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Capítulo 7:

 Banca Electrónica


El ritmo imparable de avance de las telecomunicaciones y de las tecnologías de la información, especialmente tras la liberalización en España de este mercado, ha motivado que en los últimos años la práctica totalidad de los Bancos hayan dado el salto a la Red en busca de nuevos canales de distribución para llegar hasta los clientes con nuevos servicios bancarios mejorados y personalizados.

La apuesta de las distintas entidades financieras ha sido variopinta, ofreciéndose a los usuarios un amplio espectro de posibilidades en cuanto a la oferta de servicios que pueden esperar en el panorama bancario. Desde la consulta de saldos y movimientos de la cuenta corriente personal mediante un televisor, pasando por la realización de transferencias y otras operaciones a través de un teléfono móvil o la compra-venta de valores y acciones con la colaboración de agentes financieros software a través de Internet, las posibilidades que brindan las innovaciones tecnológicas en telecomunicaciones y gestión de la información son ilimitadas.

Este fenómeno que permite a los clientes operar con sus bancos con una flexibilidad, agilidad y comodidad ayer ni siquiera soñadas, recibe denominaciones diversas: banca electrónica, banca digital, banca virtual, banca en casa, banca a distancia, telebanca, banca online, banca móvil… y aunque uno podría adentrarse (y perderse) en la disquisición sobre los matices de cada término, lo cierto es que recientemente vienen utilizándose esas denominaciones indistintamente para aludir a la posibilidad de operar con el banco sin necesidad de personarse en sus oficinas.

Este fenómeno no es en absoluto nuevo, ya que desde hace años existen el acceso telefónico (banca telefónica) y los cajeros automáticos, que ya ofrecían soluciones tempranas de autoservicio y de gestión de las propias cuentas desde casa. Lo realmente novedoso de la banca digital y su motor de desarrollo y expansión es la oferta de nuevos servicios de valor añadido, sólo posibles a través de Internet u otros medios telemáticos.

En general, las web de bancos no son sino una réplica virtual de algunos de los servicios ofrecidos al cliente en la ventanilla, eso sí, con la comodidad de estar disponibles las 24 horas del día y desde cualquier lugar. De hecho, en cuanto a la accesibilidad, la posibilidad de conectarse al banco mediante un teléfono móvil GSM con mensajes SMS o con protocolo WAP para conocer el estado del crédito o si ha llegado la transferencia tan esperada, supone un avance importante hacia la globalización del sector bancario

Banca por Internet

Primeros pasos Internet TV Móvil  

Con el auge de Internet, los Bancos se vieron obligados a crear sus propias webs de presencia en la Red. Esta tarea acometida con desgana por imposición del mercado (si los competidores ya están en Internet, uno no puede retrasar más su salida) y por seguir los vientos de los nuevos tiempos y las últimas tecnologías, obtuvo resultados desiguales: páginas de diseño barroco y complicada navegación, caracterizadas en su mayoría por una fría plasmación en web de la imagen corporativa, repitiendo los mismos mensajes publicitarios de las sucursales. Para algunos se trata de llegar al cliente a través de nuevos canales; para otros, simplemente de no quedarse fuera.

A pesar de los costosos esfuerzos por atraer clientes virtuales, la banca por Internet recién está captando el mercado peruano. Existen muchas razones para justificar esta tibia reacción del público:

· El parque de PC es todavía modesto en Perú, y más aún el número de PC’s con conexión a la Red.

· La navegación resulta muy costosa y lenta debido al costo elevado de las tarifas que ofrecen las operadoras telefónicas. En este sentido la absoluta ausencia de criterio en el diseño de la inmensa mayoría de las páginas bancarias, sobrecargadas de gráficos y animaciones, que tardan en cargar, no colaboran en absoluto con un mejor servicio al cliente.

· Por otro lado, la natural desconfianza del latino de las máquinas y su poca fe en la seguridad de las transacciones por Internet, constituye otro freno en el crecimiento de la banca digital.

A pesar de todo, el número de clientes que realizan operaciones con su banco a través de Internet no para de crecer, aunque no al ritmo que desearían los consejos de administración. En definitiva, Internet es una apuesta que no se comprende bien, en la que se invierten miles de millones de dólares y euros, pero sin saber cómo ni cuándo se recuperará la inversión. El precio de una instalación modesta de banca electrónica puede rondar los US$ 100,000, mientras que una entidad de gran tamaño que agrupe en un sitio web todos los servicios que ofrece puede llegar a gastar varios cientos de miles dólares en ubicarse en Internet.

 

Servicios y ventajas para el internauta

La salida de los Bancos a Internet tiene una repercusión directa en dos elementos clave del negocio bancario: por un lado, los clientes obtienen servicios con gran eficacia, comodidad y a bajo coste, beneficiándose además de algunos servicios sólo disponibles por Internet, y por otro lado, las entidades financieras incrementan la productividad al prescindir de operaciones repetitivas en ventanilla que forman colas hoy innecesarias, pudiendo destinar personal a otras tareas más productivas.

Por lo tanto, las ventajas inmediatas para el internauta son obvias:

·        Mayor comodidad y flexibilidad: acceso desde casa o desde cualquier lugar usando el ordenador, a cualquier hora del día, sin necesidad de hacer colas.

·        Menor coste: dado que las sucursales bancarias son cada día más caras de mantener, la mayoría de los bancos incentivan el uso de Internet y otros canales, reduciendo o incluso eliminando las comisiones en las operaciones efectuadas por este canal.

El servicio es completamente gratuito y se contrata en las oficinas del Banco o también a través de banca telefónica si ya es usted usuario de tal servicio. De hecho, prácticamente todos los bancos ofrecen además acceso gratuito a Internet, con el fin de redondear su oferta en este ámbito.

La oferta de servicios resulta bastante uniforme en todas las entidades, sin que existan notables diferencias de unas a otras. Los más usados por los clientes (según algunas estadísticas, en torno al 60%) se reducen a una transposición a la web de las operaciones más comunes realizadas habitualmente en la sucursal o en los cajeros, como son:

Consultas

·        Consultar los saldos de todos los productos que tenga contratados.

·        Consultar los movimientos de cuentas corrientes, libretas de ahorro y de sus Tarjetas.

·        Consultar información fiscal referente a sus cuentas (rendimientos, retenciones, etc.).

·        Consultar el estado de sus domiciliaciones (detalle, bajas, modificaciones).

·        Solicitar moneda extranjera y talonarios.

·        Valoración de su cartera de valores, resumen y detalle de inversiones y rendimientos.

·        Consultar la situación de todas sus tarjetas, solicitar tarjetas adicionales, comunicar bloqueos por robos o pérdidas, cambiar la forma de pago de las Tarjetas de Crédito (Visa y MasterCard).

·        Consultar información sobre mercados financieros (mercado continuo, fondos de inversión, cotización de divisas, billetes y divisas a plazo). Este tema se tratará más adelante.

·        Etc.

Operaciones

·        Realizar transferencias a otras entidades y traspasos entre sus cuentas.

·        Comprar y vender valores del mercado continuo y suscribir y reembolsar participaciones de fondos de inversión, en tiempo real.

·        Ordenar aportaciones extraordinarias a su plan de pensiones.

·        Contratar fondos de inversión.

·        Etc.

Otros servicios más diferenciados son la recarga de tarjetas GSM, compra de entradas para espectáculos, acceso a información del banco, como Juntas de Accionistas, memorias anuales, cuentas de resultados, etc.

Para disponer de una sucursal bancaria en casa a través de Internet necesitará los siguientes elementos:

·        Un ordenador personal.

·        Un módem.

·        Un navegador.

·        Acceso a Internet, normalmente suministrado gratuitamente por el propio banco.

3.6 Dispositivos de seguridad complementarios

Vamos a tratar de explicar de una forma sencilla y amigable las medidas de seguridad generales que un banco en Internet adopta, concepto por el que no se escatiman esfuerzos ni recursos, dada la especial naturaleza del negocio.

Un banco en Internet se presenta a sus clientes a través de un Web. Esta es la cara y el interfaz a través del cual éstos interactúan con sus activos, usando para ello un simple navegador. Como primera medida, la máquina dónde dicho website está situado no es la máquina donde están los datos de los usuarios. Es el aplicativo Web o WAP (si se trata de telefonía móvil) el que, cuando es necesario, accede a la verdadera máquina o Host en la que se encuentran los datos reales de los usuarios.

 

El muro de fuego (Firewall)

La red a la que pertenece la máquina dónde se halla ubicada este interfaz o Web del banco, está protegida por lo que se conoce como un muro de fuego (firewall en inglés). Quiere decir esto que hay una barrera ante ella que va a rechazar sistemáticamente todo intento de conexión no controlada, basándose en una política de reglas que se establecen en dicho firewall. Es decir, sólo se admitirán conexiones a ciertos puertos, de determinadas procedencias, con determinados protocolos, etc.

Y por si esto fuera poco, la máquina por la que primero pasamos cuando traspasamos el muro es una especie de centinela que va a ser quien nos va a dirigir a la auténtica máquina donde reside el Web. Esto significa que si un hipotético intruso lograra atravesar la barrera inicial, aún tendría que conocer la manera de llegar a la máquina auténtica, sorprendiendo a nuestro centinela.

Existe pues un primer nivel de seguridad física que protege los datos almacenados en el banco.

Vamos ahora a acercarnos hasta la Oficina Virtual del banco en la Web y vamos a ver los principales elementos en los que se basa su sistema de seguridad.

 

Las claves

Clave personal, PIN (Personal Identification Number) o clave secreta. Cuando accedemos a nuestro banco en Internet, lo primero que se nos va a pedir es nuestro código de usuario y nuestra contraseña, aquellos que se nos otorgaron cuando contratamos el servicio. Al tercer intento consecutivo erróneo (incluso si cada uno de los intentos va espaciado en el tiempo) somos expulsados y deberemos identificarnos ante la Entidad para la reactivación de nuestro Logon y acceder de nuevo al servicio.

Identificación operativa. Para todas aquellas operaciones que vayan más allá de las meras consultas, como por ejemplo si queremos realizar una transferencia, el sistema nos va a solicitar una segunda contraseña con el fin que le ratifiquemos nuestra decisión.

Se nos ofrece la posibilidad de cambiar esta clave siempre que lo deseemos. Es conveniente hacer uso periódico de esta posibilidad para evitar que esté mucho en circulación, no vaya a ser que alguien "se la aprenda".

No obstante, el uso de claves puede no ser todo lo seguro que es deseable en un negocio de estas características, ya que si alguien con malas intenciones la llega a conocer, por el motivo que sea, podría hacerse pasar perfectamente por nosotros y estaríamos perdidos.

 

3.7 Otras alternativas de seguridad

3.7.1 El certificado digital

Un certificado es un documento electrónico, emitido por una Entidad Certificadora, que identifica de forma segura al poseedor del mismo, evitando la suplantación de identidad por terceros. Es el componente esencial de la firma electrónica.

Es una herramienta que garantiza la identidad de los participantes en una transacción que requiera altos niveles de seguridad. Es nuestro DNI en Internet. Mediante él demostramos a la máquina que recibe nuestra conexión que somos quién realmente decimos ser. Esto se conoce con el nombre de autenticación.

Y no queda sólo ahí el tema, el servidor Web del banco en Internet también es poseedor de su correspondiente certificado digital y nos demuestra con ello que el Banco X es realmente el Banco X y que no estamos enviando nuestros datos a un impostor.

Podemos ver reflejada una situación similar cuando realizamos alguna compra con tarjeta, ya que. es práctica cada vez más habitual que se nos pida el DNI. Estaremos de acuerdo en que es una medida mucho más segura que la de simplemente obligarnos a teclear un PIN que podemos haber conseguido de cualquier forma.

Ya conocemos algunos de los elementos de seguridad a nivel de autenticación y del acceso físico a los codiciados datos. Pero, ¿qué pasa con la información que viaja a través de Internet entre nuestro hogar y esa segura red del banco?

 

3.7.2 Servidores seguros

El servidor Web de nuestro banco es un servidor seguro, esto es, establece una conexión con el cliente de manera que la información circula a través de Internet encriptada, mediante algoritmos, lo que asegura que sea inteligible sólo para el servidor y el navegador que accede al Web, entendiéndose ambos mediante un protocolo que se ha dado en llamar SSL. De este modo, ningún intruso podrá descifrar nuestros datos confidenciales mientras viajan hacia y desde la red del banco.

Un servidor seguro nos proporciona tres elementos de seguridad:

·        Autenticidad. Lo adelantábamos en el punto anterior. Podemos tener la seguridad de que estamos comunicando nuestros datos al auténtico servidor del banco, al que le ha sido expedido el correspondiente certificado digital. De igual forma, a través de nuestro certificado digital personal, nos autentificamos nosotros ante el banco durante las transacciones delicadas.

·        Confidencialidad. Los datos, en el caso de ser capturados por alguien, no podrán ser interpretados ya que viajan de modo encriptado.

·        Integridad. Los datos llegan al servidor del banco sin sufrir alteración alguna por el camino, ya que si ésta se produce, por mínima que sea, SSL se da cuenta.

Para que un servidor sea seguro es necesario que tenga un certificado emitido por una Autoridad de Certificación (como Verisign) , quien concede dicho certificado después de una exhaustiva comprobación de los datos aportados por la empresa solicitante.

Nosotros, como usuarios, sabremos que estamos conectados con un servidor seguro cuando en el navegador aparezca el símbolo correspondiente: un candado cerrado. Además, si nos fijamos en la URL veremos que el tradicional "http://" se ha convertido en "https://".

Después de conocer todas estas medidas esperamos que aumente la confianza en las transacciones vía Internet en general y en las bancarias en particular, si bien no podemos garantizar que ningún sistema sea invulnerable.

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