India no ofrece una variedad de
sabores como para enloquecer a ningún gourmet, más bien al
contrario. El siempre presente curry, que no tiene por qué ser
picante aunque a menudo parezca la antesala del infierno del
paladar, no es otra cosa que una mezcla de especias y sabores
inundando el plato principal, ya sea éste carne, verdura o
pescado.
Contra lo que mucha gente piensa, no todos los indios son
vegetarianos, aunque en algunas ciudades como Pushkar, en
Rajasthan, el fundamentalismo alimenticio-religioso hace que sea
imposible comer incluso huevos. Dé por sentado que en el supuesto
de que en la carta de un restaurante encuentre filete, éste
procederá de la correosa carne de búfalo.
El arroz es la base de la alimentación india, aunque su consumo es
mucho más alto en el sur. En el norte encontraremos una mayor
variedad de pan, desde el crujiente y a veces especiado papadam,
siempre delicioso, hasta el chapati o el naam.
El thali es la comida más popular y barata del país. Es una mezcla
de lentejas y arroz que sirve de acompañamiento a cualquier otro
plato. Recibe su nombre del recipiente en el que se sirve: una
bandeja con diferentes cuencos que se van llenando de diferentes
especialidades. Los hay desde muy básicos, en los que sólo
encontrará arroz y puré de lentejas, hasta los de lujo que se
sirven con verduras, pescado, cuajada de búfala y un postre.
El masala dosa es una especie de empanadilla rellena generalmente
de verduras al curry; sería el equivalente del bocadillo español.
Se puede tomar a cualquier hora y en cualquier lugar.
La siempre presente cocina tandoori es una especialidad del norte,
su nombre hace referencia al horno de arcilla en el que se cuece la
comida después de ser macerada en una mezcla de yogur y diversas
especias. El pollo tandoori o el queso guisado de idéntica forma se
encuentra en los menús de todos los restaurantes.
En las costas del sur abundan el pescado y el marisco. Si la cocina
india acaba por hacerle perder el apetito, recuerde que en casi
todas partes encontrará excelente comida china.
La comida occidental se abre paso lentamente en los lugares más
turísticos, pero incluso unos simples macarrones le harán recordar
que el curry anda suelto en las cocinas del país.
La bebida nacional es el té azucarado con leche, en algunos puestos
callejeros se puede consumir masala chai, que no es otra cosa que
un té especiado con leche y mucho azúcar que se ha dejado hervir a
fuego lento durante mucho tiempo