12.176 cursos gratis
8.740.593 alumnos
Facebook Twitter YouTube
Busca cursos gratis:

Bernardo de Claraval y la Orden Templaria

Autor: Agustín Fabra
Curso:
10/10 (3 opiniones) |324 alumnos|Fecha publicación: 10/09/2010
Envía un mensaje al autor

Capítulo 3:

 La actividad pública de Bernardo de Claraval

La actividad pública de Bernardo de Claraval

Debido a su gran capacidad histriónica Bernardo era requerido donde se suscitaba cualquier tipo de situación que pudiera ser perjudicial para la Iglesia. Ello significó que Bernardo tuviera distintas intervenciones públicas en cualquier país europeo. A continuación se detallan algunas de las más importantes intervenciones suyas.

 

1 Organización de la Orden del Temple (1127): En el año 1099 los cruzados recuperaron Jerusalén y los lugares santos de Palestina. Los peregrinos eran atacados y robados en los caminos y algunos caballerosdecidieron prolongar su voto y dedicar su vida a la defensa de los peregrinos. En 1127, Hugo de Payens, fundador de los Templarios, solicitó al Papa Honorio II el reconocimiento de su organización. Recibieron el apoyo del Abad Bernardo, sobrino de uno de los nueve Caballeros fundadores y a la postre quinto Gran Maestre de la Orden, André de Montbard. Así se reunió un Concilio en Troyes para regular su organización.

En el Concilio solicitaron a Bernardo que redactase su regla, que fue sometida a debate y con algunas modificaciones fue aprobada. 

La Regla del Temple fue pues una regla que Bernardo escribió en 1130, el Elogio de la nueva milicia templaria, que asoció a los lugares de la vida de Jesús con infinidad de citas bíblicas. Intentó equiparar la nueva milicia a una milicia divina.

 

2 Intervención en el cisma de Anacleto en defensa de Inocencio II (1139): Fallecido el Papa Honorio II, se produjo una doble elección papal. La mayoría de los cardenales apoyaron al cardenal Pietro Pierleoni, que adoptó el nombre de Anacleto II, mientras que una minoría de cardenales se decantó por Gregorio Papareschi, quien se llamó Inocencio II. La aparición de dos papas provocó el cisma y enfrentó a media cristiandad, que apoyaba a Anacleto II, con la otra media, que defendía a Inocencio II. Este último contaba con el apoyo de Bernardo, que se recorrió Europa desde 1130 a 1137 explicando sus puntos de vista a monarcas, nobles y prelados.

Su intervención fue decisiva en el Concilio de Estampes, convocado por rey francés Luis VI. Así mismo, la influencia de Bernardo favoreció la confirmación de Inocencio II, consiguiendo los apoyos de Enrique I de Inglaterra, el emperador alemán Lotario II, Guillermo de Aquitania, los reyes de Aragón y de Castilla, Alfonso VII, y las repúblicas de Génova y Pisa. Finalmente, Anacleto fue rechazado como papa y fue excomulgado.

 

3 Controversia con Abelardo (1139): Abelardo, uno de los primeros escolásticos, se había iniciado en la dialéctica y mantenía que se debían buscar los fundamentos de la fe con similitudes basadas en la razón humana. Así argumentaba:

Me dispuse a explicar los fundamentos de nuestra fe mediante similitudes basadas en la razón humana. Mis alumnos me pedían razones humanas y filosóficas y me reclamaban aquello que pudiesen entender y no aquello sobre lo que no pudiesen discernir. Decían que no servía de nada pronunciar muchas palabras, si no se hacía con inteligencia; que no se podía creer nada que previamente no se hubiese entendido; y que es ridículo que alguien predique nada que ni él ni sus alumnos no puedan abarcar con el intelecto.

                                                                                                                            Pedro Abelardo (Historia Calamitatum)

 

Estas nuevas ideas de Abelardo fueron rechazadas por los que pensaban de forma tradicional, entre ellos el Abad Bernardo. Así en 1139, Guillermo de Saint-Thierry encontró 19 proposiciones supuestamente heréticas de Abelardo y Bernardo de Claraval las remitió a Roma para que fuesen condenadas. En el sínodo de Sens exigieron a Abelardo retractarse y al no hacerlo, el Papa confirmó al Sínodo de Sens y lo condenó por hereje a perpetuo silencio como docente.

Bernardo en carta a Inocencio II (Contra errores Petri Abaelardi), refutó los supuestos errores de Abelardo, pues consideraba que la fe sólo debe ser aceptada. La opinión de Bernardo, acerca del mal empleo que hacía Abelardo de la razón, se ganó el apoyo de místicos e irracionalistas, que estuvieron de acuerdo con él.

4 Predicación de la Segunda Cruzada (1145): En la Segunda Cruzada Bernardo asumió el papel político más importante de su vida al convertirse en el predicador de la nueva guerra santa. El fracaso de la misma le supuso el declinar de su influencia política.

Cincuenta años antes, durante la Primera Cruzada, se estableció en Palestinaun reino feudal gobernado por nobles franceses. En 1144, los ejércitos del Islam tomaron la ciudad cristiana de Edesa y Jerusalén y Antioquía estaban amenazadas con parecido desastre. Delegaciones de los obispos de Armenia solicitaron ayuda al Papa y el Rey de Francia también envió embajadores. En 1145 Luis VII de Francia propuso la cruzada y pidió a Bernardo que la predicase. Este respondió que sólo el papa le podía encargar esa predicación. El Rey realizó la petición al Papa.

El Bernardo que predicó la Cruzada mostró una personalidad diferente a lo que había sido hasta entonces. Él entendía la vida interior como unión del alma humana con Dios e identificaba la vida interior con la vida de toda la iglesia, de todo el cuerpo místico, siendo su concepción de la cruzada básicamente mística.

Bernardo consideraba que la Iglesia Católica podía llamar a las armas a las naciones cristianas para salvaguardar el orden establecido por Dios. Según él, si Dios juzgaba necesario que los ejércitos defendieran su reino, si el mismo Papa le ordenaba predicar la Cruzada, estaba claro para él que se trataba de una misión divina. Por tanto transmitió a los cristianos que se trataba de una guerra santa, pues así la concebía él.

En un escrito posterior dirigido al Papa así reflexionó sobre la cruzada: Me lo ordenasteis y obedecí. La autoridad del que me mandaba hizo fecunda mi obediencia. Abrí mis labios, hablé y se multiplicaron los cruzados, de suerte que quedaron vacías las ciudades y castillos, y difícilmente se encontraría un hombre por cada siete mujeres.[]

La predicación realizada en Alemania lo fue en contra de la voluntad del Papa y ganó para la causa al emperador Conrado III y a numerosos príncipes. Según Maschke, Bernardo es mucho más fogoso como predicador que como hombre de Estado y, como político de la Iglesia, electriza a los pueblos de Occidente infundiéndoles la sola voluntad de acudir a la Cruzada. Los cruzados fueron derrotados por el Islam, lo que provocó un gran pesimismo en toda la cristiandad. Bernardo de Claraval, quien había sido el principal animador y el que había encendido a los pueblos, fue llamado embaucador y falso profeta.[] El fracaso de la Segunda Cruzada dañó profundamente la confianza en el pontificado y se habló abiertamente de que la fe cristiana había sufrido un duro revés.

Bernardo quedó muy afectado, aunque le consoló en parte el pensar en que por lo menos había sido criticado él y no Dios. Así lo escribió en De Consideratione, dirigido al Papa Eugenio III.

 

Impulsor de la arquitectura cisterciense

Su Apología a Guillermo estableció también los criterios teóricos que luego se emplearían en la construcción de todas las abadías cistercienses. En este escrito, Bernardo criticó duramente la escultura, la pintura, los adornos y las dimensiones excesivas de las Iglesias de los cluniacenses. Partiendo del espíritu cisterciense de pobreza y ascetismo riguroso, llegó a la conclusión de que sus monjes, que habían renunciado a las bondades del mundo, no precisaban de nada de esto para reflexionar en la ley de Dios. La crítica la desplegó sobre dos ejes. En primer lugar, la pobreza voluntaria: las esculturas y adornos eran un gasto inútil; despilfarran el pan de los pobres. En segundo lugar rechazaba también las imágenes porque distraían la atención de los monjes y los apartaban de encontrar a Dios a través de la Escritura. Cuando en 1135 tenían unas 90 abadías y aumentaban a un ritmo de 10 nuevas por año, Bernardo debió pensar que la Orden estaba consolidada y con un crecimiento desmedido, siendo urgente un modelo de abadía que garantizase la uniformidad de la Orden. También debió reflexionar que la Orden no podía seguir con las efímeras construcciones de madera y adobe, precisando monasterios en piedra que sirviesen a las generaciones futuras de monjes.

Ello lo concretó en la construcción en piedra de las dos primeras abadías, Claraval II (a partir de 1135) y Fontenay (comenzada en 1137), que se construyeron de forma simultánea. En las dos intervino de forma decisiva, ya que de Claraval era su Abad y Fontenay era filial suya. Él fue el inspirador de ambas construcciones y de sus soluciones formales. Para él, la arquitectura cisterciense debía reflejar el ascetismo y la pobreza absoluta llevada hasta un desposeimiento total que practicaban a diario y que constituía el espíritu del Císter. Así terminó definiendo una estética de simplificación y desnudez que pretendía transmitir los ideales de la orden: silencio, contemplación, ascetismo y pobreza.

Estas primeras abadías se construyeron en estilo románico borgoñés, que había alcanzado toda su plenitud con la bóveda de cañón apuntada y bóveda de arista. Posteriormente, cuando en 1140 surgió el estilo gótico en la benedictina abadía de Saint Denis, los cistercienses aceptaron rápidamente algunos conceptos del nuevo estilo y empezaron a construir en los dos estilos, siendo frecuentes las abadías donde conviven dependencias románicas y góticas de la misma época. Con el paso del tiempo, el románico se abandonó.

Al prescindir de todo lo superfluo, el estilo cisterciense consiguió unos espacios desnudos, conceptuales y originales que lo hace plenamente identificable.

Influencia en el Papa Eugenio III

Eugenio III era hijo espiritual de Bernardo. Antes de ser elegido Papa, Eugenio estuvo durante diez años en Claraval siendo monje cisterciense, bajo la autoridad espiritual de su Abad Bernardo. Después, durante otros 5 años, fue abad de un monasterio filial de Claraval, el de las Tres Fuentes y por lo tanto, seguía manteniendo esa relación de dependencia espiritual.

 Ya siendo Papa, mantenían frecuente correspondencia entre ellos, pidiéndole Eugenio que le escribiera un tratado sobre las obligaciones de ser Papa. El Abad así lo hizo y escribió el tratado De Consideratione en cinco libros. El primero lo escribió en 1149, el segundo en 1150, el tercero después del desastre de la cruzada en 1152 y los dos últimos a continuación. []Es su tratado más conocido y aunque lo escribió para el Papa Eugenio, en la práctica lo estaba haciendo también para todos los papas posteriores. De hecho se conoce la importancia que muchos papas han dado a este texto.

Bernardo seguía sintiéndose el padre espiritual del papa Eugenio III y así lo manifestó repetidamente en el prólogo de De Consideratione: El amor que os profeso no os considera como Señor, os reconoce por hijo suyo entre las insignias y el esplendor de vuestra excelsa dignidad. Os amé cuando eras pobre, igual os he de amar hecho padre de los pobres y de los ricos. Porque bien os conozco, no por haber sido hecho padre de los pobres dejáis de ser pobre de espíritu. En este escrito Bernardo insiste en la necesidad de la vida interior y de la oración para aquellos que tienen las mayores responsabilidades de la Iglesia. Escribió sobre el peligro de dejarse llevar por los asuntos de Estado y descuidar la oración y las realidades de lo alto. Sobre los poderes del Papa le escribió defendiendo la supremacía del poder espiritual y el derecho de la Iglesia a emplear los ejércitos seglaresSe basaba en las palabras que los apóstoles dijeron a Jesús cuando lo apresaron, recogidas en el Si la espada material no perteneciese a la Iglesia, el Señor no habría replicado “Es bastante” a los apóstoles cuando le dijeron “Aquí hay dos espadas”, sino “Es demasiado”. Por tanto, de la Iglesia son la espada espiritual y la espada material, pero ésta ha de ser manejada para la Iglesia, y aquella, por la Iglesia.

                                                                                                                              De consideratione

También le escribió que el poder del papa no es ilimitado: Yerras si, como creo, piensas que tu poder apostólico es el único instituido por Dios. Dice el apóstol: “No hay poder que no proceda de Dios...Todos han de estar sometidos a las autoridades superiores”. No dice “la autoridad superior”, como si se refiriese a una, sino “las autoridades superiores”, como si se refiriese a varias. Por tanto, tu poder no es el único que procede de Dios, también proceden de “Él”, el poder de los medianos y de los pequeños.    

Estaba convencido de que todos los cargos de la Iglesia procedían directamente de Dios y así lo escribió al Papa: La santa Iglesia romana no es la señora, sino la madre de las iglesias. Vos no sois el señor de los obispos, sino uno de ellos.               

Nuestras novedades en tu e-mail

Escribe tu e-mail:



MailxMail tratará tus datos para realizar acciones promocionales (vía email y/o teléfono).
En la política de privacidad conocerás tu derechos y gestionarás la baja.

Cursos similares a Bernardo de Claraval y la Orden Templaria



  • Vídeo
  • Alumnos
  • Valoración
  • Cursos
1. El origen de las religiones
La religión ha sido uno de los pilares fundamentales de las sociedades, pero es... [07/08/02]
24.292  
2. La Misión del Alma
Cada ser humano es la semilla de un universo en expansión. Somos creados y a su vez... [16/06/04]
11.781  
3. Los planetas en astrología
Los planetas, en astrología, representan tendencias, funciones motivaciones e... [31/01/05]
5.733  

¿Qué es mailxmail.com?|ISSN: 1699-4914|Ayuda
Publicidad|Condiciones legales de mailxmail