Los consumidores en Internet también deben ser cautos
respecto a las conductas de las empresas. Muchas de las compañías
de comercio electrónico son de nueva planta, y por ello no han
adquirido todavía reputación alguna en el mercado. Incluso empresas
establecidas en el comercio convencional, se encuentran
desarrollando nuevos modelos de negocio en Internet. Así, en el
nuevo medio, existe un gran empeño en que el atractivo de la oferta
comercial sea incluso superior al que se daría en la vida
presencial. Al no estar presentes las partes, la imagen corporativa
de la empresa depende de la apariencia estética y los contenidos
del web60.
Asimismo, dificultan el desarrollo del comercio electrónico
factores como la congestión de Internet y la falta de accesos de
usuario de suficiente capacidad61. Así como, la
falta de privacidad y seguridad en Internet desaniman a los
consumidores. Incluso las iniciativas para incrementar la
privacidad y seguridad de los usuarios pueden resultar
contraproducentes o, cuando menos, estar sometidas a cierto
escrutinio62. Todo ello, unido al hecho de que
los usuarios utilizan mayoritariamente Internet para su diversión,
la búsqueda de información sobre productos, proveedores y precios,
explican la diferencia entre las visitas a Internet y las
transacciones efectivamente realizadas on line.
Lo anterior revela que el perfil de los consumidores en la nueva
economía difiere hasta cierto punto de los de la vieja economía.
Los internautas disponen del nivel de conocimiento y técnica para
utilizar las aplicaciones de Internet. El internauta responde casi
siempre a un mismo perfil: la mayoría son varones jóvenes, urbanos,
sin problemas laborales y de alto poder adquisitivo. Estas
características de los internautas generan consecuencias. Una de
ellas es que hay mucho interés, por parte de las empresas, por
desarrollar el comercio y la banca electrónicos, así como la
publicidad y el marketing por Internet63.
Internet permite a las empresas una gestión menos expuesta a la
incertidumbre en determinadas áreas. Estimar la demanda y adecuarla
a la oferta es ahora un ejercicio menos aventurado. La
accesibilidad a la información acerca del comportamiento de los
consumidores y el seguimiento puntual de sus decisiones de compra
puede contribuir a una estimación más fiel de su demanda, e incluso
permitir la segregación de mercados. Las preferencias de los
consumidores dejan de ser la variable más difícil de aprehender en
la demanda potencial de un producto y pasa a ser objeto de captura
en aquellos bienes o servicios más ajustados a las posibilidades
comerciales que ofrece la red, mediante la interlocución
particularizada con los consumidores64.
Al mismo tiempo, el entorno del comercio electrónico provee a los
internautas con nuevas defensas contra la explotación y el fraude.
La capacidad de elección de los consumidores, su poder, en
definitiva, es reforzada en los intercambios que tienen lugar en la
red. Es cierto que la primera consecuencia aparente de la extensión
de la red es el incremento de la oferta para los consumidores. La
superación de esa correspondencia entre oferta y emplazamiento
físico deja de limitar las opciones de los consumidores. En
realidad, Internet no aumenta la oferta de ningún bien ni servicio,
pero sí incrementa sus posibilidades de manifestación, permite el
desplazamiento del cliente por todos los puntos de venta, la
comparación de las condiciones relevantes para tomar la decisión de
compra, sin el esfuerzo y consumo de tiempo propios de la realidad
tradicional. En algunos bienes y servicios, la propia red facilita
el acceso a la rápida comparación de esas condiciones, a la
elección del mejor precio entre bienes
homogéneos65, no sólo sobre una base nacional,
sino a través de un número cada día más amplio de
países66.
Asimismo, resulta sencillo recopilar información acerca de las
empresas y difundirla por Internet a fin de ocasionar un severo
daño a la imagen corporativa de las empresas67.
Esta combinación de nuevos entrantes en el mercado y la
transparencia del mercado, serviría argumentablemente para invitar
a las empresas a que no utilicen CGC abusivas. Sin embargo, no
tiene por que ser así en la práctica. Los internautas son jóvenes e
impulsivos, y el factor tiempo se convierte en un factor a tener en
consideración para llevar a cabo sus compras en
línea68.
No obstante lo anterior, la evidencia empírica y los estudios de
situación del comercio electrónico confirman la impresión de que
Internet dista mucho de convertirse en un "oasis" para
el consumidor69. Teóricamente, el fácil acceso a
la información en Internet debería reducir los precios y producir
la dispersión de los mismos entre las empresas que comercializan
productos similares70. Aunque ello sucede así
respecto a determinadas commodities71, no
siempre es la realidad ante la que nos encontramos. Todo ello
parece indicar que los internautas tienen todavía que explotar
todos los beneficios que les brinda el entorno electrónico.
A pesar de que el comercio electrónico incorpora gran cantidad de
innovaciones, todavía predominan las CGC en formato electrónico con
características similares a las convencionales. Tanto para la
adquisición de bienes o servicios por Internet como para la
instalación de programas de software, se utilizan CGC del tipo à
prendre ou à laisser con una terminología compleja, extensa, que
utiliza jerga legal acerca de exclusiones de responsabilidad y
asunción de riesgos, y que tampoco permite la interacción con
agentes. Lógicamente, ello tiende a desincentivar la lectura de las
CGC por parte del internauta tal como sucede a los consumidores en
la vieja economía.
Notas:
60) Ribas Alejandro, J., Aspectos
jurídicos del comercio electrónico en Internet, Aranzadi, Pamplona,
1999, pág. 19.
61) Promoción e Identificación de Servicios Emergentes de
Telecomunicaciones Avanzadas (PISTA), Estudio de situación del
comercio electrónico en España, en
http://www.internautas.org/documentos/pista.htm.
62) Véase el documento de trabajo sobre servicios de
autenticación en línea del Grupo del artículo 29 sobre protección
de datos, adoptado el 29 de enero de 2003 en
http://europa.eu.int/comm/internal_market/privacy/docs/wpdocs/2003/wp68_es.pdf.
63) De las Fuentes, A., ¿Cuál es el perfil del navegante?,
Su Ordenador, 23 de marzo de 1997, en
http://www.el-mundo.es/su-ordenador/SORnumeros/97/SOR070/SOR070perfil.html.
64) Ontiveros, E., ob. cit., pág. 87.
65) Véase a modo de ejemplo http://www.comparador.com.
66) Ontiveros, E., ob. cit., págs. 85-86.
67) Véase a modo de ejemplo en
http://fuckmicrosoft.com/.
68) Ello explicaría el éxito del modelo de negocio de
Amazon.com denominado one-click. Este modelo de negocio permite
comprar virtualmente a través de la Red con solo un clic en el
ratón del ordenador.
69) Ob. cit. PISTA, Estado de situación del comercio
electrónico en España.
70) Véase, Whish, R., Competition Law, 3ª Edición,
Butterworths, 1993, pág. 2.
71) Véase a modo de ejemplo el comparador de precios de
hipotecas y otros productos financieros en
http://www.comparador.com
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