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Curso de autodefensa psíquica

Autor: Gustavo Fernández
Curso:
8,89/10 (44 opiniones) |32129 alumnos|Fecha publicación: 23/06/2006
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Capítulo 37:

 Prácticas de entrenamiento mental II


Sin querer transformar estas lecciones en un monotemático de Control Mental (pues para ello hemos diseñado un curso específico, destinado a transmitir nuestras experiencias con el así llamado Control Mental Oriental), entendemos que, en referencia a lo explicado en la lección anterior, es necesario comprender que la necesidad de manejar a voluntad la producción específica de dos tipos de ondas cerebrales (Alfa y Theta) se convierte en una herramienta imprescindible a la hora de la Autodefensa Psíquica (y, por extensión, también a la hora de conquistar otros logros cotidianos) pero discerniendo claramente lo que puede esperarse de una y de otra. Así, como dijimos, Alfa servirá para meditar -sobre lo que volveremos más adelante- para drenar de nuestro cuerpos y nuestra mente las consecuencias desagradables del estrés, para vaciar nuestra mente de contenidos que perturben la densificación del pensamiento.

Si bien esta es una lección de Autodefensa Psíquica y no de Control Mental Oriental, creo que será interesante para muchos de nuestros lectores extendernos un poco sobre los sistemas de Programación Creativa de Objetivos, la "programación" propiamente dicha de la que nos valemos en nuestra Escuela. Pido perdón, de antemano, a aquellos alumnos para los cuales no sea de interés este tópico, rogándoles disculpen la torpeza de mi insistencia en el particular. Como ya hemos visto en la lección anterior, nuestro concepto de "programación" (queda claro que cuando escribo "nuestro", me estoy refiriendo a los instructores y practicantes del Control Mental Oriental, de ahora en más, el CMO) rompe lanzas con el difundido por el "método Silva" y compartido por muchos otros estilos de Control Mental, si bien es necesario aceptar que muchos de ellos son derivaciones, ora elaboradas, ora improvisadas, de "disidentes" del Silva. La diferencia principal estriba, como vimos, en la forma en que este último entiende a la "programación" y los problemas que, en caso de un aprendizaje o aplicación deficiente, pueda ocasionar. Es lógico entonces que el alumno se pregunte: en consecuencia, ¿cómo se "programa" en CMO?. Sobre ello me he de extender.

En primer lugar, debemos señalar que en CMO cuando nos preparamos para "programar" un objetivo (alcanzar un logro, solucionar un problema) lo hacemos a sabiendas de entender que el conjunto de pasos que describiré a continuación es simplemente una rutina para "densificar el pensamiento". De hecho, podemos afirmar que un practicante consolidado puede llegar a un punto en el cual abandone el proceso de programación que aquí se ha de describir porque -si se retrotraen ustedes a otras lecciones donde hemos explicado el punto- ha alcanzado la condición de generar un "láser mental" con el cual disparar hacia la meta propuesta. Pero, a fuerza de ser sinceros, debemos también decir que suele ocurrir -creo que por un exceso de autoconfianza, sobrevaloración o, en el peor de los casos, una soberbia alejada de los beneficios del mundo espiritual- algunos practicantes desprecian cumplir estos pasos previos, seguros de contar con la "fuerza mental" necesaria. En consecuencia, los resultados suelen ser negativos. Lo mismo ocurre si en lugar de los tres pasos, por comodidad o apuro, el practicante aplica dos, o uno de ellos, cualesquiera que éstos fueren. Como ya dijimos, nadie es buen observador de sí mismo, y se requiere una objetividad y equilibrio emocional particulares -producto necesario de un adecuado y constante practicar del conjunto de TODAS las técnicas de CMO- o la guía de un instructor consciente para discernir con justeza cuándo se está todav ía de "este lado" del "láser mental" o cuándo se puede disponer libremente de él. Todo este comentario apunta a señalar, cuanto menos al lector de estas líneas, que no confíe demasiado en su autoestima a la hora de discernir cuándo está listo para menospreciar los ejercicios programados como este y pasar a enfocar las cosas con la mera voluntad; es preferible persistir en el trabajo de la ejercitación mental más tiempo del necesario que menos. Siempre, en CM -y esto es particularmente cierto en CMO- se peca por defecto, no por exceso.

Habíamos hablado en consecuencia de una rutina, la cual consiste en tres pasos. Estos son:

a) Reducción eidética

b) Cuadro de situación

c) Mapa de visualización creativa.

A continuación los describiré en detalle, adelantando la salvedad que el primer paso se cumple en estado Alfa, el segundo en estado Theta y el cuarto nuevamente en Alfa progresivamente tornándose en Beta. Los dos primeros pasos implican una atención consciente, mientras que en el último, por razones que analizaremos en profundidad enseguida, la parte operativa queda en manos del Inconsciente. Así, lo primero que salta a la vista es que este sistema de programación aúna lo consciente con lo inconsciente, transformándose así en un método holístico de actividad mental subordinada a la Voluntad. Sabiendo cualquiera de nosotros el poder latente en el Inconsciente, es un hecho evidente que toda búsqueda de un objetivo donde ambos aspectos de nuestro psiquismo se hermanan debe depararnos resultados sumamente gratificantes.

En CMO solemos decir que uno de los males del hombre contemporáneo es el "divorcio" existente entre lo que conscientemente se propone y lo que inconscientemente se permite.

Muchos de nuestros "no logros" (no me agrada la palabra "fracaso") provienen del conflicto entre esos aspectos, un verdadero "acto fallido" en la prosecusión de nuestros objetivos.

Digamos que podemos imaginarnos a un enano muy inteligente sentado a caballito sobre un gigante idiota. Mientras el gigante acepte obedecer al enano, éste indicará el camino a seguir. Pero sólo bastará que el gigante subnormal se empecine en desobedecer, que no alcanzarán todos los argumentos y berrinches que el enano inteligente pueda proferir para obligarle a alterar su rumbo. El enano inteligente es nuestro consciente; el gigante bobo, nuestro inconsciente. El primero tiene la estructura lógica, planifica y justifica, pero el segundo es pura energía y fuerza bruta. Y estoy convencido de que cuando a lo largo de la vida mucha gente decide ser bombero y termina siendo marinero, cuando queremos ir "para allá" y terminamos conformándonos con dirigirnos hacia "acullá", las causas no están tanto en lo exterior (no digo que los factores externos no molesten, sino como condicionantes) sino en el conflicto interior ya apuntado. Toda actividad, en consecuencia, que unifique consciente e inconsciente reducirá drásticamente la probabilidad de errores.

De forma tal que pasemos a analizar los tres pasos comentados:

Reducción eidética

Uno de los equívocos generalizados de la gente es atacar directamente el problema en busca de la solución, sin preguntarse si lo que creen que es el problema, lo es realmente. O, dicho de otro modo, cuestionarse si nuestra perspectiva de la situación es hasta ahí la correcta. ¿Recuerdan aquel viejo axioma de la lógica que aprendimos en el colegio, que decía que "si partimos de prejuicios (pre-juicios, o sea, preconceptos) equivocados, aunque  todo el razonamiento que hagamos sea correcto el resultado final necesariamente es falso"?. Bien, algo de esto aplicar íamos aquí: si ataco un problema que no es el problema, si no desguazo las causas primeras de mis obstáculos, aunque acumule técnica sobre técnica sobre técnica de control Mental el resultado final será un mero parche sobre la situación.

De lo que estoy hablando es que, comúnmente, tomamos como origen del problema  lo que es reflejo del problema original. Mediten sobre esto, y permítanme ilustrarles con un ejemplo.

Hace muchos años ya, era yo profesor asociado de un instituto de Control Mental de la ciudad de Buenos Aires. La exigencia de la Dirección -atinada, por cierto- era que los instructores mantuviéramos entrevistas personales con los futuros alumnos para agruparlos en equipos de intereses y perfiles similares. Bien; cierta tarde entrevistaba yo a una simpática señora, que me refería que ella había realizado distintos cursos de Control Mental, los cuales le habían sido sumamente útiles y motivadores, pero que al Gran Problema de su vida no había podido con CM, hasta ahora, corregirlo (les aseguro que en la pronunciación se le notaban las mayúsculas). Como siempre afirmo que prácticamente no hay problema que adecuadamente enfocado con el CM no pueda ser solucionado, le pedí que me explicara cuál era ese "gran" problema. Y me respondió que se trataba de su necesidad de ganar, pronto, mucho dinero. Creo que me sonreí irónicamente, e hice algún comentario en el sentido que, si de eso se trataba, era el gran problema de treinta y cinco millones de argentinos. "Pero, en fin, señora, vamos al origen de la situación: ¿Para qué  necesita usted ganar pronto mucho dinero?".

Y me contó una historia compleja. Ten ía desde hacía mucho tiempo a su mamá muy enferma, y en un plazo de, digamos unos dos meses, tenía que someterla a una dif ícil pero planificada intervención quirúrgica. Si pasaba con bien la operación, tras el alta -y dado el estado psicológico de la mamV tendría que internarla en un residencial geriátrico. Como todos sabemos, los residenciales geríatricos -los buenos residenciales geriátricos- son cualquier cosa menos económicos, y su necesidad de ganar mucho dinero era para poder pagarle a la madre una buena internación. Pero no había caso. Usaba el CM para programar a su jefe para que le diera un aumento de sueldo, buscaba resistir el estrés de toda hora extra posible que pudiera trabajar, pero aun así no alcanzaba las cotas que se había propuesto. Y ven ía, como último manotón de ahogado, a conocer nuestro curso de CM a ver si le daba la solución que no había encontrado hasta entonces.

Le propongo entonces que empezáramos a explorar alternativas a su situación, como llevar a la madre a vivir con ella durante un tiempo (hasta que pudiera acumular el dinero que necesitaba) pero me respondió que no, que la mamá con el marido (de mi futura alumna, se entiende) se llevaban muy mal, que ella a esta altura de su vida quería aunque sea un poco de paz y tranquilidad anímica, que ya demasiado había hecho... y entoces, se me ocurrió meter el dedo en el ventilador, preguntándole: "Señora; ¿qué pasaría si su  mamá se muriera?. ¿Si no pasara con bien la operación?". Y mi interlocutora dio un salto en su asiento y me respondió: "¡¿Eso?!. ¡Sería la solución de mi problema!".

El verdadero problema de esta mujer no era su necesidad de ganar más dinero. El problema era la pésima relación que mantenía con la mamá. Pero, como tantos, tomaba  por origen del problema lo que era reflejo del problema original. Y fue trabajando sobre ello que se solucionó lo otro.

Así que el primer paso deberá ser repensar, rever (ver de nuevo) nuestro problema, nuestro objetivo. ¿Es realmente ese el problema que me aqueja?. ¿Es realmente ese el objetivo que deseo o me fue "impuesto" por el entorno o terceros?. La Reducción Eidética es también útil para desapegarnos afectivamente de los problemas, lo que no significa ser frío e indiferente, sino mantener una sana distancia emocional entre el problema en sí y mi persona.

Los que me conocen personalmente, saben que suelo tener, mitad en broma y mitad en serio, la costumbre de, cuando alguien irrumpe al grito de: "¡Tenemos un problema!", mi respuesta invariablemente es: "No. Vos tendrás un problema. Y se irá con vos". Insisto: no significa cruzarse de brazos frente a las adversidades, no es una actitud más propia del Tao Te Ching de, simplemente, dejar fluir las cosas. Yo también salgo a enfrentar molinos de viento todos los días (no olviden: soy argentino, así que las dificultades son parte del "modus vivendi" de mi bendita tierra). De lo que estoy hablando es de no enredarme emocionalmente, no sufrir los problemas. Ocuparme, en vez de pre-ocuparme. Orientar todas mis energías en la acción, no en los resultados. Ganar o perder no es más importante que el flujo y el reflujo de una ola sobre la playa. Inexorablemente, los ganadores de hoy pueden ser los perdedores de mañana, y viceversa. Sólo importa saber estar flotando, como un corcho, por sobre la marea, y acompañar armoniosamente los movimientos, los vaivenes de la vida. No somos dueños hoy, ni por ello responsables realmente, del futuro, porque aún no ha sido. No somos dueños hoy, ni por ello responsables, del pasado, porque ya ha sido. Dado que no somos dueños de lo que pasó, porque ya fue, ni de lo que pasará, porque aún no ocurre, dado que de lo único que somos responsables es de lo que es, y ese es el presente, y dado que el presente es acción, entonces actúa, y quédate en paz. 

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