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Capítulo 14:

 Entidades públicas. Bienestar social (3/3)

En el artículo 14 ibídem, al referirse a las finalidades del sistema de estímulos, en el literal a, señala la de garantizar que la gestión institucional y los procesos de administración del talento humano se manejen integralmente en función del bienestar social y del desempeño eficiente y eficaz de los empleados; agregando en los literales b) y c), la de proporcionar orientaciones y herramientas de gestión a las entidades públicas para la construcción de una vida laboral que ayude al desempeño productivo y al desarrollo humano de los empleados, estructurando un programa flexible de incentivos para recompensar su desempeño efectivo.

Como fundamentos del sistema de estímulos, en el artículo 15 de dicho decreto, señala algunos principios axiológicos, entre los cuales menciona en los literales c) y f) respectivamente, el de sinergia y articulación, en virtud de los cuales, se debe buscar que todo estímulo que se dé al empleado beneficie a la organización en su conjunto a través de la generación de valor agregado; más que considerar la motivación de unos pocos empleados en el corto plazo, debe procurar el bienestar del conjunto de empleados en relación con la organización y dentro de la continuidad del tiempo; teniendo presente que para la motivación del empleado deberá procurarse integrando acciones, proyectos, programas y estrategias que contribuyan simultáneamente a la satisfacción de sus necesidades materiales y espirituales.

El artículo 16 ibídem, enumera entre los componentes del sistema de estímulos en su literal a), las políticas públicas, para señalar, que las orientaciones y los propósitos del sistema de estímulos estarán definidos por las políticas de administración pública, de organización y gestión administrativa, de gestión del talento humano y en especial por las políticas de bienestar social a través de las cuales se garantizará el manejo integral de los procesos organizacionales y de la gestión humana. Agrega en el literal e) que dichos programas serán diseñados por cada entidad armonizando las políticas generales y las necesidades particulares e institucionales.

Dichos programas en los términos del artículo 20, deben organizarse a partir de las iniciativas de los servidores públicos como procesos permanentes orientados a crear, mantener y mejorar las condiciones que favorezcan el desarrollo integral del empleado, el mejoramiento de su nivel de vida y el de su familia; así mismo deben permitir elevar los niveles de satisfacción, eficacia, eficiencia, efectividad e identificación del empleado con el servicio de la entidad; señalando de manera expresa que tendrán derecho a beneficiarse de los programas de bienestar social e incentivos los empleados y su familia.

Igualmente, el decreto 1567 de 1998 al establecer la finalidad de los programas de Bienestar Social, en su artículo 21, literales a) y b), señala que las entidades al formular dichos programas deben contribuir a propiciar condiciones en el ambiente de trabajo que favorezcan el desarrollo de la creatividad, la identidad, la participación y la seguridad laboral de los empleados de la entidad, así como la eficacia, la eficiencia y la efectividad en su desempeño; así como fomentar la aplicación de estrategias y procesos en el ámbito laboral que contribuyan al desarrollo del potencial personal de los empleados, a generar actitudes favorables frente al servicio público y al mejoramiento continuo de la organización para el ejercicio de su función social.

El artículo 24 ibídem, establece que el área de calidad de vida laboral será atendida a través de programas que se ocupen de problemas y condiciones de la vida laboral de los empleados, de manera que permitan la satisfacción de sus necesidades para el desarrollo personal, profesional y organizacional.

Agrega que dichos programas deben recibir atención prioritaria por parte de las entidades y requieren, para su desarrollo, el apoyo y la activa participación de sus directivos.

En este orden de ideas, el artículo 25 ibídem, señala que para el diseño y la ejecución de los programas de bienestar social las entidades deberán estudiar las necesidades de los empleados y de sus familias, con el fin de establecer prioridades y seleccionar alternativas, de acuerdo con los lineamientos señalados en las estrategias de desarrollo institucional y en las políticas del Gobierno Nacional. De esta manera los programas deben estar dirigidos a atender las necesidades detectadas, que tengan amplia cobertura institucional, esto es que favorezcan al conjunto de empleados más que a un pequeño número de ellos y que incluyan recursos internos e interinstitucionales disponibles, cuya ejecución podrá efectuarse en forma directa o mediante contratación con personas naturales o jurídicas, o a través de los organismos encargados de la protección, la seguridad social y los servicios sociales, según sean las necesidades o la problemática a resolver.

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