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|6699 alumnos|Fecha publicación: 15/06/2007
La relación que tenemos con los demás depende muchas veces de qué atributos le concedemos al otro. ¿Lo pensamos? ¿Lo sentimos?
Es muy diferente pensar a una persona que sentirla. Normalmente lo confundimos todo porque no hemos recibido una educación adecuada y no la hemos recibido porque no existía el punto de vista adecuado.
Imagino que nunca te has hecho la pregunta, referente a una persona, si la piensas o la sientes.
Pensar a una persona implica darle adjetivos, vestirla con adjetivos.
Los etólogos nos cuentan que si en la guerra se fuera a matar personas sentidas no podríamos matar a ninguna, pero en la guerra se matan adjetivos, personas vestidas de enemigo, de asesino, de infiel, de malo o de cualquier otro atributo que hace desaparecer a la persona para existir solamente el adjetivo, al cual si podemos matar justificadamente.
El la paz sucede lo mismo. Si hacemos una lista de personas que conocemos o de personas con las cuales podemos cruzarlos en la calle, de cualquier nacionalidad, cultura o estatus social, seguramente al incluirlas en la lista, les podamos poner adjetivos, a veces en voz baja, que tal vez ocultarán toda o una buena parte de su humanidad.
Esta situación es normal en nuestra cultura, en la que casi todo el mundo esta marcado por adjetivos.
Supongo que también te imaginas lo que podríamos ser y cómo podríamos vivir, si sintiéramos más a los demás y los pensáramos menos.
Ahora voy a darte como orientación un listado en el que están descritos los tipos de relación que solemos tener con los demás sobre lo que tenemos y compartimos.
A. Lo que compartimos
B. Lo que yo tengo y tu tienes
C. Lo que yo tengo y tu no tienes
D. Lo que yo no tengo y tu tienes
E. Lo que ninguno de los dos tenemos
A partir de este listado puedes determinar situaciones en relación con los demás. Puedes; por ejemplo, hacer una lista de personas tipo A (qué compartes cosas con ellas) y otra de tipo B (que los dos tenemos una cosa, aunque no la compartimos) o de tipo C (en la que tu tienes cosas que los otros no tienen) y así con todos los casos del listado.
Una vez tengas la lista con todos los casos y personas, empieza a dar adjetivos a cada una de ellas.
Cuando tengas todos los adjetivos adjudicados, recuerda a cada persona y, simplemente, la expresas con el cuerpo, haces un apunte sensológico de cada una de ellas, sientes con que sonido la expresarías y lo emites o lo interpretas con tu instrumento si eres músico.
Luego las vuelves a observar a partir de los adjetivos y observa si sientes lo mismo al pensarlas a través de los adjetivos que les has adjudicado, que simplemente sintiéndolas a través de las sensaciones que de ellas has creado.
Puedes hacer dos figuras de arcilla en la que una sea lo pensado y otra lo sentido, a ver con cual te quedas.
Cada cambio de pensar a sentir una persona, sera un éxito en tu vida y un mayor logro de felicidad.
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