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Curso de autodefensa psíquica

Autor: Gustavo Fernández
Curso:
8,89/10 (44 opiniones) |32129 alumnos|Fecha publicación: 23/06/2006
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Capítulo 57:

 El desarrollo del poder individual IV

EL YOGA SEXUAL

El Yoga Sexual, o Tantra Yoga, es una disciplina concebida en la India hace unos tres mil años, que busca la iluminación espiritual a través del dominio de la poderosa energía sexual del individuo, y de esa comunión carnal que es el acto de amor. He aquí una serie de indicaciones y posiciones útiles para alcanzar el éxtasis... por propia experiencia.

El Tantra Yoga tiene, aproximadamente, cinco mil años de desarrollo porque, como todos sabemos, ya en aquel entonces lo hindúes pensaban (y en serio) y hacían el amor (y en serio). Y dado que entonces nacía su poderosa civilización y aumentaba la necesidad de poblar el planeta, decidieron crear un sistema que, sin detrimento de su gimnasia diaria, aumentara las probabilidades de tener prole. Como entonces ya sabían que el orgasmo conjunto incrementa la fertilidad de ambos sexos, fueron muy cuidadosos en lograr este objetivo.

Seriamente hablando, lo que los hindúes habían descubierto era que más allá del esfuerzo físico, el acto sexual desencadena en los protagonistas una increíble energía psicofísica-espiritual. El correcto manejo de esta energía provoca el "despertar" (la activación) de los "chakras", palabra sánscrita que designa a los vórtices de energía que, siguiendo las redes nerviosas, posee el hombre en su interior. Los chakras son algo así como los diales de control del espíritu y la mente y además conectan al hombre con las energías espirituales. Cada tipo de yoga despierta un chakra determinado: el Raja Yoga activa el de la coronilla, el Jnana Yoga el del entrecejo, el Hatha Yoga el del plexo solar, el Bakhti Yoga el esplénico, el Karma Yoga el umbilical y así sucesivamente. El Tantra Yoga, por su parte, es el más efectivo para activar el sacro-coccígeo, donde duerme "kundalini", la "serpiente roja" que simboliza la energía sexual. El despertar de "kundalini" aumenta el vigor para las cotidianas tareas físicas e intelectuales, permite alcanzar el éxtasis sexual en todo coito y favorece la capacidad parapsicológica del practicante. Sólo hay que tener dos precauciones: durante el acto sexual, nuestra mente debe focalizarse en un punto luminoso ubicado tres dedos por sobre la base del pene y, además, debemos evitar la eyaculación el máximo tiempo posible. En este sentido, todos los métodos son válidos: cálculos matemáticos, pensar en lejanos y fríos temas. La idea es que, sin acudir a demasiadas interrupciones, el acto se prolongue unos cincuenta minutos sin eyacular, pasando así por más de un orgasmo femenino.

Todos los que hemos experimentado este sistema cantamos las loas de su eficacia. No sólo por el significado físico en sí, sino también por el significado que encierra para la pareja; la comprensión se da aquí en un nivel más allá de lo f ísico o sentimental: la comunión es espiritual... y ninguna experiencia carnal puede asemejarse a eso.

Respirando lenta y profundamente, muy lenta y muy profundamente debe usted ejecutar, alternativamente, cualquiera de estas posiciones, la mente concentrada en aquél punto luminoso en el bajo vientre, los labios musitando, suavemente, como un largo, muy largo suspiro, la sílaba sagrada "AUM".

Veamos ahora algunas normas para alcanzar el orgasmo tántrico, lo que equivale a decir que daremos una explicación tántrica del amor.

He aquí una práctica virtuosa, un amor táctil a todas luces reflexivo y trascendente. De la noche de los Tiempos la filosofía, antigua como el origen del mundo, llega intacta.

En primer lugar - dice la norma- hay que dejar de hacer el amor "como cerdos". Hay que alcanzar el gran orgasmo espiritual, organizar una ceremonia, ayunar, comer sólo arroz, beber agua, tener una cama confortable, una luz azul y otra roja, crear, en síntesis, un Lugar Sagrado, limpiarse todo el cuerpo con agua.

La noche en que la pareja va a unirse deben untarse con perfumes luego del lavado. De este modo uno mismo consagra el cuerpo que la humanidad le ha dado. Se aprende, al mismo tiempo, a respetar el cuerpo de la Mujer.

Ella debe acostarse de espaldas, con las piernas abiertas. Hay que comenzar a acariciarse recíprocamente, con delicadeza, hasta que se produzca la erección en el hombre y la vagina en la mujer se lubrifique.

Es cuando comienza a acumularse la "energía sexual". La zona erógena que va desde el sexo hasta la región anal, llega al punto de excitabilidad máxima. La sangre palpita en nuestras venas.

Llegado este momento, el hombre debe introducir la mitad de su sexo en el de su compañera. Ambos deben estarse quietos.

Acto seguido los amantes deben buscar una posición confortable e imaginar que ellos son "todos los animales del mundo".

La primera fantasía debe ser aquella en que uno se considera un guijarro; representa el mundo "mineral". Deben seguir quietos, suspendidos en ese instante erótico.

Más tarde, la representación debe imaginarse como un árbol y comienza el movimiento sexual, muy lentamente.

Siguen las comparaciones y ellos deben creerse, sucesivamente, que son moluscos, anémonas de mar, reptil, serpiente, pájaro, gallo y gallina, perro y perra, gato y gata, león y leona. Luego elefantes, toro y vaca. El movimiento de la pareja se hace más fuerte y el juego erótico va despertando el clímax.

Es el momento en que varón y mujer se reconocen como seres humanos, llevando a cabo un largo viaje. Las dos vidas se mezclan con sus recuerdos. Él dice: "Cuando tú eras una niña, yo estaba allí. Y cuando tú sufrías, yo también estaba allí. Estoy en tus primeros recuerdos". Las dos vidas se confunden y penetran. Son ellas las que hacen el amor.

"Ahora hago el amor con la Mujer completa", piensa el hombre. La Mujer es como todas las mujeres, al igual que un gato es todos los gatos. Cuando uno llega a saber esto, la energía ha subido a la cabeza.

La pareja se transforma en una diosa y un dios. Llega el orgasmo. Se absorbe el placer.

Iluminación: el pasado, el futuro, la vida, el mundo de los minerales...

Para el Tantrismo, somos "hijos de la piedra"; la mujer está desde el comienzo, con su deseo de cantar y gritar, que la hizo transformarse en pez, mono, hombre. El Padre es la piedra y el hijo, dios: esto es lo que expresa el Tantrismo. El arte de la vida es la belleza.

Todos los jóvenes deberían practicar el coito tántrico, y no hacerlo "como los cerdos", que son quienes derrochan la energía sexual. O sea, no utilizar el sexo como un fusil.

Y si todo esto a usted le causa gracia, y el sólo pensar en intentar hacerlo lo mueve a risa, es porque usted es el primero en haber sido esquematizado y atrapado por cánones inflexibles. Porque ha perdido la capacidad de abrirse a nuevas sensaciones. Lo que es peor; usted, posiblemente, es de los que creen que el "sexo duro", agresivo, compulsivo, meramente carnal, donde al orgasmo lo sentimos sólo en el bajo abdomen en lugar de experimentarlo con todo el cuerpo, es la única forma posible de hacer el amor.

Aprenda, entonces, a descubrir las delicias del sexo suave, tal como nos lo enseñan los maestros del Tantrismo occidental, como David Ramsdale y Ellen Dorfman, quienes han adaptado las enseñanzas orientales al fárrago de la vida cotidiana.

Después de un día difícil, queremos hacer el amor. Damos vueltas sin encontrar el momento apropiado. ¿Cómo empezarlo?. No tenemos ni idea. Nos estiramos sobre la cama, mirando el cielorraso. Así que hagamos lo siguiente: Ella o él se acuesta a nuestro lado, en la dirección contraria, con sus pies cerca de nuestra cabeza. En esa posición, podemos apoyar nuestra palma sobre su plexo solar y sentir la de ella (o él) sobre el nuestro. Tras cinco minutos de contacto ya estamos tibios, relajados, y comenzamos ambos a reconocer físicamente señales de nuestros deseos. Ha llegado el momento.

Hacemos el amor maravillosamente.

Años atrás, en una situación como ésa, nosotros hubiéramos tratado de forzar una respuesta empujando, luchando, queriendo que pase algo. Hubiéramos pensado, por ejemplo, en estos términos: "Puedo ganar o perder; ésta es mi única oportunidad". Y nos habríamos esforzado por conseguir una erección - traqueteo - orgasmo. En suma, hubiéramos recurrido al método clásico del "sexo duro".

¿Cuál es el sexo duro?. Aquél donde sólo ganamos o perdemos; donde el objetivo es llegar al orgasmo, y la ternura, sinónimo de debilidad. Apretar un botón y obtener placeres breves e intensos (en teoría).

En el sexo duro se acentúan las diferencias tradicionales de ambos géneros: los pechos de la mujer, los músculos en el hombre. Reinan las apariencias: nos "calentamos" o "enfriamos" según la forma en que hablemos o nos movamos. Desde luego, el sexo duro también es divertido. Pero cuando es un modelo único, irreemplazable, termina por no satisfacer.

El sexo suave - cercano a las prácticas tántricas- es la versión opuesta y, por eso mismo, complementaria.

Sus bases son claras y satisfactorias en sí mismas: respiración profunda, relajación completa, permanecer en el contacto con el aquí y ahora, abandono del objetivo del orgasmo, apertura a nuevas experiencias de amor, paz, dicha, comprensión...

Si la próxima vez que hagamos el amor queremos descubrir todo lo que desencadena el sexo suave, comencemos por prestar más atención a la forma en que respiramos. Todavía no tratemos de cambiar nada: sólo observemos. Después de unas pocas sesiones, experimentemos exhalar con un sonido suave, como "ahhh". Luego aspiremos moviendo la pelvis hacia arriba y exhalemos dirigiéndola hacia abajo.

Más adelante podemos probar de respirar al unísono - o alternadamente- con nuestra/o compañera/o. Momentos apropiados para este ejercicio: cuando la excitación es baja o cuando nos estamos aproximando al orgasmo. Los que ya conocen la respiración en Yoga o algunas prácticas similares, tendrán menos dificultades para incorporarla a este acto.

Recordemos cómo fue la última vez que lo hicimos. Estábamos sentados, o tal vez recostados en una posición confortable. Quizás fue al término de una meditación, una clase de yoga o tal vez un rato de lectura apacible. Nos sentíamos livianos, flotantes.

Pensamientos mansos se paseaban tranquilamente por nuestra conciencia.

Estábamos relajados, en un estado de cuerpo y de mente ideal para hacer el amor. Es ya público que el estrés de la vida moderna limita el potencial sexual y que el amor se realiza mejor en vacaciones o tiempo de descanso. Unos veinte minutos de masajes en los pies o en el cuerpo entero - o, mejor, la práctica diaria de una relajación completa- influyen positivamente en el desempeño y la satisfacción sexual. La urgencia que asociamos al acto amoroso proviene de tensiones inconscientes: mediante la respiración profunda y la relajación nos contactamos con esas tensiones y les facilitamos su disolución.

En el sexo suave, tocar es algo que hacemos porque literalmente se nos da la gana, sin ningún propósito ajeno.

Al concentrarnos en el cambiante caleidoscopio de las sensaciones táctiles, "bajamos" de nuestras conciencias y nos ubicamos en el aquí y ahora de la relación. Dar y recibir caricias, con ojos cerrados o abiertos, es un milagro capaz de expandir el éxtasis y la intimidad a alturas sublimes.

Como práctica, tratemos de reconocer las sensaciones táctiles que ocurren durante otros momentos; por ejemplo, al levantar el tubo del teléfono sintamos el roce del plástico contra la oreja. Descubramos la riqueza de la textura de una tela, de un mueble de madera, de un alimento, exploremos el mundo con nuestros dedos, con nuestras palmas, rostro y con el cuerpo entero. Un laboratorio de enriquecimiento sensorial, en pareja o individualmente, puede ayudarnos en esta exploración. Estas experiencias despertarán nuevas conexiones neurológicas y profundizarán nuestra capacidad de respuesta sexual.

No se trata de recomendar que abandonemos para siempre el orgasmo tradicional, simplemente que lo abandonemos como objetivo. Si durante el acto de amor tenemos dificultades para alcanzar el orgasmo, la recomendación puede no parecer muy útil. Es tan fácil enredarse en la necesidad de tener un orgasmo que bloqueamos nuestras reacciones naturales. Probemos desligarnos de la idea de "llegar al orgasmo" y veamos qué pasa, manteniendo la atención en el goce de los sucesivos aquí y ahora. Así, abriremos la posibilidad de que ocurra algo nuevo que nos sorprenda.

Abrirnos no es sólo una actitud mental o física. El cuerpo y la mente se abren y se cierran juntos. Abrirnos a nuevas posibilidades es algo que ocurre tanto en la carne como en la conciencia. ¿Qué ideas sobre la sexualidad nos gobiernan sin que nos demos cuenta?. Más allá de lo que nos hayan dicho sobre el tema autoridades, padres o amigos, nuestro potencial personal para el amor no tiene límites. Es tan extraordinario que ni siquiera mis palabras podr ían expresar su experiencia.

La propuesta es simple: aprender cómo hacer más con menos. ¿Cómo dejar que la técnica sexual se transforme en arte erótico?. Mediante la práctica del sexo suave exaltamos la condición de la "no - conciencia" en el momento de hacer el amor.

Pensamiento y ego se disuelven en el vacío. Todo es apertura y desapego. Estamos en el presente con tanta intensidad que ya no hay residuos del "duro".

Nada nuevo. Simplemente, dejarnos ser.

TANTRISMO

¿Es el culto del Tantra, tal como sostienen sus críticos, simplemente una excusa para ciertos excesos sexuales?. ¿O son sus ritos, tal como afirman quienes los practican, la clave de la salvación final del espíritu?.

El Universo entero se halla en perfecto equilibrio; sus dos polos primarios están equilibrados, con toda precisión, como un dios y una diosa acoplados en una unión divina e íntima. Así pues, la meta espiritual más alta es llegar a obtener una resonancia con este estado insuperable a través de los ritos sexuales.

Todo esto dicen los seguidores del Tantra, culto que se originó en el antiguo Oriente y que ha ganado popularidad entre los teósofos y místicos occidentales desde, por lo menos, finales del siglo XIX. Este culto sigue su expansión - en muchos casos secretamente- en la sociedad contemporánea.

A quien desconozca este culto, tales ritos pueden parecerle una simple tolerancia ante una actividad sexual promiscua y obscena. Es más, los rituales pueden dar aparentemente una sensación de depravación y de magia negra. Sin embargo, en su sentido más puro, el tantrismo no es nada de eso. "Tantra" es una voz sánscrita que significa "urdimbre".

Representa un conglomerado de enseñanza escrita - la urdimbre- a través del cual quedan enhebradas la práctica y preparación física y moral suplementarias - la trama- necesarias para la adquisición de la experiencia personal y directa de Dios, los dioses, la Esencia Universal y lo Último, sea cual fuere la forma escogida por quien busca la sabiduría y la salvación para enfrentarse a esta temible meta.

De hecho, los aspectos sexualmente explícitos, eróticos y, para algunos, repugnantes de los ritos tántricos comprenden sólo un pequeño porcentaje de la integridad de los textos escritos. Con todo, es probable que, efectivamente, sean dichas prácticas y los poderes que supuestamente confieren el factor más importante de la atracción de los occidentales hacia este culto.

El tantrismo ha sido casi siempre practicado en secreto. Y, pese al aumento de la permisividad sexual verificada en la segunda mitad del siglo XX, todav ía constituye un culto secreto. Aunque los textos más antiguos daten sólo de finales del siglo X, se dice que hubo muchos otros más antiguos, destruidos por sucesivos invasores del valle del Indo y por hindúes ortodoxos que trataron de acabar con el Tantra. Bibliotecas de escritos tántricos fueron incendiadas, monasterios de este culto fueron arrasados y sus sacerdotes ejecutados, por lo cual maestros y seguidores procuraron esconderse. Por otra parte, el Tantra cuenta, aparte de las prácticas sexuales, con muchos elementos que ofendían a los perseguidores y que horrorizan a los críticos moderos.

En la filosofía tántrica, los dos dioses mayores, que personifican los dos polos equilibrados del cosmos, son Shiva y su consorte Shakti. Pero es ésta la más importante de los dos, puesto que viene a ser la fuerza primaria, creativa y activa, la Diosa Madre, Gran Madre o Gran Diosa. Los tántricos no poseen ningún sistema de castas: consideran a las mujeres totalmente iguales a los hombres y, en numerosos ritos, conciben a la mujer como el vehículo físico de la propia diosa Shakti.

La variedad de temas que aborda el tantrismo es tan amplia, que cubre casi todas las áreas de la filosofía ocultista. Incluyen la creación y la destrucción última del mundo, un panteón entero de sus deidades y su significado y simbolismo internos, yoga y meditación, el viaje astral y la conciencia sublimada, la longevidad prolongada y, desde luego, los ritos sexuales, a través de los cuales se pretende obtener un enorme poder y discernimiento.

Más de un comentarista ha apuntado que los "grimorios" medievales, los rituales de la magia occidental y los hechizos parecen proceder del tantrismo oriental, aunque hayan sido revestidos con elementos occidentales. Hacen falta largos y difíciles períodos de preparación y ejercicio para alcanzar algo, según el sistema tántrico. Existen complejos ejercicios de respiración, gestos y posturas ideados para obtener el control de la temperatura corporal, la velocidad del pulso y otras funciones corporales automáticas. Se llevan a cabo intensos y profundos ejercicios mentales, calculados para llegar a un control verdadero y total de la voluntad.

Los adeptos más avanzados son finalmente elevados mental, corporal y espiritualmente para armonizar su más alta esencia interior con la quintaesencia del Espíritu Universal. En principio, esto sería una meta de carácter religioso, pero muchos insisten en que el Tantra no es una verdadera religión.

Los textos que describen las técnicas del Tantra se expresan mediante un simbolismo enormemente alegórico y críptico, ideado para ocultar el significado interno. Las secciones que tratan la alquimia espiritual, por ejemplo, no parecen describir a primera vista nada más que el esfuerzo f ísico gastado en el intento de transmutar los metales básicos en oro.

Sin embargo, lo que pretenden es una aplicación interior del mismo.

El Shakti-Yoga es la clave de dicho proceso alquímico, y sus ejercicios están basados en el concepto de los chakras o padmas ("lotos"). El principio activo femenino, la propia diosa Shakti, yace latente en el chakra más bajo, muladhara. Está simbolizada por kundalini, la roja serpiente durmiente "kundala significa literalmente "enrollado"- y espera a ser despertado y reunido con Shiva, el macho, principio pasivo. Éste habita en el chakra superior, sahasrara - "el loto de los mil pétalos"- ubicado en el tope de la cabeza, en la coronilla, por ello también conocido como "chakra coronario" (es por la coronilla que recibe ese nombre; no porque tenga nada que ver con el corazón- . La manera de reunir estas deidades, dicen los tántricos, consiste en despertar a Shakti y hacer que ascienda gradualmente a través de los cinco chakras intermedios. Éstos son: avadishthana, umbilical o sobre la zona genital; manipura o "del bazo" o esplénico, tres dedos por arriba del ombligo; anahata o cardíaco, a la altura del corazón; akhasa o laríngeo, en la garganta; y ajna o del entrecejo. Este último es el llamado "tercer ojo", el preferido de místicos orientales y occidentales por ser un órgano parafísico de visión oculta.

Cuando Kundalini ha alcanzado el séptimo chakra, Shakti y Shiva quedan unidos. El adepto que lo consigue queda entonces perfectamente armonizado con el propio Universo; ello sitúa al iluminado en una posición superior a la del resto de la humanidad "no despierta", confiriéndole de hecho el más alto orden de sabiduría y poder. Pasa a ser, en realidad, un segmento del propio Cosmos, y por tanto capaz de manipular a voluntad dicha parte del Cosmos. Se trata de un caso de salvación a través del sexo. Sin embargo, existen muchas trampas en este largo, complejo y arduo proceso de iluminación tántrica: si no son salvadas correctamente con la ayuda de un maestro bien informado, encierran grandes peligros. Se dice que si la fuerza de kundalini - que es como un tipo de fuego oculto- se descontrola, el adepto puede volverse loco o encontrar la muerte.

Otro de los riesgos que entraña este camino es que los aspirantes pueden ser desviados por deseos mundanos, nacidos de sus debilidades y alentados por alguno de sus logros. El deseo de riqueza, de longevidad, de poder sobre los demás, por mencionar sólo algunos, pueden seducirlos y alejarlos de la última meta de unión divina. Los propios ritos sexuales, si no son llevados a cabo en el espíritu de disciplina que requieren, pueden obsesionar al practicante hasta el colapso mental y corporal.

Estos ritos - blanco de las críticas más severas- incluyen desnudez, sexo en grupo, incesto y adulterio. Pero, aunque se haya descrito el tantrismo como un culto de éxtasis, lo principal no es el mero éxtasis físico, sensual. Los ritos tántricos están deliberadamente ideados para llevar a cabo una selección arbitraria de la pareja: no se pone ningún énfasis en la juventud, belleza o atracción mutua.

En los niveles más elevados, se habla incluso de relaciones sexuales con diosas, fuerzas de la naturaleza y demonios femeninos. Un testimonio al respecto es el de Stephen Jenkins, profesor de Historia Inglesa que fue iniciado en Mongolia en el rito sexual tántrico. En su libro El país desconocido (1977), Jenkins explica que existen dos estados en el tantrismo avanzado: uno en el cual el miembro femenino de la pareja es un ser humano, y otra en la que es "un ser totalmente de otro orden". La última, dice, puede adoptar la forma de un "caminante del cielo" - espíritu de los cuales se dice que frecuentan la India occidental- o incluso de la misma Gran Diosa Shakti: "En el nivel más alto de este método, la experiencia no puede distinguirse de la copulación humana normal en su aspecto más intenso y refinado. No pretendo saber cómo funciona esto: sólo puedo atestiguar que funciona".

Debe apuntarse aquí que existen dos escuelas diferentes de ritos sexuales, conocidas como "camino de derecha" y "camino de izquierda". Se piensa que muchos de los cultos que florecen actualmente en Occidente - aunque de forma secreta- se adhieren al camino de izquierda. En el tantrismo, esto significa simplemente que en los ritos que requieren actividad sexual, las mujeres se sientan a la izquierda de su pareja en el momento en que el rito comienza. En el camino de derecha, los ritos sexuales son puramente simbólicos.

Francis King, historiador de la magia ritual, escribió en Sexo, magia y perversión (1971) que fue Edgard Sellon (1818-1886), quien introdujo el tantrismo en Gran Bretaña, pese a que algunos estudiosos ingleses y franceses habían mostrado ya interés por la religión hindú del sexo durante el siglo XVIII. Sellon - soldado, maestro de esgrima y pornógrafo- tuvo contacto con los ritos sexuales tántricos en la India, y sus Anotaciones sobre las escrituras sagradas de los hindúes aparecieron en 1865.

En los Estados Unidos, posiblemente la primera persona que estudió y practicó una forma de magia sexual relacionada con el tantrismo fue Paschal Beverley Randolph (1825-1871). Fundó varios grupos secretos, uno de los cuales se cree que obrevive en Francia hoy en día. Como en el caso de algunos practicantes bengalíes del Tantra, Randolph utilizaba drogas alucinógenas en sus ritos, con el fin de obtener más altos niveles de conciencia.

Otro culto con implicaciones tántricas diferentes nació en Nueva York hacia 1919 bajo el nombre de "Brae Burn Club". Estaba encabezado por Pierre Bernard, el cual se hizo llamar "Oom el Omnipotente", y su esposa, una tal "mademoiselle de Vries", bailarina de revista a quien él había adoctrinado en danza oriental y en el tantrismo. Mademoiselle de Vries fue también promotora de un "sistema de salud del tantrismo", con el que obtuvo un gran éxito entre la alta sociedad. Entre sus seguidores figuraba una tal Vanderbilt, cuya familia era una de las más ricas del país. Fue ella quien permitió a los Bernard comprar una mansión e instalarse en Nyack, Nueva York.

El santuario interno de esta asociación era la "Orden secreta de los tántricos", cuyos miembros llegaron a considerar a Bernard como un hombre-dios. Bernard y su esposa pretendían "enseñar a los hombres y mujeres a amar, y hacer que las mujeres se sintiesen como reinas", claro eco de la creencia tántrica acerca de la superioridad de Shakti. De hecho, un aforismo tántrico dice: "Shiva sin Shakti es un cuerpo sin vida".

Otros grupos ocultos habían adoptado ya algo de la magia del sexo relacionado con el Tantra. A finales del siglo XIX, Karl Kellner, rico industrial alemán, había fundado una orden secreta basada en la magia del sexo, que, según decía, había prendido en sus viajes por Oriente. Este grupo pasó a ser la Ordo Templi Orientis (OTO), que se extendió por Europa y parte de Escandinavia. Alesteir Crowley se convirtió en el líder de la OTO británica en 1922, pero se apartó de las ideas tántricas e introdujo elementos como la "masturbación mágica" y la homosexualidad, y añadió grados de su propia invención.

Utilizó también la magia sexual a favor de intereses temporales, lo cual no correspondía a las enseñanzas tántricas. No obstante, la OTO no murió, y todav ía existen muchas ramas en los Estados Unidos y en Europa.

El sexo, ¿panacea de la larga vida?

Existen muchas ramas supervivientes de la OTO que presentan claros v ínculos con el Tantra en cuanto a la práctica de ritos sexuales. También hay muchas personas que pretenden ser sus líderes: en Gran Bretaña, por ejemplo, Kenneth Grant - cuyas enseñanzas seguiremos- es quien tiene mayor derecho a tal título.

Aunque muchos escritos occidentales sobre el Tantra son algo vagos en cuanto a sus misterios interiores, las obras de Grant consiguen en cierta manera revelar y analizar el sistema. En sus libros Grant desvela algunos de los secretos que subyacen al simbolismo del tantrismo menos ortodoxo que se practica en Occidente. Los centros corporales del Shakti-Yoga eran conocidos, recordemos, como "lotos". Admitiendo, según la usanza tántrica, que el loto simboliza los órganos genitales femeninos, siendo el loto la flor mística sagrada de Oriente, Grant interpreta que esta flor "recoge todas las esencias, estrellas o kalas del cuerpo humano y las transporta a través de las partes pudendas a la hoja sagrada que está pronta a recubrirlas". Estas secreciones son recogidas para ser utilizadas en los diversos ritos mágicos y para la consagración de talismanes. En su interpretación esotérica del ritual y de la práctica tántricos, Grant cita un "comentario iniciado de un tantra sagrado":

"Lo que no se sabe generalmente es que estas secreciones no son meras excreciones, sino valiosos fluidos que contienen en sí mismos las secreciones de las glándulas endocrinas en forma mucho más pura, y mejor para su uso humano, que los extractos de las glándulas y los productos de glándula desecada de la organoterapia actual... Las secreciones de las mujeres están hechas en el laboratorio de la Deidad, el templo de la Madre, y suministran lo necesario para el ser humano".

"De los tres tipos de fluidos, la orina es el último y el más débil; después viene el rajas o secreción menstrual; bindhu, el último, es una secreción desconocida hasta ahora por los occidentales y sólo se puede obtener a través del Shakta-Tantra y sus análogos en Mongolia, el Tibet, China, Perú, México y otros sitios; un fluido que bisexualiza y rejuvenece extraordinariamente.

El comentarista continúa diciendo que en el sistema tántrico oriental se utilizan al menos dieciséis tipos diferentes de fluidos corporales, siendo el que hace el número 16, sadhakya kala (también llamado "rayo de la Luna") el más secreto. Para dar mayor credibilidad a sus aseveraciones, Grant cita a Havelock Ellis, pionero de la sexología. En su libro Estudios de psicología sexual, Ellis dice que sólo catorce de las secreciones corporales conocidas en el tantrismo son reconocidas por la ciencia occidental.

Sin embargo, Grant no revela en sus obras el medio exacto de obtención y aplicación de las diversas "esencias" y tampoco especifica cuáles son los resultados concretos de sus supuestos efectos. Pero existen serios indicios de que, de alguna manera, pueden retardar el proceso de envejecimiento o incluso detenerlo.

Un grupo estrictamente secreto que parece haber obtenido cierto éxito con su técnica es conocido como Culto a Príapo y Ayana, que funciona en algunos países de Europa y América. La secta lleva el nombre de dos antiguos dioses: Príapo fue un dios itifálico venerado por los antiguos romanos, etruscos y griegos debido a su gran fertilidad. Como acosó y abusó sexualmente de las v írgenes vestales consagradas a Zeus, éste lo castigó con una erección permanente, y dolorosa, de su pene. "Priapismo", en consecuencia, se llama en la medicina moderna a quienes padecen de erecciones de ese tipo. Su consorte, Ayana, tenía tres senos. Se la consideraba como sumisa a él.

Según el escritor, mercader y viajero romano Lucio Marcelo, los seguidores del culto entregaban a sus hijas al templo de Ayana para que fueran instruidas como sacerdotisas.

Como compensación, eran admitidos en el sancta sanctorum donde se les daban a conocer poderes mágicos, incluido el secreto de la eterna juventud.

Con el advenimiento del Cristianismo y la persecución de las religiones paganas, la secta tuvo que ocultarse, y ha permanecido secreta desde entonces. Al igual que los tántricos, los seguidores de Ayana practican el sexo promiscuo, el incesto y otras formas de ritos sexuales considerados moralmente degradantes por la sociedad contemporánea.

Pero pese a la persecución que han sufrido sus adheridos, el culto ha sobrevivido, e incluso se ha extendido.

Una de las razones por las cuales el culto puede permanecer secreto es el haber prescindido de reuniones masivas regulares. Las aspirantes a sacerdotisas son adoctrinadas, generalmente, de manera individual o en reducidos grupos de dos o tres por la sacerdotisa con la que residen. El sancta sanctorum de las distintas ramas de la secta se reúne sólo dos veces al año, y siempre en distinto lugar.

La supervivencia del culto en tiempos contemporáneos fue descubierta a finales de los años cincuenta por un ocultista norteamericano, James Mc Nally. Pero el descubrimiento de Mc Nally fue casual y, siendo como era un buen cristiano, se horrorizó con lo que vio.

En consecuencia, fue poco lo que reveló en torno al culto y sus actividades. Otro investigador, Justin C. Tanner, recogió alguna información adicional. Descubrió que existían tres templos de la secta en Estados Unidos, uno en Dinamarca, uno en Inglaterra y posiblemente en otros países.

Otro investigador, Arnold Weech, se ganó la confianza del círculo británico y en 1978 publicó un panfleto sobre sus consideraciones sobre el Culto a Ayana. Escribió que no creía que el culto tuviera poderes mayores que los que se atribuían otros grupos ocultistas.

Weech confirmó, sin embargo, que el grupo parecía poseer algunos poderes para detener el proceso de envejecimiento. En su opinión, podían añadir veinte o cuarenta años a la esperanza de vida normal, conservando una apariencia mucho más joven. Cuando vio por primera vez lo que más tarde aceptó como prueba de retraso del envejecimiento, Weech no podía creerlo. Conoció una chica que aparentaba unos dieciocho años de edad, y "sólo después de ver a su hija y su nieta - que no tenían este poder- empecé a pensar que tales poderes existían".

Más tarde, Weech conoció a otro miembro del culto, un hombre que aparentaba tener sobre los treinta y cinco años, "y por pura casualidad pude verificar su afirmación de que había nacido antes del cambio de siglo". El hombre mencionó que durante la primera guerra mundial había servido en el buque Iron Duke. Weech conocía a una persona de su pueblo natal que había sido oficial en el mismo barco durante la misma época, y arregló un encuentro entre ambos, con la condición de que el oficial prometiera no mencionar el encuentro a nadie.

"A los pocos minutos de haber comenzado la entrevista, era ya evidente que no cabía duda alguna. Pasaron casi cinco horas hablando de los viejos tiempos. El argumento decisivo surgió cuando nuestro huésped enseñó una colección de fotografías. En una aparecía una dotación de cañón delante de una tortea y allí, sonriendo a la cámara, con apariencia sólo un poco más joven, estaba el miembro de la secta".

Como resultado de sus investigaciones, Weech llegó a la conclusión de que los iniciados tenían el poder de detener el proceso de envejecimiento, además de "la habilidad de alterar o cambiar ciertas características físicas y desarrollar poderes mentales en muy alto grado, así como otro poder que he prometido no revelar".

Este poder secreto serviría para asegurar que todos los miembros permanezcan absolutamente sumisos a la secta, y no revelen su existencia o secretos a nadie. Según Weech, el culto de Ayana no exige cuota alguna, ni acepta donaciones voluntarias. Es más, no busca nuevos miembros de manera activa, y se niega a satisfacer a los curiosos.

Los aspirantes deben permitir que su vida sea objeto de cuidadosa investigación, y si alguno de los detalles que habían proporcionado resulta ser falso, son rechazados. A aquellos que son admitidos se les asigna un mentor, que constituirá su único contacto con la secta hasta que termine el período de preparación. Entonces al candidato se le da la  posibilidad de ingresar de por vida o, por el contrario, de abandonar.

Los Superiores de la secta tienen un control completo, y cualquier miembro que les ofenda deberá afrontar severas penas, incluido el castigo corporal.

Weech observa en su monografía que ninguno de los miembros con los que entró en contacto tenía nada que lamentar. Un joven casado le contó: A veces tenemos literalmente que humillarnos. Nuestro superior particular tiene un poder total sobre nosotros, y puede utilizarlo como le plazca; nosotros sólo podemos obedecer. Si desea a mi esposa, la toma y yo no tengo nada que decir. Algunas de las ceremonias despojan a la persona de toda dignidad humana, y con todo no tenemos nada que lamentar. La disminución del ego personal es un precio irrisorio frente a los impagables poderes que dominamos ahora".

En un intento de investigar el culto más profundamente, el autor de este artículo contactó con Magdalene Graham, redactora de la revista Occult World que había publicado originariamente el escrito de Weech. Ella declaró: "Por desgracia, el culto de Príapo y Ayana actúa últimamente en absoluto secreto, y ha cortado todos los lazos con otras organizaciones". Al preguntarle si creía que el culto usaba métodos tántricos para lograr el retraso del envejecimiento, contestó: "Considero extremadamente improbable que la secta emplee métodos orientales, ya que ellos tenían serias reservas frente al misticismo oriental. Reconocían que utilizaban magia sexual, pero de algunas insinuaciones deliberadamente vagas se desprende que esta magia tomaba formas inusuales, y probablemente consistía en actos que incluso en estos tiempos de permisividad siguen siendo ilegales".

Durante una época, un grupo ocultista conocido como Sociedad del Tercer Ojo comenzó a preparar un curso por correspondencia que inclu ía una lección sobre el culto de Ayana, pero la secta exigió posteriormente su supresión. Magdalene Graham, que intervino en el proyecto, observó: "Mi contacto personal con la realidad del grupo fue, por descontado, por medio de la Sociedad del Tercer Ojo, cuando estábamos preparando la lección para el curso, y siento no poder dar detalles sobre ello, excepto decir que exigimos pruebas antes de atestiguar sus poderes".

Está claro que existen grupos en Europa y América que practican actualmente la magia sexual, la cual dota a los iniciados de poderes ocultos. Aunque ellos niegan haber tomado el tantrismo como fuente, es casi seguro que el antiguo culto de Tantra, basado en la simbólica unión del dios Shiva y su consorte Shakti, representó un decisivo impulso inicial para este tipo de prácticas y creencias.

Alquimia china: sexo y simbolismo

La alquimia interna taoísta presenta una extraordinaria semejanza con las creencias básicas del Tantra, que pasa por ser la religión más antigua de Oriente. El meditador tántrico empieza imaginando a la columna central interna de su espinazo, el shushunna, como eje del Cosmos. Luego, visualiza a Kundalini durmiendo en el chakra más bajo, enroscada alrededor de un falo interno (lingam) cuya punta está en su boca. A través de ejercicios respiratorios, Kundalini se despierta, se endereza y se introduce por la parte inferior del "shushunna". El resultado final es que Kundalini ascenderá definitivamente hasta la cima del cráneo, donde tendrá lugar una unión sexual trascendental.

Las posturas que despiertan a Kundalini son con frecuencia, como hemos visto, sexuales, e incluso el asceta puede imaginar la figura de una mujer ideal mientras Kundalini asciende.

Al yogui tántrico se le atribuyen muchas habilidades, una de las cuales es la transmutación de metales vulgares en oro: incluso su orina y sus excrementos pueden causar transmutaciones.

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