicios.
La atomización de las empresas en España es un problema por varios motivos:
- Limita la productividad, al existir una relación directa entre tamaño y productividad, debido a tres factores: - El nivel de capitalización (les cuesta más financiarse).
- El esfuerzo innovador.
-La cualificación de la mano de obra¬.
- Limita la presencia de empresas españolas en los mercados exteriores.
- En un contexto de apertura y globalización de los mercados, la supervivencia de las empresas requiere su presencia en diferentes mercados nacionales.
No obstante, el pequeño tamaño tiene algunos beneficios como la mayor facilidad para adaptarse, con más flexibilidad y menores costes de producción, a los cambios del mercado.

Estas características explican los numerosos procesos de fusión y adquisición de empresas que han tenido lugar en España en los últimos años. Sin embargo, la empresa española aun debe mejorar su dimensión, por lo que es previsible que estos procesos continúen en el futuro.

- Estructura de la propiedad y control.
En España, la propiedad de las empresas está muy concentrada, es decir, la mayoría de las empresas tienen un solo dueño y no están divididas entre accionistas (esta es una consecuencia lógica de la pequeña dimensión de las empresas).

Esta estructura de la propiedad se explica por el diferente desarrollo de los mercados bursátiles. En los países donde estos mercados están muy desarrollados (ej: Estados Unidos, Reino Unido), las empresas tienden a utilizarlos más, por lo que su propiedad estará más dividida en acciones. En países donde están más desarrollados los intermediarios financieros (ej: Japón), éstos suelen participar más en el control de la empresa.

En España están más desarrollados los intermediarios financieros (que los mercados financieros), pero el pequeño tamaño de las empresas hacen que la propiedad se quede en las familias, que se resisten a perder el control de la empresa mediante ampliaciones de capital y entrada de nuevos socios. Por tanto, en la mayoría de las empresas españolas coincide la propiedad y el control. Esta estructura de la propiedad y el control de la empresa en España tiene efectos positivos y negativos:
- El que coincidan la propiedad y el control favorece la gestión, porque cuando no coinciden hay que contratar a gestores profesionales y los intereses del propietario no siempre coinciden con los del gestor).
- Los aspectos negativos son que los dueños asumen muy pocos riesgos, prefieren el beneficio a corto plazo que la inversión productiva a largo, y se resisten a ampliar la empresa. Aunque esto apenas afecta a la rentabilidad de las empresas españolas, en el marco de la competencia global puede empezar a representar un grave problema por la creciente necesidad de elevadas inversiones en innovación y tecnología (que suponen apostar por el largo plazo en detrimento de los beneficios a corto plazo).

- Organización e integración productiva.
Actuar en el mercado implica asumir una serie de costes de transacción, que son los costes de llegar a acuerdos, hacerlos cumplir y obtener información. Las empresas surgen para disminuir esos costes de transición. Sin embargo, existen otros costes, como los costes de control a los trabajadores o los costes burocráticos. La empresa, por tanto, debe decidir qué parte de su producción asume o integra dentro de ella, y qué parte la deja al mercado para que se lo suministre (ej: una empresa de coches puede decidir fabricar ella misma las ruedas o comprar en el mercado, a otras empresas, las ruedas ya hechas). Esta decisión se denomina "integración" (y la contraria, la "externalización").

En España, las empresas externalizan gran parte de sus funciones, sobre todo las de mayor tamaño (las empresas pequeñas están muy integradas). La integración es alta en la fase de distribución y comercialización, y es pequeña en el proceso manufacturero. En los países avanzados, donde prima la organización dé la distribución a través de redes empresariales, en vez de la venta directa predominante en España. Este sistema de organización se debe a la reducida competencia que históricamente ha habido en España, y tiene efectos muy negativos para la competitividad de las empresas españolas y su capacidad para acceder a los mercados exteriores.

- Internacionalización.
Las empresas extranjeras invierten en España y las españolas en el extranjero, lo que constituye las dos caras de la internacionalización:
- Muchas empresas extranjeras han invertido en España. Estas empresas, controladas por capital extranjero, tienen una dimensión media más alta que las españolas, una estructura más concentrada, controlan una mayor cuota de mercado, tienen una plantilla más cualificada y con contratos de trabajo más estables, utilizan más tecnología y esfuerzo innovador, poseen una mayor propensión a importar e introducen nuevas formas de tecnología en la organización empresarial.
- El proceso de internacionalización de las empresas españolas en el exterior es bastante actual. La actividad exportadora de las empresas españolas ha aumentado desde mediados de 1980 y la inversión directa española en el exterior desde mediados de 1990.

- Rentabilidad y financiación.
La rentabilidad de las empresas refleja el resultado de sus actividades, ya que cuanto más eficientes sean y mejor organizadas estén, mayor rentabilidad tendrán (siempre que hablemos de un mercado competitivo, ya que las empresas españolas durante el régimen de Franco eran muy rentables, pero en un entorno de escasa competencia y gran intervencionismo y regulación). A su vez, la rentabilidad influye en la capacidad de financiación, ya que a mayor rentabilidad mayores recursos propios y mayor capacidad de endeudamiento.

La rentabilidad de las empresas españolas, respecto a las europeas, disminuyó en los años 1980 debido a la incorporación de España a la Unión Europea, con el consiguiente aumento de la competencia. No obstante, en los últimos años los niveles de rentabilidad están convergiendo con Europa.

Los empresarios y la empresa en españa

El recurso a la autofinanciación (mayor en España que en Europa) hace que las inversiones empresariales sean muy sensibles a las variaciones del ciclo económico.

En la actualidad, al reducirse e igualarse los tipos de interés españoles y europeos, debido a la entrada del euro, se ha igualado el coste financiero de las empresas españolas con el del resto de las empresas europeas.
Muchas empresas españolas recurren a los bancos para su financiación. El mal funcionamiento del sistema financiero español, con unos niveles de eficiencia y competitividad bajos hasta hace unos años, ha influido negativamente en el ámbito financiero de las empresas españolas.

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