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|2615 alumnos|Fecha publicación: 13/03/2009
Hebreos
Hebreos es la decimocuarta epístola del Nuevo Testamento,
esta colocada entre las trece epístolas de apóstol Pablo y las
siete epístolas del apóstol Pablo y la siete epístolas generales.
Se desconoce su autor. Se dice que las pruebas objetivas e internas
no son suficientes para demostrar que Pablo sí escribió esta
epístola, pero en todo caso, tampoco son suficientes para demostrar
que el no fue su autor. Esta escrita a manera de ensayo, ose admite
que se dirige a cristianos de origen judío. LA características de
los destinatarios se corresponde mas bien con los de los cristianos
hebreos de Palestina, parece evidente que es a ellos a los que se
dirigió esta carta, al mismo tiempo posiblemente que a otros
cristianos hebreos de oriente.
Fecha de redacción. Las pruebas internas indican con toda
probabilidad, una fecha entre los años 65-68 d.C. En efecto, el
tiempo presente indicado para describir el ritual levítico
(8:4-5,13; 9:6-7, 9, 22,25; 10:1,8; 13:11), implica una fecha
anterior a la destrucción del templo ala destrucción del templo,
que se produjo en el año 70 d.C.
Análisis:
1. El autor comienza afirmando la superioridad del
cristianismo por encima de toda revelación anterior (1:1-14)
2. La epístola revela el valor de la posición de Cristo como
Sumo Sacerdote (4:14-16). El capítulo 6 exhorta a los destinatarios
de la carta a tener un completo conocimiento del Evangelio (el Cáp.
7)
3. El sacerdocio espiritual de Cristo (8:1-10:18)
4. La cuarta sección (10:19-12:29) exhorta a los fieles
hebreos a vivir incesantemente por la fe, siguiendo estas verdades
expuestas en esta carta., Enumeración de los héroes de la fe
hallados en el Antiguo Testamento.
5. Conclusión y bendición (13:18-25).
Epístola de Santiago
El autor de esta epístola no se presenta como apóstol,
sino que se denomina simplemente como Santiago (1:1). Se supone que
se trata de Jacobo, el hermano del Señor, lo que queda corroborado
con las peculiaridades de esta epístola.
Fecha: Los siguientes hechos dan testimonio de su
antigüedad. El lugar de reunión de los cristianos lleva aún el
nombre de sinagoga (2:2, texto griego y V.M), los cristianos no son
tajantemente distinguidos de los judíos (1:1); los pecados atacados
y los errores corregidos, evocan una comunidad judía; no se hace
alusión alguna a la conferencia de Hechos 15 ni a la caída de
Jerusalén, no se ve traza de las controversias que, ya a partir del
60 d.C, ocuparon la atención de la Iglesia. Así es lógico situar
esta epístola hacia 45 d.C, y considerarlo como el escrito más
antiguo del Nuevo Testamento.
Destinatarios: Esta epístola es dirigida a las doce tribus
que están en la dispersión (se refiere a los creyentes en Cristo de
la dispersión, fuera de la tierra de la tierra de Israel).
Contenido: Esta epístola se propone corregir los pecados y
errores a los cristianos procedentes del judaísmo y alentarlos a
soportar valientemente las duras pruebas que les amenazaban.
Inmediatamente después de la mención de los destinatarios y del
saludo, Santiago consuela a sus lectores expuesto a la adversidad;
los exhorta a mantenerse con firmaza, y les muestra de donde
proviene la tentación a apostatar (1:2-21). A continuación Santiago
pone en guardia a los cristianos contra la superficialidad, que se
contenta con palabras; explica a los hermanos en que consiste la
auténtica fe (1:22-27), y que frutos dará con respecto a la
acepción de personas, pecado muy extendido (2:1-13). Expone como se
manifiesta la verdadera fe, que esta muestra en si misma sin el
fruto de las obras (2:14-26). Reprende la presunción de los que
careciendo de cualidades para ello, asumen un ministerio de
enseñanza, y desvela las raíces de los celos (Cáp.3). Reprende a
los envidiosos y a otros con un espíritu mezquino (4:1-12) y arroja
un baldón sobre la confianza puesta en el dinero (4:13-5:6). La
epístola termina con exhortaciones a la paciencia en las pruebas
(5:7-12), y a la oración como recurso suficiente en toda
circunstancia triste (5:13-18). Finalmente, el autor expresa el
gozo del cristiano que lleva a la fe al pecador extraviado
(5:19-20).
Características de la epístola: Esta epístola, cuyo lenguaje
y redacción son destacables, esta escrita en un excelente griego.
Su estilo exaltado, pintorescos asemeja al de los profetas hebreos.
Esta epístola contiene mas imágenes sacadas de la naturaleza que
todas las epístolas de pablo (p.ej. 1:6, 23,24; 3:3-4; 10:21; 4:14;
5:7), estas comparaciones recuerdan los discursos de Jesús en los
evangelios sinópticos. Hay numerosos pasajes de la epístola que son
análogos a pasajes evangélicos. Abunda el paralelismo. El tono y
objetivo didáctico de esta obra permiten situarla muy
tempranamente, y es patente que sus destinatarios acababan de
abrazar el cristianismo procedente de un origen judaico. El pasaje
de la "fe" y las "obras"
(2:14-25) ha sido frecuentemente mal interpretado.
Se ha querido ver en el una polémica contra la doctrina enseñado
por pablo de la justificación por la fe, o al menos un correctivo o
conclusiones abusivas que algunos sacaban de la enseñanzas de
pablo. Sin embargo, este pasaje es en realidad la refutación de una
idea muy extendida del judaísmo de aquella época, que pretendía que
la mera adhesión intelectual, alas enseñanzas divinas eran
suficientes para la salvación. Santiago proclama que el testimonio
externo (2:14), debe ir justificado por una vida correspondiente,
una profesión de fe sin unas obras, que sean frutos de esta fe está
carente de fundamento. DE ahí la conclusión de Santiago "la
fe, si no tiene obras, es muerta en si misma" (v17), en otras
palabras, la pretensión de tener fe sin unos frutos en la vida que
lo pongan en evidencia, es una pretensión totalmente vacía. Con
esto concuerda pablo, que afirma enérgicamente que la salvación es
por la fe, son meritos de obras, pero que igual de enérgicamente
afirma que el caminar del creyente evidenciara de una manera
externa su fe salvadora y transformadora por medio de unos frutos
acordes a la salvación recibida (Efesios 2:8-10. Gálatas 5:6; Tito
2:14; 3:1, 5, 6,14) Santiago, así, no afirma que las obras sean
necesarias para la salvación, como algunos han concluido,
atribuyendo a Santiago una postura opuesta a la de Pablo.
Al que si afirma la fe que salva llega a su plena madurez, a su
plenitud, con aquellos frutos que la adornan y que hacen patente su
existencia ante el mundo exterior (Stg 2:22). Pero sigue siendo
importante mantener la distinción entre el fruto externo de las
obras, que perfeccionan la fe, o le dan su plenitud y la fuente de
las buenas obras, que perfeccionan al fe, o le dan su plenitud y la
fuente de las buenas obras, que es la naturaleza del creyente ya
salvado. Esto es las buenas obras son el resultado necesario de la
salvación, no su medios y justifican, no su medio y justifican al
creyente dando testimonio de su fe al mundo, adornando su
testimonio y dando plenitud a su fe. Esta epístola refleja el
ambiente palestino a su autor, alimentado con las enseñanzas
evangélicas y con las palabras de Jesús, nos ha dado un documento
de origen netamente cristiano, en el que son evidentes las
analogías literarias. Son muy interesantes las siguientes
comparaciones : Stg 1:2 con Mt 5:10-12; Stg 1:4-Mt 5:48; Stg
1:5-17-Mt 7:7-11; Stg 1:22-Mt 7:21-27; Stg 2:10-Mt 5:19; Stg 3:18-
Mt5:9, Stg 4:4-Mt 6:24; Stg 4:12-Mt 7:1 y 10:28; Stg 5:1-Mt
5:34-37; Stg 1:6-Mt 11:23..
Se hacen patentes la fuerte personalidad y las firmes convicciones
del autor por su menosprecio de una profesión de fe no seguido de
una vida honesta (1:22-23), sus opiniones precisas sobre los
peligros del mal uso de la lengua (1:26;3:2-12); su desconfianza
hacia los ricos egoístas (1:10-11;2:2,6;5:1-6) su profunda simpatía
para con los pobres (2:5-6,15,16;5:4), su determinación a sufrir
gozosamente por Cristo (1:2, 5:109.11), su fe en la oración (5:16)
y su esperanza en la venida del Señor (5:7-8).
Se tiene pruebas de que la epístola de Santiago fue usada muy
tempranamente por la Iglesia primitiva. Clemente de Roma cita
frases suyas a fines del siglo I, u otros autores del siglo II
hacen lo mismo. A principio del siglo III Orígenes la nombra de una
manera explicita. Durante un cierto tiempo, lo Padre latinos no
parecen haberla usado, escrita para los cristianos de origen judío,
parece no haber calado mucho en los cristianos procedentes del
paganismo. No figura en el fragmento (incompleto) de Muratori, pero
Hermas la usa, y figura en la Vetus Siríaca. Un fragmento del libro
de Santiago, correspondiente a Stgo 1:23, se halla en la cueva 7 de
Qumran. Ello es de gran importancia, porque indica una fecha
forzosamente anterior al año70d.C.
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