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Autosugestión

Autor: J. Isabel Magallanes Sandoval
Curso:
9,17/10 (6 opiniones) |5718 alumnos|Fecha publicación: 10/09/2007
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Capítulo 6:

 La autosugestión fuente de dicha

Influencia perniciosa del pesimismo beneficiosa acción del optimismo 

El pesimismo es la tendencia a exagerar por medio del pensamiento, los males de la vida o mirarla bajo el aspecto sombrío: es una melancolía ó predisposición que deprime el espíritu y hacer todo negro, (enfermedad del alma)
Podemos, por lo tanto, llamar pesimista al que exagera los males de la vida o que se inclina a no ver más que su lado malo.

Es, en cambio, optimismo la opinión o disposición a creer que todo lo que existe es bueno y está perfectamen¬te ordenado, por cualquier razón impenetrable, a pesar de todas las observaciones encaminadas a la conclusión opuesta.
Podremos, por consecuencia llamar optimista al individuo que cree en la supremacía presente o definitiva del bien sobre el mal; al que aguarda siempre las eventualidades más felices y dichosas; a la persona que espera siempre.

Son presa del pesimismo agudo los naturalmente optimistas en sus pensamientos, pero que, a lo mejor, sufren Un ataque de humor negro, debido, generalmente, a la eliminación imperfecta ocasionada por el exceso de alimentación o por la insuficiencia de bebida o por los dos casos reunidos. Estos accesos pueden durar un día a dos y también una semana o acaso hasta diez días, pasados los cuales desaparece la depresión mental tan rápidamente como se presentó y el individuo se torna más alegre y optimista que nunca, aunque en el apogeo de la crisis le sea imposible percibir nada bueno en ninguna parte, viendo tan sólo, por el contrario, el lado malo de las cosas.

Prestando atención especial a la alimentación, a la respiración y particularmente a la bebida, podrá uno alejar de sí esa melancolía pasajera y no temerá que se reproduzca si aprende a visir higiénicamente.
Subdividiremos los pesimismos crónicos en dos clases la correspondiente a los individuos en quienes se ha desarrollado el pesimismo al cabo dé un largo período de debilidad, de enfermedad y la otra: para los individuos que aunque han gozado siempre de excelente salud, fueron pesimistas toda la vida.

Puede hacerse desaparecer el pesimismo consecutivo a un largo período de enfermedad fortificando la salud y empleando sugestiones y: autosugestiones optimistas; por que un pesimista de esta especie se da cuenta de que su actitud mental es anormal, y, como busca incesantemente su remedio para su padecimiento físico, se halla dispuesto a hacer cuanto se le ordene para desarrollar el optimismo.

El pesimismo debido a una costumbre de pensar tan antigua como la vida, es difícil de desterrar, por las dos razones siguientes:
Primera el pesimista, como no ha experimentado jamás los goces del optimismo, no puede darse cuenta de que sus pensamiento difieren de los pensamientos de. las gentes más optimistas que él ni de que esos pensamientos influyen en sus acciones y su conservación, hasta el punto, no tan sólo de apartar de él a sus amigos optimistas, sino también de colocar e en la poco envidiable situación de que se lamenta.

Segunda: Aunque el pesimista reconoce la diferencia entre el pesimismo y el optimismo; y que los estados de espíritu ejercen una acción importante sobre el éxito que se obtiene en la vida, encuentra difícil al principio mantener su espíritu en actitud optimista durante tiempo bastante largo para notar una mejoría sensible, y la naturaleza misma de desarreglo tiende a desanimarlo, para conducirle a otros esfuerzos concienzudas y persistentes.

Desarrollo del optimismo

Pero esas pobres víctimas pueden ser, trastornadas en optimistas muy aceptables, especialmente si un su¬gestionador competente les administra cada día un tratamiento sugestivo, y hasta conocemos a muchos que gracias al empleo persistente de la autosugestión, debieron la salud a sus propios esfuerzos.
El pesimismo es generalmente el egoísmo personificado. En realidad casi se pueden considerar como sinóni¬mos las palabras pesimismo. Y egoísmo, porque no hemos conocido nunca un pesimista que no fuese egoísta, ni una persona egoísta que no mostrase algunas señales de pesimismo de vez en cuando.
El pensamiento se transforma en actos.
Para demostrarla de manera objetiva, basta estudiar la vida ordinaria de un pesimista empedernido; y haciéndolo así, el lector nos dará la razón y se convencerá palpablemente.
El optimismo no cuesta más que el pesimismo; pero. el optimismo nos proporciona una ayuda material; llamando nuestra atención hacia todo lo que es bueno y digno de poseerse en la vida. ¿Por qué, pues, no hemos de hacerle tomar parte en todas nuestras acciones?

Si encontramos obstáculos en el camino dé la vida, dediquémonos valientemente a destruirlos, sostenidos por el optimismo, hasta que lo hayamos conseguido; si nos vemos detenidos por una barrera, al parecer infranqueable ataquémosla gallardamente, tenido la fe de que tarde ó temprano vendrá a tierra nuestro optimismo podrá ser el más seguro medio de atraemos amigos; que estarán dispuestos a ayudarnos cuando necesitemos sus servidos.
A los que deseen, por lo tanto, desarrollar actitudes mentales optimistas, les recomendamos, primeramente que retengan este axioma:

"El pensamiento se transforma en actos"
Estúdiese maduramente esa frase, es decir lo que entraña la misma, y procúrese encontrar su plena significación. ¬
En seguida esfuércense los interesados en desarrollar la generosidad y en ser generosos, no solamente en las cosas pequeñas de la vida, sino también en los pensamientos. 
Hay que estar siempre dispuestos a olvidar un defecto aparente en una persona y creer que dicha persona posee cualidades que contrarrestan ampliamente su imperfección.  La nueva actitud tendrá por resultado, valga la fra¬se, poner el mundo entero a los pies del optimismo.

Recomendamos también el ejemplo continuo de autosugestiones de naturaleza semejante a la que diéramos antes. Las sugestiones deben ser repetidas varias veces cada día, y no maquinalmente sino con una comprensión completa de su más amplio sentido.

Repitiendo, estas autosugestiones con puntualidad, se desarrollará muy pronto la costumbre de pensar con optimismo; desde luego, observando cada vez mejor las leyes de la higiene
A continuación van algunos ejemplos de estas autosugestiones.
"Yo doy a mi organismo los alimentos, la bebida y el aire que le son necesarios. en cantidad y calidad. Eso significa que mi cuerpo y mi cerebro están bien nutridos y, por consecuencia, éste puede funcionar con tanta claridad como el del más optimista de los optimistas"
"Deseo cambiar toda mi manera habitual de pensar y mi actitud mental frente a todas las personas y las cosas. A partir de hoy seré generoso en todos mis actos y pensamientos
Yo veré en todo el lado favorable y buscare solamente: lo que es bueno en las personas y las cosas."
"Mi optimismo me traerá amigos. La resolución que he adoptado de convertirme en optimista, me hace estar ya mas satisfecho de la vida ."
"Soy un optimista en toda la acepción de la palabra y cultivo el optimismo para desarrollar el optimismo."

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