Al comentar el requisito de homogeneidad de los lugares de costes, hicimos referencia a las unidades de medida q suelen emplearse para distribuir en común las clases de costes de un lugar entre los portadores q han recibido sus servicios, denominadas estas unidades de medidas como unidades de obra.
Se introduce este concepto del ss modo: "los centros consumen una serie de medios q integran su coste. Ello permite la realización de una actividad de la q se derivara un determinado tipo de producción consistente en bienes o servicios q es preciso medir adecuadamente. Las unidades en q se expresa el output de la actividad productiva se denominan unidades de obra. Este termino quizá no sea significativo en si, pero ya goza de indiscutible generalidad en los modelos de coste completo, principalmente". Otra definición: se llamara unidad de obra del centro a la unidad de medida de su actividad. Según las circunstancias y los objetivos perseguidos, la unidad de obra puede estar constituida por una cantidad elemental del pto obtenido o del factor utilizado".
La unidad de obra de un centro, para cumplir sus objetivos, debe
tener una serie de cc básicas q podrían resumirse en los ss
puntos:
- Debe ser la expresión de las prestaciones q efectué el
centro al resto de los centros de actividad o a los ptos, es decir,
del contenido productivo concreto q éste tenga encomendado. En
otras palabras, debe medir el output del centro de actividad. No
debemos olvidar, sin embargo, q la unidad de obra debería
orientarse mas bien a facilitar la apreciación del nivel de
actividad de la sección y de su rendimiento. Esto ultimo resulta
mas complicado si la unidad de obra es la medida del output del
centro, como tendremos ocasión de comprobar enseguida.
- Ha de ser homogénea, al menos dentro de ciertos
limites. Esto quiere decir q cada unidad de obra debe requerir
aproximadamente el mismo esfuerzo productivo - y, por
consiguiente, el mismo consumo de factores - lo q permitirá
utilizarla para repartir los costes del centro entre los diferentes
beneficiarios de su actividad. La situación ideal seria aquella en
la q fuera posible encontrar una sola unidad de prestación
altamente correlacionada con todas y cada uno de las clases de
costes del lugar considerado. Ahora bien, esta claro q en cualquier
lugar existen costes independientes del volumen de producción, y q,
además, los costes variables responden con frecuencia a funciones
diversas. Parece aconsejable, por tanto, renunciar a la búsqueda de
una homogeneidad rigurosa, q podría llevar a la elección de
unidades de prestación sumamente complejas, tanto en su concepción
como en su fundamento, o bien podría ocasionar un excesivo
fraccionamiento de la empresa. La homogeneidad debe entenderse, en
definitiva, dentro de unos márgenes de tolerancia razonables. Así,
por Ej.:, en una sección de limpieza de locales administrativos,
puede q haya semanas en las q la tarea resulte mas laboriosa en
unas secciones q en otras por m2, y el consumo de recursos no sea
rigurosamente homogéneo, pero por termino medio, los m2 de cada
sección atendida pueden ser una correcta unidad de obra.
- Ha de ser fácil de controlar, lo q a veces aconseja
renunciar al uso de ciertas unidades de obra cuyo control por
centros o ptos resultaría demasiado complicado, y por tanto,
costoso. Por Ej.: aunque los estudios teóricos recomienden el uso
de la ocupación media de superficie o volumen del almacén para el
reparto de los costes indirectos de almacenamiento entre las
diversas clases de materiales, la dificultad para controlar
adecuadamente dicha variable puede hacer preferible el uso de otras
mas fácilmente accesibles, como la cantidad de material entregadas
a fabricación.
Como señalamos antes, las 2 alternativas básicas disponibles a
la hora de elegir la unidad de obra de un lugar de costes son las
ss:
- Usar la unidad elemental del pto obtenido por el
centro
- Usar la unidad elemental de un factor representativo
del consumo realizado en el centro.
Para seleccionar la unidad de obra entre diferentes alternativas suelen tomarse en consideración diversas cuestiones, tales como la naturaleza de las prestaciones del centro, la disponibilidad de información para realizar análisis estadísticos del comportamiento de los costes del centro en relación con diferentes unidades, o la posibilidad de utilizar la mano de obra para analizar el rendimiento de la sección.
En relación con la naturaleza de las prestaciones del centro, se señala q es posible q en ciertos centros se puedan conocer perfectamente los factores utilizados (nº de trabajadores, nº de maquinas, superficie ocupada, etc) pero no así el "pto" de ese centro. El mejor ejemplo quizá sea la sección de "administración" en la q se pueden ver fácilmente los factores y su coste, pero en la q se esta en desventaja ante la elección de una unidad de medida de su representación. De igual modo, se puede mencionar la situación del centro "tratamiento de la información", cuyas prestaciones son singularmente heterogéneas: edición de boletines de pago, puesta al día de los stocks, cálculos científicos, etc.
A falta de una medida de la actividad del centro por sus ptos, se podrá proceder a una estimación de su actividad por el consumo del factor determinante".
Por lo q respecta al análisis del rendimiento global de un centro, hay q precisar q no podrá hacerse del mismo modo cuando la unidad de obra sea la unidad de pto y cuando es una unidad de factor. En este ultimo caso, el carácter representativo de la unidad de obra permite, al menos en principio, usar el cociente entre la cantidad producida y el nº de unidades de obra como indicador del rendimiento del centro. En cambio, si la unidad de obra es la unidad del pto, el cociente anterior es siempre igual a la unidad, por lo q carece inversa con el rendimiento del centro. Pero para ello habría q eliminar el efecto q producen en el coste unitario otras causas, tales como la variación de los precios de los factores, por una parte, o la variación del volumen de producción en los sistemas de costes completos, por otra. de utilidad para ese fin. Todavía será posible abordar el estudio de la evolución del rendimiento del centro de forma indirecta, a través de la variación del coste de la unidad de obra, q es el coste de la unidad de pto y, por tanto, varia en relación
La estadística de costes o cuadro de reparto como soporte instrumental del calculo del coste de los centros
El calculo del coste de los lugares suele instrumentarse a través del documento contable denominado estadística de costes o cuadro de reparto, q sirve a la vez de hoja de trabajo y de desarrollo analítico de la fase de localización de los costes. La estadística de costes refleja las clases de costes q se han originado en cada periodo en relación con las actividades desarrolladas por la empresa, detallando los lugares donde han incidido. Junto a la información de carácter histórico o retrospectivo puede incluirse otra de carácter predeterminado o prospectivo, con fines de control.
Existen dos opciones básicas a la hora de decidir las clases de
costes q deben incluirse en la estadística de costes:
a) Exclusivamente los costes indirectos a los portadores, cuya
localización es indispensable para su correcta imputación. En este
caso suele emplearse la denominación de cuadro de reparto de costes
indirectos.
b) Tanto los costes indirectos como los directos a los
portadores, con la excepción del coste de los materiales. En este
caso, los costes totales de los lugares principales reflejaran el
valor añadido a los materiales a su paso por los mismos. No
obstante, la información sobre los costes directos e indirectos a
los portadores localizados en cada centro deberá registrarse con la
debida separación, con vistas a su tratamiento contable
diferenciado.
La estructura de la estadística de costes suele ser la de una
tabla de doble entrada, con la ss información en filas y
columnas:
- Filas: existen dos cuerpos, el 1º destinado al reparto
de las diferentes clases de costes entre los centros, y el
consiguiente calculo de los denominados costes primarios; y el 2º
dedicado a la liquidación, reparto secundario, o subreparto, de los
costes de los lugares auxiliares, q da lugar a los llamados costes
secundarios de los lugares receptores. La estadística puede
completarse con la información sobre el nº de unidades de obra o la
base de distribución a emplear, el calculo del coste por unidad de
obra o de la tasa de imputación de costes de cada centro.
- Columnas: se destinan a los lugares de costes,
normalmente agrupados con un criterio funcional, y con separación
de los lugares principales y auxiliares.
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