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Capítulo 5:

 La colonización del áfrica subsahariana hasta la conferencia de Berlín

En África occidental, hasta el golfo de Guinea, la actividad colonial se centra en las rivalidades entre Francia y Gran Bretaña, y se localiza por parte francesa en Senegal y Gabón; por Inglaterra en Gambia, Sierra Leona, Costa de Oro y Nigeria; Alemania controlaba Togo y Camerún; Portugal, en la Guinea Portuguesa y España en Guinea Ecuatorial. La expansión europea en esta zona se dio gracias a las bases europeas de épocas anteriores. Tres factores fueron decisivos: el desarrollo de un comercio importante de aceites vegetales para fabricar velas y jabones; los asientos jurisdiccionales fruto de las relaciones comerciales, germen de las futuras colonias; la debilidad financiera de las bases occidentales.

Francia desplegó su actividad colonial en esta región, siendo Senegal su principal área de acción: desde 1854 el gobernador Faidherbe realizó una intensa tarea de colonización haciendo de Senegal un importante centro colonial francés en la región y transformándola en útil base de operaciones para la penetración francesa hacia el interior colonial sudanés, y en 1880 Gallieni se extendió en dirección al Níger y al Tombuctú; igualmente, la acción francesa abarca las zonas de Dahomey, Costa de Marfil y Guinea. Otra área geopolítica de acción colonial francesa fue Gabón, donde en 1848 fundó la ciudad de Libreville; en 1880, Gabón sirvió de base para la explotación e incorporación del Congo norte por Brazza.

La presencia británica en la zona estuvo muy repartida en diversos territorios, con establecimientos en varias colonias de la costa: Gambia, Sierra Leona (con la fundación de Freetown en 1788, fue colonia británica desde 1808), Costa de Oro fue declarada colonia en 1874; y la colonia de Lagos (Nigeria) tiene ese carácter desde 1861 por la firma de un tratado entre Inglaterra y el rey de Lagos; a partir de esos territorios, Inglaterra penetró hacia el norte del Níger, entrando en rivalidad con los franceses.

Por su parte, otras presencias coloniales en la región fueron: la de España, que comenzó su establecimiento definitivo en Fernando Poo en 1843 (tras un primer intento fallido el siglo pasado) y después de ser abandonada la isla por los ingleses en 1832, donde se había establecido y fundado la ciudad de Clarence (futura Santa Isabel) en 1827, así como la exploración e incorporación de Río Muni; Alemania estableció su soberanía sobre Togo y Camerún en 1884.

En África central o Ecuatorial se transformó en punto de choque entre varias potencias europeas que pugnaban por extender sus respectivas zonas de influencia colonial en torno a la vasta región del Congo. Desde el norte presionaron Francia desde Gabón y Alemania desde Camerún; desde el sureste lo hacía Inglaterra hacia los Grandes Lagos y desde el sur, en Angola era Portugal; ingleses y portugueses firmaron un tratado en 1884 fijando los límites de sus respectivos territorios.

La gran rivalidad en la zona se planteó entre Francia y Bélgica. El país galo se había extendido desde Gabón a través de acuerdos con los monarcas de la zona, ocupando la región norte del Congo por las exploraciones de Brazza entre 1875 y 1884, de la que sale con un tratado por el cual se confirma que Francia controlará esa zona al norte del Congo. Bélgica se estableció en todo el Congo gracias a la actividad del rey Leopoldo II y a las exploraciones de Stanley, que también firmó varios tratados con los indígenas. Así, como se ha visto, Stanley tras su primer viaje por África central a inicios de los 70, entre 1874 y 1877 atravesó el centro de África desde Zanzíbar hasta el Congo en el Atlántico; al tiempo, Leopoldo II fundó en 1876, en Bruselas, la Asociación Internacional Africana aspirando a conquistar el Congo, para lo que entró en contacto y se asoció con Stanley a través del Comité de Estudios del Alto Congo. Desde en torno a 1879, Stanley colaboró con Leopoldo II con la finalidad de imponer sobre el Congo el régimen colonial representado por el rey belga, ocupó en 1881 el sur del Congo (lo que despierta recelos en Francia, Gran Bretaña y Portugal); en ese mismo año, el rey belga disuelve el Comité de Estudios del Alto Congo, formando la Asociación Internacional del Congo; finalmente, Stanley consiguió con la firma de varios tratados con los indígenas la posterior fundación y reconocimiento en 1885 del llamado Estado Libre del Congo, dependiente de Leopoldo II.

En África oriental y Madagascar se experimenta la conciencia de la expansión colonial europea, sufriendo además la rivalidad de las potencias europeas: las rivalidades anglo-francesas o las rivalidades anglo-alemanas, además de la entrada de Italia en la zona. Desde el Índico se inicia la conquista y la colonización: Italia desarrolló su acción colonial entre 1870-1880 sobre las costas del Mar Rojo, en Eritrea y Somalia. Alemania se instaló en Tanganica en 1884, tras expediciones y firmas de tratados con los indígenas, creando el África Oriental Alemana y entrando en rivalidad con Gran Bretaña. Francia ocupó Obock, en la costa de Somalia en 1882, e impuso un protectorado sobre Madagascar en 1885.

Gran Bretaña, por su parte, fue estableciendo su dominio paulatino sobre los territorios de África oriental penetrando desde Egipto por el Nilo desde Sudán y desde Zanzíbar, que fue incorporado al Imperio británico como un protectorado. En Sudán, Gran Bretaña impuso su autoridad desde 1866, al tiempo que se extendía al sur formando la provincia de Ecuatoria, y controlando los reinos interlacustres de Buganda y Kenia. El general Gordon, gobernador de Sudán desde 1877, se tuvo que enfrentar al movimiento nacionalista sudanés, encabezado por El-Mahdi, que toma la capital, Jartum, donde muere Gordon. Gran Bretaña también poseería desde 1810 Mauricio y en 1814 se apropia de las Seychelles, así como en 1884 se establece la Somaliabritánica.

Desde las zonas costeras del África austral se registran actividades coloniales europeas durante todo el siglo XIX aunque los europeos llevaban allí varios siglos. El establecimiento occidental en el sur de África había provocado guerras entre británicos y holandeses y entre europeos e indígenas. El empuje colonial en el África austral procede de la presión de británicos, boers, portugueses y alemanes: Portugal desde Angola y Mozambique, y holandeses (boers) y británicos, desde los territorios sureños de África, a lo que se unió el establecimiento alemán en África del Suroeste en 1884.

Portugal promueve desde mediados del siglo XIX el establecimiento de colonos y la penetración desde Angola y Mozambique al interior de África alegando “derechos históricos” sobre la zona, con el propósito a largo plazo de ocupar el territorio entre ambas colonias lusas. Así, Lisboa organizó varias expediciones como las de Porto y Da Silva a mediados del siglo XIX o la de Serpa Pinto en 1877. Estas pretensiones provocaron la rivalidad con Gran Bretaña, que se está extendiendo en dirección nordeste desde África del Sur, pese a lo cual Portugal mantiene su reivindicación hasta el ultimátum de 1890, en que cedió ante Gran Bretaña. Los alemanes, por su parte, proclamaron su soberanía sobre la colonia del África del Suroeste Alemán en agosto de 1884, con la ocupación militar del territorio que ya estaba siendo colonizado con anterioridad por colonos germanos; en esta zona se instalan misioneros renanos, se incrementa el comercio y en 1870 se crea una sociedad comercial aunque los individuos pueden actuar por su cuenta.

En África del Sur, la situación fue siempre más complicada con la presencia y actuación de dos poblaciones europeas de distinta procedencia, los boers (descendientes de los holandeses colonizadores) y los británicos, sobre los autóctonos bantúes, produciéndose múltiples conflictos entre estos tres pueblos. Los holandeses, que se habían establecido en la colonia de El Cabo en 1652, dieron origen a la estable población de los boers que paulatinamente fueron penetrando hacia el interior en conflicto con los bantúes. Desde 1795-1815 y como consecuencia de las guerras napoleónicas en Europa, los británicos ocupan y se establecen en El Cabo, cuya soberanía es confirmada por el Congreso de Viena, y los boers pasan a depender de Gran Bretaña, asentándose en estos territorios colonos británicos. Se origina así el enfrentamiento anglo-boer, sobre el fondo de la población bantú, que se prolongaría a lo largo de todo el siglo.

En un primer período, entre 1833 y 1860 los boers emigran hacia el interior dirección nordeste, es el Great Trek, separándose de los británicos de El Cabo, y estableciéndose como colonos dedicados a la ganadería y la agricultura sucesivamente en Natal, Orange y Transvaal. En 1843 los británicos se anexionan Natal y desde 1852-1854 Londres, que controla El Cabo y Natal, reconoce la soberanía e independencia del Estado Libre Boer de Orange con la Convenciónde Bloemfontein y con la Convenciónde Sand River la de República de Transvaal, que en 1860 se transforma en la República Sudafricana, que elige a Pretorius como su primer presidente. En un segundo período, entre 1860 y 1899, los británicos realizan diversos intentos para dominar a los boers de Transvaal, donde se han encontrado yacimientos de oro y diamantes, bien por la anexión directa en 1877 (que fracasa por la reacción boer en 1880-81) y la derrota británica, que obliga a Londres a reconocer de nuevo la independencia de los Estados boer en la Paz de Pretoria, adoptando la Proclama de la Independencia de Transvaal en 1880; bien por el aislamiento, al establecer los ingleses un protectorado suyo sobre los territorios bantúes de Basutolandia en 1868, de Bechuanalandia y Swazilandia en 1885, y al derrotar a los zulúes en 1879, Transvaal queda rodeado por los británicos directa e indirectamente.

La creciente actividad colonial desplegada por viajes y exploraciones, descubrimientos y ocupaciones de territorios africanos antes de 1884, que incrementan las presencias imperialistas europeas sobre toda África y provocan una serie de rivalidades y enfrentamientos entre potencias europeas, crean en la conciencia y los intereses internacionales, junto a otros factores, la idea de la necesidad de la celebración de una Conferencia general que tratara la compleja situación creada en África.

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