3.283 cursos gratis
6.262.191 alumnos
Publica tu curso gratis
Busca cursos gratis:
Estás aquí: mailxmail > Cursos de Cocina y Alimentación > Cocina > Cocina tradicional mexicana > La cocina de las fiestas 2

Cocina tradicional mexicana

Autor: lucia flores Flores
Curso:  4,10/5 4,10/5 (10 opiniones) |2348 alumnos|Fecha publicación: 03/08/2006

Capítulo 14:

 La cocina de las fiestas 2

Festividad de los Fieles Difuntos

Se dice que el primero de diciembre se recuerda a los muertos chiquitos -es decir a los muertos de los niños- y que el día dos es a los muertos mayores.
La costumbre de poner ofrendas a los difuntos existe en México entre la gente del pueblo desde antes de la conquista, ya que nuestras culturas prehispánicas -como la maya, los olmecas, los mexicas, los teotihuacanos y otras más- rendían culto a sus
muertos.
Podemos mencionar que los mixtecos y zapotecos acostumbraban a que cuando alguien de su familia fallecía, lo enterraban dentro de su casa para que su esencia y espíritu siguiera entre ellos y no los abandonaran.
En cada casa se selecciona el lugar donde irá la ofrenda, pequeña o grande según sea el caso y la devoción que se tenga a los difuntos.
Ya seleccionado el lugar se tiene designado un mantel -que casi siempre es el que se usa en forma exclusiva para esa ocasión, y que la mayoría de las veces es bordado a mano- en el que se ponen hojas de papel picado alusivas a dicho evento.
En ocasiones se realizan cadenas de papel para colgarlas en los techos de donde va estar el altar.
Como paso siguiente se colocan los platillos que más agradaron a nuestros difuntos en vida, así como fruta y dulces para los que fueron niños -además de arroz con leche y juguetitos para que se entretengan-. A los adultos, aparte de ponerles su guiso preferido podemos también ponerles la bebida que acostumbraban en vida (en algunas familias hasta sus cigarros les ponen).
Otra cosa muy importante es que hacemos un pan de muerto especial para ellos y que se pone en el altar, pero podemos hacer más y comerlo nosotros.
Se adornan las mesas con flores de zempazuchil -de hermoso color amarillo y muy aromaticas-, se ponen velas y veladoras y como un incensario donde se quema copal (era el incienso que utilizaban nuestros antepasados) o incienso moderno.
Se colocan calaveras de azúcar (esas son las tradicionales) que están
adornadas y que pueden llevar el nombre de nuestros difuntos o de nosotros mismos, para recordarnos que para aquel lugar vamos todos. Actualmente también se ponen calaveras de chocolate o de sésamo, así como esqueletos y tumbas de azúcar.
Mucha gente -además de poner sus altares el día primero o el dos de noviembre- se traslada a los panteones donde tienen enterrados a sus muertos y les llevan allá también comida, les lavan las criptas y se las arreglan con flores y después les colocan los alimentos preparados para ellos y muchas personas comen ahí compartiendo la sal y el vino con sus muertos. Algunos les llevan la música que les gustaba o acostumbran llevarles mariachis.
En cada región de la república mexicana es diferente el modo como se recuerda a los difuntos, pero hay lugares como Pazcuaro (estado de Michoacán) que se han vuelto ya una tradición tal que nacionales y extranjeros se dirigen a este lugar para observar como las chinanpas - embarcaciones de los pescadores- se llenan de flores y comida y con un respeto solemne se dedican cantos tarascos o purepechas a los muertos y se dirigen sus habitantes en la noche a la isla de Janitzio o van a los panteones cercanos, configurando un ritual impresionante.

El pan de muerto se hace en cada lugar de diferente forma pero en el Distrito Federal se hace redondo, se le ponen alrededor cuatro canillas y lagrimas de la misma masa y se le espolvorea de azúcar blanca o pintada de rosa, y algunas personas le ponen miel.
Este pan se come ese día en todos los hogares de México, no importa cual sea su clase social.
Con anticipación a estas fechas se ven los aparadores de las panaderías o tiendas dedicadas hacer pan llenas de estos panes en todos los tamaños.

Receta tradicional de Pan de Muerto

Se deshacen tres o cuatro cucharadas de levadura en ocho cucharadas de agua tibia, se le agrega 150 gr de harina ya cernida, se forma una pasta y se trata de formar una bola que se pone cerca del calor de la estufa hasta que doble su volumen.
Mientras tanto, se ciernen 450 gr de harina con un cuarto de cucharada de sal y 250 gs de azúcar, se le mezclan 8 huevos, dos cucharadas de agua de azahar, tres cucharadas de cocimiento de anís, raspadura de una naranja, y 115 gr de manteca o mantequilla.
Se amasa todo muy bien y cuando esté suave se le agrega la levadura ya fermentada que teníamos junto al fuego.
Se amasa nuevamente y se golpea, se unta de manteca o mantequilla y se coloca en una cacerola.
Se tapa con un lienzo y se pone en un lugar tibio durante seis horas o 12 a temperatura natural (según si hace mucho calor o frío) hasta que doble su volumen.
Se vuelve a amasar ligeramente y se forman bolitas del tamaño que se quieran los panes.
En ocasiones las figuras que formamos con la masa -como los huesos o las lágrimas- las cocemos aparte y después se pegan al pan con barniz, pero en algunos lugares forman todo de una vez: ponen una bola grande de esta harina y ahí se le van colocando las figuras de huesos y lagrimas y se mete al horno a trescientos cincuenta grados durante una hora o cuando con la punta de un cuchillo chequeamos si ya está cocida la masa.
La sacamos del horno ya frío, con una brocha los untamos del barniz que viene siendo harina con agua (150 gr y agua para deshacer esa masa), se pone al fuego, se mueve constantemente, y cuando tiene punto de crema espesa se retira, y después cuando se enfría se le pone a los panes.
Después de ponerles el barniz ya citado a los panes se los baña con azúcar granulada y a los cinco minutos otra vez hasta que veamos que ya no se absorbe.
Se acompaña con un atolito blanco o de sabor sea el gusto o un chocolatito de metate bien calientito en jarritos de barro.

Virgen de Guadalupe

El doce de diciembre es el día en que los mexicanos nos unimos para darle gracias a la Virgen de Guadalupe en la villa, lugar donde está la basílica dedicada a ella en el Tepeyac.
Acuden a visitarla a la villa miles de personas que quieren ver, agradecer, o pedirle un milagro a la santísima Virgen de Guadalupe, reina de México, o la morenita del Tepeyac (como la nombra el Santo Papa Juan Pablo ll).
Vienen de diferentes lugares de la republica y en ocasiones desde el extranjero en peregrinaciones que en ocasiones han durado días de camino.
Se venden ahí toda clase de antojitos. Fuera del atrio de la iglesia se colocan puestos rústicos en los cuales las mujeres -indígenas o no- están confeccionando y cociendo en comales las llamadas gorditas de la villa.
No hay visitante que vaya a la basílica y no las coma.
En los hogares siempre en alguna familia existe una lupita y por lo mismo le preparan su gran fiesta con arroz, mole con guajolote o cualquier otro platillo tipico, pero a continuación les daré la receta de las famosas gorditas de la villa, que llevan más de un siglo preparándose.

Gorditas de la villa

Se muelen en seco 450 gr de maíz cacahuazintle (variedad de maíz, de mazorca grande y grano redondo y tierno, que se emplea, por ejemplo, en la preparación de tamales cernidos y de pozole), se cierne en un tamiz muy fino y se mezclan con 225 gr de azúcar, seis yemas batidas y un poco de agua, con la finalidad de formar una masa suave.
Se vuelve a moler todo en el metate y se forman las gorditas con la mano haciéndoles unos piquitos alrededor y se cuecen en el comal calentito.

Antes de Navidad

En la época decembrina desde hace más de un siglo existe la costumbre en México, nueve días antes de la Navidad, de reunirse las familias y en las casas rezar el Rosario.
Volvemos a hacer la aclaración que esto lo comentamos porque la mayoría de la población es católica, pero no todos los hogares son católicos. Ahí no se reza pero sí se pueden romper las piñatas, a menos que su religión no se los permita.
Se realiza una procesión por los patios llevando en una mano una velita y cantando la letanía y otros versos hechos especialmente para estas fechas.
Al terminar la procesión se rompe la piñata, que antiguamente solamente se hacían de barro pero en la actualidad -y debido a los accidentes- ya se elaboran de cartón y son mas resistentes.
Pasan todos a pegarle, y vienen rellenas de frutas de la estación como jícama, caña, cacahuates, tejocotes y en ocasiones regalitos que no se rompan.
Se forran de papel de china y hay que verlas que bonitas se ven. A las personas que pasan se les vendan los ojos y se les hace dar tres vueltas, después de romperla se sigue a la cena y después al animado baile.
A los invitados se les ofrece la riquísima colación, que son dulces rellenos en ocasiones de piñón, cacahuates o almendras.
En la cena que mencionamos se pueden ofrecer sopecitos, pambacitos, tacos, o todo lo que sea fácil de comer en platos y parados porque después va tanta gente que no alcanzan las sillas.
En los tiempos de austeridad que se viven actualmente esta costumbre ha mermado ya que el costo de una posada es un poco elevado, pero todavía en las colonias del distrito federal los vecinos se cooperan y organizan su posada de la calle o la colonia o de la iglesia.
En las clases acomodadas en ocasiones se saltan la piñata y solo hay fiesta, pero no es la regla.

Nochebuena

En la última posada que se festeja el 24 de diciembre, la Nochebuena, se ofrecen un sin fin de platillos riquísimos y apegados al presupuesto de cada familia.
Se toman botanas mexicanas, pero para que ustedes se aclimaten a este día les comentaré que desde días antes se compra al guajolote y se le cría o se compra el bacalao y se desala.
Un día antes, o en la madrugada del veinticuatro, se mata al pobre guajolote y se empiezan a oír el rechinar del aceite friendo los chiles para el guajolote, o se escucha el golpe del metate moliendo chiles y el aroma que sale de ellos.
Se almuerza ligeramente ya que ese día se estará comiendo constantemente, y las mujeres en la cocina comienzan a darse gusto mezclando sabores.

Guajolote relleno para Navidad estilo mexicano

El guajolote se limpia muy bien y se le quitan las menudencias, se unta por dentro y por fuera con dos cebollas que fueron molidas con seis dientes de ajo, hierbas de olor, sal y pimienta.
Se rellena con el relleno de preferencia de la familia, pero podemos hacer un relleno de carne molida, que guisaremos con jitomate y cebolla molidos y le agregaremos almendras, pasas, aceitunas, piñones, tres manzanas cortadas en cuadritos, y dos zanahorias cortadas igual.
Se amarra y se acomoda en una charola previamente engrasada con mantequilla, y se pone al horno a 350 grados centígrados.
Poco a poco se le agrega vino blanco bañándolo. Al vino lo podemos licuar con dos hojas de laurel, dos dientes de ajo, una raja de canela, tres clavos de especie, 4 pimientas. Se lo podemos inyectar, pero si no hay que estarlo bañando continuamente y ponerle un papel aluminio arriba para que no se queme la piel y esté cocido adecuadamente.
Para las personas que no les gusten tanto las especias o no las puedan comer, pueden mezclar el vino con un poco de sal o sustituto de ella y jugo de naranja, y queda igualmente riquísimo.
A la mitad de la cocción -según el peso del guajolote- con mucho cuidado se voltea y se sigue el mismo procedimiento. Una hora antes de sacarlo se le quita el papel aluminio para que dore.

Bacalao de Navidad

El bacalao ya deshebrado -y sin sal porque se remojó previamente- se aparta por un momento y en una cazuela grande de barro freímos en aceite de oliva -antes era en manteca- de seis a ocho ajos, picaditos finamente, cuatro cebollas grandes - u ocho chicas- también picaditas finamente.
Se le agrega pimiento morrón picadito, alcaparras escurridas y aceitunas que pueden ser de manzanilla o si les gustan mucho las gordal
Se le agrega perejil picado finamente y un cuarto de vino blanco, y se revuelve con cuidado agregando ocho jitomates cocidos, pelados y picados finamente, y se le agrega el bacalao.
Se vuelve a revolver con cuidado y se deja sazonar. Al poco tiempo se verifica la sal, y si le falta se le agrega un poquito ya que como es un platillo un poco salado se nos puede pasar la mano y echarlo a perder.
Finalmente le agregamos los chiles: si no comemos mucho picante solamente uno que otro chile largo, y si comemos picante varios chilitos largos, y se apaga el fuego si ya hirvió y se sazonó.

De sopa podemos servir un consomé de pollo bien reconfortante en la noche, o una sopa seca hecha con spaguetti o tallarines.
Hacemos también una bebida caliente que la ofrecemos antes de comer o después, llamada ponche de tejocote y caña.
Los tejocotes se lavan, se pelan y se van picando con un tenedor para que les penetre el sabor de las demás frutas, y se van agregando a dos litros de agua.
A esta cantidad le podemos poner un kilo de tejocote.
Después pelamos y partimos un kilo de caña y se le agrega junto con dos rajas de canela, seis guayabas partidas en cuarterones.
Algunas personas lo endulzan con piloncillo y otras con azúcar, según el gusto y si no es diabético.
En ocasiones le agregan tamarindos pero sabe mas rico con ciruela pasa con o sin hueso (medio kilo, o un cuarto si no le gusta mucho) y se deja hervir.
Ya cocidas las frutas se sirve en jarritos y bien calientito. Los adultos en ocasiones le agregan brandy o ron.

Romeritos

Otras familias eligen comer romeritos, un platillo que también se come en Semana Santa.

Utilizaremos un solo chile pasilla si no queremos que pique, y tres si nos gusta más picante. Desvenamos los chiles pasilla y dos chiles mulatos, los freímos y los molemos con 60 gr de cacahuates junto con una tortilla y 30 gr de pan blanco que freímos con anticipación, una cucharada de ajonjolí, dos clavos, dos pimientas, dos ajos y una cebolla con tantita sal.
Se muelen bien con medio litro de agua, y ya bien molidito todo se fríe en manteca. Cuando empieza a espesar se le agregan 460 gr de papas cortadas en cuatro si son medianas -sino en ocho o en cuadritos-.
También le ponemos diez nopales cortados en cuadritos y ya cocidos con anticipación. Los romeritos (verdura silvestre que se cocina de diferentes maneras) cocidos y picados también se le agregan, se sazona con sal, y cuando empieza a hervir se le agregan 230 gr de camarones secos ya lavados, después 150 gr de camarones cocidos, y las tortas de camarón que a continuación diré como se hacen.
Se deja en el fuego hasta que las tortitas estén bien cocidas y el molido espeso, pero cuídenlo que no se queme (se puede agregarle agüita pero no mucha, sino lo echan a perder).

Para las tortitas utilizaremos 100 gr de camarones limpios. Se tuestan y se muelen, o utilizamos secos y los molemos.
Se baten claras a punto de turrón y ya bien hecho esto se le agregan a las claras tantita harina y las yemas. Se envuelve esto y se le pone el camarón molido.
Se toman con una cuchara porciones de esta mezcla y se fríen. Después se voltean con cuidado procurando que se doren sin quemarse, se escurren y ya están las
tortitas de camarón.

Año Nuevo

Para el año nuevo mucha gente acostumbra comer tamales o pozole, o en su defecto repiten algún platillo que ya mencione o si comieron bacalao ahora romeritos.

El pozole también se prepara de diferente manera en cada región del pais, pero una manera de hacerlo muy sencillamente es la siguiente.

Pozole

Se compra carne de cerdo -quiero aclarar que también se puede hacer de pollo-, se adquiere carne de cabeza, espinazo o codillo, y se pone a cocer con suficiente agua.
En otra olla se pone a cocer el maíz ya precocido o si prefieren maíz cacahuatzintle. Ya que está cocida la carne se saca y ese caldo se cuela en otra olla para evitar los huesitos que se le caigan a la carne.
La carne se pone en un platón y el caldo se vuelve al fuego y se sazona con sal si lo quieren blanco su pozole -así se dice cuando no lleva chiles para darle color al caldo- pero si lo quieren rojito muelan chile guajillo del que no pica, desvenado y asado junto con una cebolla grande, y se agrega al caldo colándolo.
Después de esta decisión se cuela el may y se tira el agua en la que se coció y se agrega al caldo porque ya estaba floreado -es decir, ya estaban abiertos los granitos de elote-.
Se puede picar la carne y agregar, o si prefieren la carne se le pone a cada plato según si quieren cabeza o no y antes de servirlo en platos de barro hondos.
Se lava una lechuga, se desinfecta y se pica, se lavan rabanitos y se desinfectan y se pican, Se sirve ahora sí el pozole, se le agregan la lechuga, los rabanitos, cebollita picada, orégano molido, chilito piquin (el tipo de chile más conocido, y quizás el más picante) y limón al gusto, y se acompaña con unas tostadas.

Capítulo anterior - La cocina de las fiestas 1
Recibe nuestras novedades
Al presionar "Recibir" estás dándote de alta y aceptas las condiciones legales de mailxmail

Hay 10 opiniones. Opina sobre este curso.


Cursos similares a Cocina tradicional mexicana


Cursos Valoración Alumnos Vídeo
Comida Quisqueyana
Todo lo que usted debe saber sobre la comida típica dominicana, sus sabores, sus aromas, sus ingredientes, su forma de comer, sus horarios y todo lo que involucra el coci... [30/06/05]
4/5 2.806  
Comida tailandesa. Recetas y apuntes gastronómicos
La comida típica de Tailandia se merece un curso como éste. El autor mezcla las mejores recetas de la comida tailandesa con apuntes de la gastrono... [22/04/09]
5/5 8.890  
Recetas de cocina, trucos y utensilios
Trucos en la cocina. Freír, guisar, asar... ¡Ya nada será un secreto para ti! La cocina es como un taller en el que preparamos las fó... [08/05/09]
 4,86/5 2.068  


Publicar en   del.icio.us    digg    meneame

¿Qué es mailxmail.com?|ISSN: 1699-4914|Recomiéndanos|Ayuda
Condiciones legales de mailxmail