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La conciencia, un prisma de variados colores

Autor: Cecilia Navia
Curso:
6/10 (1 opiniýn) |787 alumnos|Fecha publicaciýn: 22/12/2009
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Capýtulo 16:

 Una conciencia creativa

El hombre marca un paso a la vez, y lo repite tantas veces crea conveniente.

La rutina duró por muchas eras, hasta que el movimiento solar despertó en su mente el acto de preguntarse ¿?, ¿Qué soy? ¿Qué hago?, solo dos preguntas que llevo a cuestas por mucho tiempo, de pronto se detuvo y miró al cielo, y se pregunto ¿Qué soy? ,  se contesto ¡soy luz!, se pregunto nuevamente ¿Cómo el sol?, no obtuvo su propia respuesta y  se abstuvo de preguntarse

Estás preguntas lo mantuvo ocupado mucho tiempo, luego se sentó y nuevamente miró hacia el cielo, pero, no se preguntó nada, solo comenzó a observar: las nubes, los pájaros, el sol, la noche, el día, el amanecer y el atardecer.  No se movió de allí hasta que transcurrió el día completo con su noche, luego se levantó y continuó caminando, estaba perplejo.  Era incapaz de pensar, incapaz de comprender, el por qué, el para qué, el para donde.

Estas palabras estaban en su mente, luego en su cerebro y por último en su conciencia.  Pero, era incapaz de responderlas, no tenía la comprensión, sólo las palabras;  ni siquiera tenían signo alguno que pudieran definir esas palabras en: interrogativas, expresivas, exclamativas, sorpresivas, eran todas planas.

El hombre entonces se cuestionó así mismo ¿existo? ¿Soy? ¿Hago?, preguntas cortas, sin respuestas, pero estas preguntas marcaban la diferencia y cambio de conciencia, abría puertas, espacio y, entre una pregunta y otra; entre un pensar, entre quedar perplejo, ocurría el tiempo que iba a marcar al hombre futuro.

El hombre aprende por imitación, luego por comprensión y razón; activa la fuente del pensamiento, pasa a la aplicación y se da cuenta del error y el acierto, luego continua por la repetición de conducta, repetición de acciones, inicia una cadena de repeticiones de hechos conductuales que lo llevan de un lugar a otro, un sitio aún desconocido totalmente para él.  Este sitio durará por muchas eras y siglos ocultos y esto se llama Mente.

Cuando la mente aflora, nace la conciencia quien inicia la creación de tiempo, inicia la medida de tiempo y espacio, la medida de longitud y distancia.

El hombre entonces, utiliza el día y la noche, el sol y la luna e inicia el proceso de cálculo para determinar cada cuantas noches la luna está llena, media y un cuarto; cuanto se demora en aparecer nuevamente,

La conciencia se alimenta de energía que se mueve alrededor del hombre que activa su mente y produce energía.

Antes de todo esto el hombre es atemporal, los ciclos solares y lunares son exactos y están ahí, el hombre también, pero no tiene conciencia de la existencia de estos astros, los ve como su existencia, siempre ahí.

La historia del tiempo puede ser una larga historia desde sus inicios, si empezamos a sólo explorar en el despertar de la conciencia en el hombre.

Sabio seria entonces comenzar desde más adelante.

Una vez que el hombre determinó el tiempo y no la conciencia, se inició una larga lista de modos de calcular el tiempo, saltando de una creación a otra, de un invento a otro, de una idea a otra.

Aún hoy se sigue midiendo el tiempo, pero, pronto el hombre se dará cuenta que si su conciencia tiene una expansión significativa, la medición del tiempo actual, no se va a ajustar al “nuevo” tiempo, entonces será necesario crear “un nuevo reloj”.

Si aún se basa en medir el tiempo y no en “medir” la conciencia, si es la conciencia la que determina el tiempo.  Si sus miras cambian, entonces podrá comprender el tiempo espacio, aquel en donde “flotan” los mundos inexplorados para el hombre.

Mientras el hombre ancle su tiempo en una medición rígida, no tendrá cabida en su mente otra conciencia, en la no existencia de este “tiempo”.  El hombre se sostiene en un soporte que no es muy estable y seguro.

La conciencia y el tiempo van a la búsqueda de la existencia y de la no existencia, en que la conciencia entra y sale de una y otra sin por ello dejar de lado una conciencia u otra, la no conciencia y la conciencia.

El hombre hoy apenas alcanza a distinguir, a duras penas, la conciencia y es ¡la conciencia!, debe aprender  aún a distinguir la separación de conciencia y “vivir” en cada una de ellas.  Debe mover estructuras cerradas para poder unificar las mentes, para crear una conciencia masiva y única.

Una conciencia ampliada más allá de las fronteras de su percepción y visión.

La carencia del conocimiento de está y muchas conciencias, lo hace frágil ante cualquier otro elemento inteligente que maneje el conocimiento de otros mundos.

Para que el hombre comprenda “mundos” debe comprender su conciencia y para ello es que requiere “tiempo”, el tiempo que ha congelado el hombre no lo ha ayudado para avanzar más, sino para ordenar su mundo, al tiempizar el tiempo  permitió retener el flujo de energía que expande la conciencia, congeló el tiempo, el ritmo y el sonido de las creaciones para poderlas entender, comprender y asimilar.

Sin embargo hoy ese tiempo casi congelado - ya que su velocidad es muy lenta - se le hace pequeño; su velocidad mental y conciencia ha aumentado, por lo tanto requiere mover y expandir el tiempo por él creado.

Requiere de un nuevo tiempo, pero no sabe cómo hacerlo, su creación se ha rigidizado, debe crear un impacto de tiempo, un movimiento de energía y un movimiento de conciencia.

Debe vivir más rápido, pero más lento.

Debe pensar más rápido y comprender velozmente, pero su conciencia va más lenta.

Hoy el hombre vive paradojalmente, en las contraposiciones, acelera y desacelera.

La energía ante esto, se congela, no avanza ni retrocede y para ello existen dos opciones:

-       vivir atento al minuto y al segundo y que ese minuto constituya su día, o

-       Vivir atento a la hora y que esa hora constituya su minuto o segundo.

Cada ser humano puede determinar la celeridad de su conciencia si quiere vivir un mundo y tiempo más veloz  para acelerar su conciencia, o puede dejar todo como está y como están.

Pues observará que su celeridad no es acompañada por otros, los otros se quedan atrás, entonces volvemos a la historia, ya no podemos relatarla, empezando más adelante, sino que tendremos que ir más atrás en el tiempo, para poder ajustar la conciencia a la velocidad energética con que la historia mueve el tiempo.

Hacer tiempo, comprender el tiempo, crear conciencia, ampliar conciencia y acelerar energía, es un  proceso que no es fácil de comprender, asimilar y adoptarlo a nuestra cotidiana vida.  Por lo tanto el tiempo se vuelve amorfo, insustancial, inconexo, no se puede: tocar, cortar, alargar, comprimir, modelar, amoldar; pues es la conciencia quien estructura el tiempo, es la conciencia la que le da “vida” al tiempo, lo ubica, lo calza, lo ajusta, lo expande, lo comprime, lo amolda, le da forma de utilidad de tiempo en vida, conciencia y pensamiento.

El tiempo por si mismo no existe.

La conciencia por si misma existe, aún no estando activa, solo latente.

El ser humano cada vez se ajusta más a su reloj físico, a su conciencia actual no la deja manejar  el tiempo “interno”, por lo que ha perdido la facultad de vivir al ritmo de la naturaleza,  ha acelerado artificialmente el tiempo, el día lo ha alargado hasta la noche con la creación de luz artificial, alterando el ritmo natural y por ende el sonido único de cada ser, se puede decir que el hombre a “desarmado” su mundo y está tratando de armar uno nuevo, pero, no ha contado con el ritmo y el “tiempo” cíclico con que el Universo se mueve.

Por ello que deberá ajustar su reloj o crear uno nuevo, el actual de aquí a unos años más, no le va a servir.

La conciencia y el tiempo, no son temas a tratar por separado, quizás si se puedan explicar por separado, pero a la larga se llega a entender la unificación de las cosas y que una creación u otra rompe y trasgrede conciencias, alterando un orden establecido, pero esto es como las gallinas:

“Las gallinas se relajan al sol, sueltan sus plumas lánguidamente, se acomodan suavemente, pero llegará el momento en que la gallina se parará, dará un gran sacudón a sus plumas y todo vuelve al orden, la gallina sigue su vida, la búsqueda de su alimento”

Es a ese sacudón que hay que tener cuidado, hoy la gallina aún está echada tomando el sol.

Dos preguntas, Cuál más importante

¿La conciencia exabrupto del tiempo?

¿Quién diría que la Era y las Eras iban a depender de una conciencia determinada?

Hoy el hombre tiene conciencia y para obtenerla le ha llevado un buen tiempo.  La conciencia a pasado a ser un factor importante, el que hoy alguien carezca de conciencia es casi impensable, hoy todos están preocupados unos de otros en generar y crear conciencia en los demás “el cambio de conciencia” es una frase que anda en boca de muchos y en conciencia de unos cuantos más.

Sin embargo, aún usando está terminología no acaban de entenderla.  La usan como frase, pero aún están lejos de usarla, en conciencia.

Crear conciencia de las cosas, situaciones y experiencias es una cosa, la otra es entender el funcionamiento y la complejidad del “mecanismo” conciencia.

Aún se está muy lejos de siquiera comprender el cerebro, menos comprensión existe entonces para tocar un tema tan delicado como lo es la mente.

Cada “organismo” o entidad que funciona para la estructuración y funcionamiento del cuerpo físico, es complejo, pero deja de serlo cuando el conjunto del ser llega a comprender como funciona él.

Cuando se estudia, el ser humano no necesita estudiar y observar a otro ser humano para comprenderse y conocer la funcionalidad de su mecanismo interior.

El ser humano se debe bastar a sí mismo como fuente de laboratorio y experimentación.

El ser humano al diversificar su conciencia en múltiples comprensiones, puede acelerar la fuerza de movimiento de su propia energía.  Podrá abarcar así un mayor universo de información que antes de ahora, estaba cerrada a sus ojos.

El ser humano al expandir estos universos “empuja” a otros detenidos a moverse y a desplazarse.

Aquí volvemos de nuevo al tiempo, al desplazar energía, desplaza conciencia.  Mueve mundos petrificados por eras y eso crea un “nuevo tiempo”, aun si este tiempo no se desplaza  hacia el mundo físico del ser.

Porque se debe considerar que el tiempo no ocurre con movimientos abruptos, sino por desplazamientos suaves, de lo contrario el ser se petrifica ante la enormidad de sucesos que ocurrirían ante sus ojos, su mente y su conciencia serían incapaces de procesar tanta velocidad, el cuerpo físico tampoco está listo para adaptarse tan rápido ante esa aceleración de tiempo, por lo tanto el ser humano incapaz de reaccionar ante tanto “cambio” se petrifica.

Todo su organismo entonces, recurre al desaceleramiento “automático” para “ordenar” en lo posible bajo las estructuras ya antes formadas.

El ser humano entonces, a raíz de este desaceleramiento, sufre pérdidas de memoria, lagunas focales, no se ubica en tiempo ni espacio, “vaga” por un  universo de “chispazos”, vidas pasadas y actuales.  Pasa por una especie de máquina del tiempo, de pronto su mente ordena detener el tiempo, la conciencia reacciona y despierta al ser, en un mundo que el ser desconoce, es decir “nace” para empezar de nuevo.

Aquí en este párrafo entramos a los diversos mundos que: la mente y la conciencia manejan, una estructura totalmente desconocida para el hombre actual y futuro también.

Pero, considerando que estamos en los cambios cíclicos, cambios de tiempo, ubicación y espacio; entonces se deberá preparar la conciencia, sacarla de las rigideces actuales e inyectarle un motivo de movimiento, desplazamiento y reestructuración.

Lo que queda claro, es que la totalidad de la humanidad no irá al mismo ritmo, ni tiempo.  Entonces ¿se alcanzarán algún día?

Consideremos entonces pequeños grupos cercados (como ovejas) en sus diversas categorías de conciencia, buscando los planos y dimensiones similares para  ayudarlos a procesar y acelerar.

Si bien el hombre hoy tiene una mejor calidad de conciencia, no se puede hablar de este avance en la generalidad de los hombres.

El que hoy en día radique toda la atención en la conciencia, es una cuestión de conciencia y no solo de aprendizaje espiritual.

El cambio de conciencia radica un compromiso con el Universo, en donde fue insertado el hombre.

La historia registra muchos hombres creados para este sistema y muchos han sido destruidos por la incapacidad de procesamiento.

El hombre actual no puede y no debe fracasar ante este “desafío” cósmico.

Deberá luchar para sobresalir de las aguas putrefactas en que se encuentra.  No puede quedarse pegado al fango (empantanado) de las aguas que no corren, llevando en su caudal la inmundicia humana.

El hombre debe ser capaz de salvarse y expandirse a sí mismo.  En su liberación sin embargo, a pesar de todo lo antes dicho, el hombre no está solo en está lucha, porque por si solo es incapaz de ver aquello que lo salvará.

Por ello la conciencia del hombre debe ser excitada para activarse y procesar al aceleramiento de su evolución, para salir de una vez de las aguas cenagosas.

La conciencia y el tiempo, no se puede esperar a que lleguen calmadamente  y colocarse allí recién a pensar en que hacer y como proceder, toda la vida y vidas del hombre es una constante preparación y experimentación.

Recordad, que el cuerpo es un laboratorio, la mente un motor que sostiene al laboratorio, el cuerpo físico el vehículo que transporta el laboratorio, y la conciencia es la que abre los sentidos tanto hacia fuera como hacia adentro.

Saber esto, le permite al hombre, tomar conciencia de cual es su responsabilidad en este mundo, que lo tiene cuadriculado en tiempo, longitudes y medidas, todas ellas necesarias para poder “medir” el mundo en el que habita, de lo contrario pierde la estructura de espacio lineal y se vuelve Total.  Si considera que el mundo es físico y limitado en sus fronteras (para el hombre), debe necesariamente tener longitudes exactas para medir su propio espacio lo más lejos y lo más cerca o lo interno que también el ser la mide desde lo más lejos a lo más lejos, dentro el universo es lejos nada se puede dimensionar como cerca, el hombre no puede medir “esa” distancia pues la distancia no existe en esa conciencia, como tampoco existe el tiempo, todo es movimiento, en un aparecer y desaparecer.

Poder anclar esa conciencia, el hombre ni siquiera lo ha pensado, ¿comprender? Es lo más lejos que puede estar ahora de su preocupación inmediata; por lo tanto esa conciencia aún no aflora en el hombre común.

La espiritualidad no radica en una mayor o menor conciencia, sino en la responsabilidad y el compromiso de mover el Universo creado y por crear.

La responsabilidad de todo ser viviente de moverse y mover la energía para permitir la aceleración de esta para lograr su máxima expresión y luego volver al punto e iniciar.

Cada conciencia que vive y respira en este planeta tiene ese compromiso, y no con uno o con otro, sino consigo mismo, aquel que no se mueve, perece y hace perecer a los demás pro efecto y causa, y, por causa y efecto, así como aquel que no se movió te hacer perecer a ti.

Las parcelas de conciencia, es por ello que se encuentran en planos y dimensiones precisamente para proteger a aquellos que se mueven y responden a su compromiso, de lo contrario estaríamos mirando a seres cavernícolas y no a inteligencias activas y conciencias desplazadas.

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