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Autoayuda. Meditación con el sitar

Autor: Jordi Mas i Manjon Ph.D
Curso:
10/10 (2 opiniones) |779 alumnos|Fecha publicaciýn: 25/08/2009
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Capýtulo 5:

 Duda, codicia, torpeza, agitación, y cólera. Obstáculos (2/2)

Cualquier suceso provoca un nuevo pensamiento, ocupando el lugar del anterior, así un instante después de otro, un día tras otro, año tras año. Es un obstáculo, que enloquece, el que lo vivencia, se mueve como una pequeña embarcación en medio de una tormenta, al pairo, a merced de las olas que lo portan de un lado a otro.

No obstante, es producto causal de un proceso de la mente, enloquecido por lo externo, porque la causalidad se fundamenta en lo externo, todo lo que acontece en este obstáculo proviene del exterior, el ser humano que vivencia este obstáculo es como un mono enloquecido, todo le atrae, todo lo quiere probar, todo lo quiere aprender, pero nada le satisface, nada lo aquieta.

Produce la incapacidad de aprehensión, porque el tiempo transcurre subjetivamente mucho más rápido, en el psiquísmo todo acontece sin calma, la prisa por acabar cualquier tarea, la ausencia de quietud al escuchar al otro, todo ello es una agotadora actividad conductora de un dispar comportamiento portador de una inquietud imposible de calmar.

Es habitual observar como el individuo busca respuestas de la necesidad interna, pero la cuerda del sitar está floja y el sonido es distendido, no puede afinar el sonido, la agitación es una ebullición constante de emociones contradictorias y variables que le pulsan a comportamientos discordantes.

La agitación es una ausencia de armonía, como una orquesta en la que el director hubiera confundido múltiples partituras, dirigiendo sin ton ni son a los maestros músicos.

El Ser sintiente, tiene todas las facultades para poder expresar todas las buenas cualidades, no obstante este obstáculo le impide el poder dirigirlas de modo coherente.

La causalidad tiene un efecto, la raíz de esta causalidad, es la excesiva importancia de lo externo en la naturaleza subjetiva del ser que lo mal vivencia, un efecto dispersado de las buenas cualidades, un efecto con un elevado grado de sufrimiento subjetivo.

¿Cómo se puede superar este obstáculo?, pregunté al río Sagrado.

El modo es dirigir la atención hacia dentro, hacia lo más íntimo de nosotros, donde radica la importancia real de lo que nos acontece, porque la importancia de lo externo es producida por lo subjetivo nuestro, el reconocimiento consciente de ello, es el primer paso para superar el obstáculo, pero no será el único, pues deberá asentarse la búsqueda interna, pero no una búsqueda agitada, pues si fuese de ese modo, solamente habríamos cambiado de escenario, pero la situación sería la misma.

La búsqueda interna debe ser desde la posición del Ser como testigo, una posición en la que los pensamientos cesen y con ellos la agitación producto de una excesiva influencia del mundo objetivo.

El mundo objetivo, el de las ideas y creaciones mentales, pueden ser beneficiosas o perjudiciales, ello dependerá exclusivamente de la subjetividad del vivenciador de la experiencia.

Es en la infancia, cuando los padres, educadores o tutores de los menores, deben ser cuidadosos en la evitación de este obstáculo que se afianza con firmeza y cuando es alcanzada la edad adulta, se manifiesta en toda su fuerza obstaculizadora, hay fuerzas psíquicas sanadoras, hay fuerzas subjetivas que enferman, la cuerda del sitar debe estar afinada, en el término medio, sin tensión, sin distensión, el término medio.

Hace 2.500 años, se conocía la hiperactividad, la falta de atención, la ansiedad, con una designación diferente, el obstáculo de la agitación, el Honorable del Mundo, ofreció, la medicación adecuada, la meditación, como el medio para acceder a la subjetividad en toda su integridad, para poder sanar en la totalidad, y así queda constatado, más difícil es en la edad adulta, en la que las creencias están consolidadas, modificar los patrones de conducta, precisa de la consciencia, de que la conducta no es el Ser, al igual que la persona no es el individuo, y el inviduo no es la invidualidad.

¡Dime río Sagrado! desde el corazón te pido que me expliques ¿cuál es el obstáculo de la cólera?, y el Sagrado Ganga, el río, respondió desde la compasión compartida del Tú.

La sobrevaloración de nuestros pensamientos y sentimientos junto con el miedo, hace que se manifieste desde la subjetividad este obstáculo de la cólera, impedidor del entendimiento.

En lo subjetivo se inventa la importancia de lo personal, con una sobrevaloración ante las preferencias de los demás, el rechazo la indiferencia precedentes dejan paso a la cólera enfatizada en la imposición de las sobrevaloradas convicciones del que las vivencia.

Obstáculo de elevado grado de sufrimiento, porque el que subjetivamente lo vivencia, cuando la expresión de esta negativa vivencia acaba, percibe en su subjetividad lo innecesario e irreparablemente dañina expresión de sus pensamientos, deseos y sentimientos, pisando con la fuerza descontrolada de un elefante enloquecido.

Este obstáculo impide escuchar cualquier expresión de otro ser humano, negativizando cualquier nuevo pensamiento, sentimiento que pueda aportar el otro.

Se manifiesta físicamente, la expresión de la faz se congestiona, la voz pierde melodía para dejar paso a un bramido más propio de una fiera que de un Ser sintiente. Este obstáculo, su manifestación más visible es la proyección hacia el otro, de la fiera que aguarda furtivamente dentro de nuestra subjetividad.

En el adulto, impide una relación amorosa con el entorno familiar, y la historia personal de quien vivencia este obstáculo, es una causa constante de impedimentos para acceder a lo esencial, a lo más profundo del Ser.

En la historia social, está pleno de muestras de personas que vivenciando este obstáculo cometieron actos irreflexivos, porque este es otro de los subproductos de ello, pulsa a cometer acciones irreflexivas, la sobrevaloración de las opiniones, sentimientos personales crean nuevos pensamientos limitadores que impiden la aceptación de lo que los demás pueden aportar.

En la infancia, este obstáculo impide la correcta relación con los demás, con la familia, con los otros niños, convirtiendo la infancia en una lucha constante, y reafirmandose en su sobrevaloración personal, ello es de una gran gravedad, porque limita las posibilidades con todo el enorme caudal personal subjetivo que se desarrolle en su integridad.

En la vejez, ya con toda la vida como soporte a la vivencia personal, está el obstáculo reafirmado, afianzado con la intensidad de toda la experiencia vital, en esta etapa vital de la historia personal, se manifiesta de modo constante e indiscriminadamente con todo el entorno familiar o amistoso, vivenciando subjetivamente una experiencia de lo más ingrata.

Es habitual oír, lo coléricos que se muestran algunos ancianos, ello es una ausencia de una subjetiva compresividad de su experiencia personal.

¿Cómo podemos superar este obstáculo?, pregunté quedamente, evitando perturbar la calma sagrada impregnadora con sabor a Verdad, el Ganga, respondió con su amorosa sabiduría.

Es una tarea a realizar en el comienzo de la edad vital, ascendiendo progresivamente en la consciencia de la causalidad, y esta es la sobrevaloración de los pensamientos y sentimientos personales, la comprensión causal de ello, el por qué de esta sobrevaloración, que es una imposición a los otros de sus convicciones, basadas en una errónea sobrevaloración.

El entorno actual, de este siglo XXI, no ha variado con respecto los dos milenios casi tres, cuando el Honorable del Mundo expresaba su experiencia personal del Despertar.

En esta época se utilizan los medios actualizados de comunicación para propiciar el ambiente en la sobrevaloración de aspectos personales en contra de lo que ya se debería haber aprendido con la experiencia de la historia social, en lo inverso, en mostrar que la sobrevaloración conduce a una imposición de convicciones que no enriquecen a las relaciones sociales, ni a la historia personal, ni a la historia social.

Nada ha cambiado pues con respecto al pasado milenario, sigue siendo un recorrido personal, el que se realiza, una superación del obstáculo desde la subjetividad individualizada.

La meditación, el reconocimiento correcto desde la subjetividad de que la sobrevaloración de pensamientos y sentimientos es un error susceptible para fundamentar otros obstáculos que impiden la realización personal.

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